110 Frases de Alejandro Magno | El rey griego
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En la ciudad de Pela, en la Antigua Grecia, nació Alejandro III de Macedonia, el hombre que en un futuro se convertiría en el Rey de Macedonia. Alejandro fue el hijo de Olimpia de Epiro y Filipo II de Macedonia, quienes fueron preparando progresivamente a su primogénito para que llegara al trono. Este personaje jugó un papel fundamental en la historia universal, motivo por el cual en Frases de la Vida dedicamos el presente artículo para compartir contigo su legado y, por supuesto, una selección de las mejores frases de el Rey griego Alejandro Magno.

Magno llegó a ser rey de Media y Persia, faraón de Egipto, hegemón de Grecia y, finalmente, rey de Macedonia. Su reinado es uno de los más estudiados en la historia, debido a que fue él quien, junto a su ejército, logró cambios realmente importantes en la estructura política de Grecia. Con apenas 40 mil hombres en su ejército logró enfrentarse contra los persas, quienes habían sido los principales culpables de muchos daños en Grecia.

Apodado como “Alejandro el Grande” (es considerado incluso un mito o una figura divina), dejó diversos escritos que, por supuesto, han sido ampliamente estudiados por expertos. En ellos se han logrado extraer algunas de las frases de Alejandro Magno que  compartiremos contigo a continuación. Así que si quieres conocer las frases de Alejandro Magno, una de las figuras más importantes de la historia de Grecia, continúa leyendo y descubre cómo eran las ideas de este gran Rey.

110 Frases de Alejandro Magno | El Rey que cambió el rumbo de Grecia

  1. Para mí he dejado lo mejor: la esperanza.

2. Si espero perderé la energía de la juventud.

3. ¡Qué excelente caballo pierden por falta de destreza y denuedo para manejarlo!

4. No robaré mi victoria.

5. Si yo no fuese Alejandro, quisiera ser Diógenes.

6. Ya me imagino cuán ostentosos serán mis honores fúnebres.

7. Recuerda que de la conducta de cada uno depende el destino de todos.

8. Muero debido a la ayuda de demasiados médicos.

9. Ninguna fortaleza es tan inexpugnable que no puede entrar en ella un mulo cargado de oro.

10. ¿Será posible, amigos, que mi padre se anticipe a tomarlo todo y no nos deje a nosotros nada brillante y glorioso en que podamos acreditarnos?

11. En el universo hay mundos innumerables y yo aún no he conquistado ni uno sólo.

12. Todos juran que soy hijo de Júpiter, pero esta herida está proclamando que soy hombre.

13. Yo he venido a Asia, no con el propósito de recibir lo que vosotros me deis, sino con el de que tengan lo que yo deje.

14. No hay nada imposible para aquel que lo intenta.

15. No tengo miedo de un ejército de leones dirigido por una oveja. Tengo miedo de un ejército de ovejas dirigido por un león.

16. Preferiría vivir una vida corta y llena de gloria, que una larga sumida en la oscuridad.

17. La gloria corona las acciones de aquellos que se exponen al peligro.

18. Al final, cuando todo se acaba, lo único que importa es lo que has hecho.

19. Cuando damos a alguien nuestro tiempo, en realidad damos una parte de nuestra vida que nunca vamos a recuperar.

20. El esfuerzo y riesgo son el precio de la gloria, pero es una cosa preciosa el vivir con valor y morir dejando una fama eterna.

21. Dios es el padre común de todos los hombres.

22. Estoy en deuda con mi padre por vivir, pero con mi maestro Aristóteles por vivir bien.

23. Cuán grandes son los peligros que enfrento para gana un buen nombre en Atenas.

24. Qué feliz habría sido para mí ser asesinado en batalla. 

25. A través de cada generación de la raza humana ha habido una guerra constante, una guerra con miedo. 

26. En Macedonia, durante las generaciones pasadas, hemos sido entrenados en la dura escuela del peligro y la guerra.

27. Hay algo noble en escucharme a mí mismo hablando mal cuando estoy haciendo el bien.

28. El cielo no puede tolerar dos soles, ni la tierra dos amos.

29. Habría preferido superar a otros en el conocimiento de lo que es excelente que en la medida de mi poder y dominio.

30. No hay más mundos que conquistar.

31. Prefiero vivir una corta vida de gloria que una larga de oscuridad.

32. Si espero, perderé la audacia y la juventud.

33. Habría sido mucho más noble haber muerto víctima del enemigo que sacrificar la ira de mis amigos.

34.  Estoy involucrado en la tierra de un pueblo valiente y aguerrido, donde cada pedazo de tierra es como un pozo de acero, confrontando a mis soldados. 

35. Mis estrategas carecen de sentido del humor… saben que si fallo en mi campaña, son los primeros a quienes voy a matar.

36. Desearía que los indios me creyeran un dios, ya que del informe del valor de un enemigo a menudo depende el éxito de una batalla.

37. Lucharemos para Grecia y nuestros corazones permanecerán en ella.

38. Has traído un sólo hijo al mundo, pero todo el mundo en esta tierra puede ser llamado Alejandro.

39. No me siento feliz por esta victoria. Estaría alegre, hermano, si la obtuviera estando parado al lado suyo, puesto que nos une la misma sangre, la misma lengua y los mismos deseos.

40. Clasifico a los hombres utilizando un sólo criterio: la virtud. Para mí, los extranjeros virtuosos son griegos y los griegos malvados son peores que los bárbaros.

41. Una tumba ahora le basta para quien el mundo no era suficiente (su Epitafio).

42. ¡Oh! ¡Soy un miserable! ¿Por qué no aprendí a nadar?

43. Hablemos de los hombres al mando de los dos ejércitos de Asia. Como comandante, ustedes tienen a Alejandro el Grande. Ellos, en cambio, tienen a Dario.

44. El sexo y dormir solo, me hacen consciente de que soy mortal.

45. Los informes falsos muchas veces han hecho cosas tan grandes como el verdadero coraje y la resolución.

46. Aquellos que tienen el valor de vencer al miedo, son hechos libres y los que son conquistados por él, sufren hasta tener el valor para derrotarlo, o se los lleva la muerte. 

47. Qué feliz habría sido para mí haber sido asesinado en la batalla. 

48. Hay tantos mundos y aún no he conquistado ni siquiera uno.

49. Mi tesoro reside en mis amigos.

50. El verdadero amor nunca tiene un final feliz, porque no hay final para el amor verdadero.

51. Ahora temen al castigo y ruegan por sus vidas, así que les dejaré libres, no por ninguna otra razón, sino para que puedan ver la diferencia entre un rey griego y un tirano bárbaro (a los mensajeros). 

52. Amigos, ahí tenéis al hombre que se disponía a pasar de Europa al Asia: pasando de un lecho a otro ha acabado por los suelos.

53. No hay arma, que se use de cerca, o que se lance desde lejos, de la cual no lleve la marca. 

54. Soldados, en los últimos días, hombres desesperados han intentado apartarme de ustedes, pero por la gracia de la providencia de los dioses, aún sigo entre los vivos y voy a prevalecer.

55. Enterrad mi cuerpo y no construir ningún monumento. Mantener mis manos afuera, para que las personas sepan que quien ganó el mundo no tenía nada en sus manos cuando murió.

56. Sin conocimiento, la habilidad no se puede enfocar. Sin habilidad, la fuerza no puede ser ejercida y sin fuerza, el conocimiento no puede ser aplicado.

57. Sus antepasados vinieron a Macedonia y al resto de Grecia y nos hicieron gran daño, aunque no le habíamos agredido. 

58. Oh, atenienses, cuán arduo debo trabajar para complacerlos y ganarme un buen nombre en esta tierra.

59. Así que no esperen a sufrir ningún daño de mí. Un Rey griego no mata mensajeros.

60. En cuanto a los límites de las propias labores, no reconozco ninguna para un hombre magnánimo, excepto aquellas que deberían conducir a logros nobles.

61. Vamos a comportarnos de manera que todos los hombres deseen ser nuestros amigos y todos teman ser nuestros enemigos.

62. Con la actitud correcta, las limitaciones auto-impuestas desaparecen.

63. Que Dios los guarde del veneno de la cobra, los dientes del tigre, y la venganza de los afganos.

64. El fin y el objeto de la conquista, es evitar hacer lo mismo que los vencidos.

65. No toda la luz proviene del Sol.

66. No tengo una sola parte de mi cuerpo, por lo menos enfrente, que no tenga cicatrices. 

67. El amor depara dos máximas adversidades de opuesto signo: amar a quien no nos ama y ser amados por quien no podemos amar.

68. Dios ha de amar a los afganos, pues los ha hecho hermosos.

69. Mientras de su lado haya más hombres de pie, en nuestro lado más lucharán.

70. Yo no robo victorias.

71. ¿No considera que un asunto digno de llanto, que cuando habiendo una gran multitud de ellos (mundos), todavía queda alguno que no hemos conquistado?

72. ¿Será posible, amigos, que mi padre se anticipe a tomarlo todo y no nos deje a nosotros nada brillante y glorioso que podamos acreditarnos?

73. Habría sido mucho más noble haber muerto víctima del enemigo que sacrificar la ira de mis amigos.

74. ¡Al más fuerte! [En su lecho de muerte, ésta fue la respuesta del rey de Macedonia sobre a quién se debería ceder su lugar].

75. Te mando un kaffis de mostaza, para que puedas probar y reconocer la amargura de mi victoria.

76. Preveo un gran concurso de funerales sobre de mí.

77. Santas sombras de los muertos, yo no tengo la culpa de su destino cruel y amargo, sino la rivalidad maldita que trajo naciones hermanas y pueblos hermanos a luchar entre sí.

78. Que todos los seres mortales de ahora en adelante vivan como un sólo pueblo que esté de acuerdo y que trabaje para el avance en común.

79. Es mejor no tener ninguna mujer en la cena en absoluto, que tener una fea.

80. Ahora que las guerras están llegando a su fin, deseo que ustedes sean capaces de prosperar en paz.

81. ¿Lo ven, amigos míos? Es sangre. Es sangre humana. Soy humano y no divino (tras ser herido por una flecha enemiga).

82. No me importa la descendencia de los ciudadanos o sus orígenes raciales.

83. Considera al mundo como tu país, con leyes que son comunes a todos y donde el mejor será quien gobierne a su tribu respectiva.

84. No distingo a los hombres en griegos y en bárbaros, como hacen las personas de mente cerrada. 

85. Los griegos, bajo ninguna circunstancia, pueden ser los esclavos de los pueblos bárbaros.

86. No has hecho bien en publicar tus libros de enseñanza oral (Sobre Aristóteles). Entonces, pues, ¿en qué les sacamos ventaja a otros ahora, si las cosas en las que hemos sido educados de forma particular, se revelan a todas las demás personas?

87. Jóvenes helenos, corintios y de Macedonia, únanse a sus amigos soldados y confíen en mí, para que podamos ir en contra de los bárbaros y seamos capaces de liberarnos de las cadenas de los persas. Porque los griegos no merecemos ser sus esclavos.

88. Por mi parte, considero que para los hombres de espíritu, no hay más meta o fin de sus labores que las labores mismas.

89. Si llegan a surgir diferencias entre los miembros del pueblo, nunca deben recurrir a las armas para resolver los problemas. 

90. Nuestros enemigos son los persas, hombres que por siglos han llevado vidas llenas de comodidades y lujos. Nosotros, la gente de Macedonia, hemos sido entrenados para el peligro y para la guerra. Somos libres y ellos son esclavos.

91. Perdóname, Diógenes, por imitar a Heracles, emular a Perseo y seguir los pasos de Dionisio, el autor y progenitor de mi familia.

92. Las diferencias internas, se resuelven sabiamente con negociaciones pacíficas. En última instancia, yo habré de ser el árbitro entre ustedes.

93.  Mírenlo, todos mírenlo. Ni siquiera se puede mantener en pie y quiere alcanzar el corazón de Asia (sobre su padre ebrio).

94. No considero lo que Parmenión debería recibir, sino lo que Alejandro debería dar. Me han designado líder de los griegos, y el deseo de castigar a los persas lo he tomado de usted.

95. Eso haría yo, si fuera Parmenión. Sin embargo, soy Alejandro, por lo que enviaré a Dario otra resolución. 

96. Todo lo que he escuchado hasta ahora de Marakanda es verdad, a excepción del hecho de que es más bella de lo que pudiera imaginar. Eso no es cierto.

97. Xerxes, el Grande, ¿debería seguir mi camino y abandonarte por las expediciones que guiaste en contra de Grecia, o debería levantarte por la magnanimidad y la virtud que muestras en otros aspectos? (ante la estatua la caída de la casa de Dario , el Grande Xerxes1 que supuso su ascenso).

98. Porque así como el cielo no tiene dos soles, Asia tampoco puede tener dos reyes. Podría manejar ese caballo mejor que cualquier otra persona (sobre a Bucéfalo, la bestia que domesticó y que transformó en una de sus posesiones más preciadas).

99. Dinócrates, aprecio tu diseño como una excelente composición y estoy encantado con él. Pero comprendo que cualquiera que intentara fundar una ciudad en ese lugar sería censurado por falta de juicio.

100. Así como un bebé recién nacido no puede ser alimentado sino con leche materna y tampoco podrá crecer sin esta, una ciudad no puede existir sin campos y frutas de diversos tipos que rodeen sus murallas.

101. Amigos, ahí tenéis al hombre que se disponía a pasar de Europa al Asia: pasando de un lecho a otro ha acabado por los suelos.

102. Oh, qué afortunado el joven Aquiles, que encontró en Homero el heraldo de su gloria (ante la tumba de Aquiles).

103. Si fuera Pérdicas, no te voy a mentir, habría aceptado esta propuesta a la primera. Pero soy Alejandro, así que no lo haré.

104. Más aún, he sido herido por la espada, mano a mano, con flechas, he sido herido desde una catapulta y muchas veces he sido golpeado con piedras y garrotes.

105. Las posesiones que obtenemos gracias a nuestras espadas no son ni seguras ni duraderas, pero el amor que ganamos por la amabilidad y la moderación es seguro y duradero y ha de prevalecer.

106. ¿Cómo un hombre va a ser capaz de cuidar su propio caballo, pulir su lanza y su casco, si ha perdido la costumbre de atender a su propia persona, que es su posesión más preciada?

107. Encontrarás, no lo cuestiono, una forma de llegar a la cima si buscas de forma diligente. Puesto que la naturaleza no ha colocado nada tan alto que quede fuera del alcance de la industria y del valor.

108. ¿Quién no desea una victoria en la que pueda unir los lugares de su reino, tan dividido por la naturaleza, y en la que pueda obtener trofeos de otros mundos conquistados?

109. Por lo que sé, no puedo ser acusado de haber puesto mis ojos en la mujer de Dario, el rey de los persas. Tampoco se me puede acusar de haber deseado hacerlo. Al contrario, incluso me he rehusado a escuchar a aquellos que me hablan de su belleza.

110. ¿Todavía tienes que aprender que la perfección de nuestras victorias es evitar los vicios y las debilidades de los pueblos a los que subyugamos?

Tal como pudiste notar, las frases de Alejandro Magno están llenas de ideas esperanzadoras, las cuales sembraba paz en los griegos de la época. Si te gustaron las frases de Alejandro Magno que conociste en las líneas anteriores, te invitamos a que nos escribas en el área de comentarios cuál fue tu pensamiento favorito y por qué. Asimismo, no olvides compartir el artículo con tus amigos.

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