120 Frases de Cicerón: la virtud en tiempos de Roma
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Marco Tulio Cicerón vivió entre los siglos II y I a.C en la península itálica, en tiempos de la República Romana, antes de que el Imperio se convirtiera en la forma de gobierno en la ciudad de las siete colinas. Las frases de Cicerón nos acercan al pensamiento de un hombre que, además de político, también fue un pensador cercano a la escuela filosófica de los estoicos. Se trata por tanto de un hombre preocupado por el deber y por la virtud, que ha pasado a los anales de la historia como un ejemplo de rectitud y entrega a la “cosa pública”.

Las frases de Cicerón que te traemos en Frases de la vida proceden, en su mayoría, de muchos de los discursos que pronunció en el Senado romano y que han llegado hasta nuestros días traducidos del latín. En ellas, se puede ver a un hombre preocupado por el destino de su patria, así como por la honestidad y el amor a la verdad de los hombres.

120 Frases de Cicerón: la virtud en tiempos de Roma

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1. Aparta un amor viejo con un amor nuevo, como un clavo saca otro clavo.

2. Que las armas cedan a la toga.

3. El hombre no tiene enemigo peor que él mismo.

4. El que seduce a un juez con el prestigio de su elocuencia, me parece más culpable que el que lo corrompe con dinero.

5. Hay dos clases de belleza, el encanto y la dignidad. El encanto es la cualidad de la mujer; la dignidad, del hombre.

6. Hay enfermedades del alma más perniciosas que las del cuerpo.

7. Hay que comer y beber con tal moderación, que nuestras fuerzas se restauren y no se recarguen.

8. ¿Hasta cuándo, Catilina, vas a abusar de nuestra paciencia?

9. Es la fortuna, no la sabiduría, la que gobierna la vida del hombre.

10. El testimonio de mi conciencia es para mí de mayor precio que todos los discursos de los hombres.

11. Grave es el peso de la propia conciencia.

12. Somos esclavos de las leyes para poder ser libres.

13. Esperemos lo que deseamos, pero soportemos lo que acontezca.

14. Estar contentos con lo que poseemos es la más segura y mejor de las riquezas.

15. En las horas de peligro es cuando la patria conoce el quilate de sus hijos.

16. De hombres es equivocarse; de locos persistir en el error.

17. Cuando aspiras a alcanzar el puesto más alto, recuerda que es honorable la segunda, o tercera posición.

18. Donde quiera que se esté bien, allí está la patria.

19. El buen ciudadano es aquel que no puede tolerar en su patria un poder que pretenda hacerse superior a las leyes.

20. La fuerza es el derecho de las bestias.

21. La filosofía es el cultivo de las facultades mentales. Desarraiga nuestros vicios y prepara el espíritu para recibir la semilla adecuada.

22. La honradez es siempre digna de elogio, aún cuando no reporte utilidad, ni recompensa, ni provecho.

23. La ley es la razón suma enclavada en la naturaleza, y que ordena lo que debe hacerse y prohíbe lo contrario.

24. El cultivo de la memoria es tan necesario como el alimento para el cuerpo.

25. El espíritu recto se regocija con el bien y sufre con el mal.

26. Como nada es más hermoso que conocer la verdad, nada es más vergonzoso que aprobar la mentira y tomarla por verdad.

27. Con la costumbre casi se forma otra naturaleza.

28. Comed y bebed, que después de la muerte no habrá ningún placer.

29. Las enemistades ocultas y silenciosas, son peores que las abiertas y declaradas.

30. Los poetas nacen, los oradores se hace.

31. Si quieres aprender, enseña.

32. Pensar es como vivir dos veces.

33. Una cosa es saber, y otra saber enseñar.

34. A pesar de que ya soy mayor sigo aprendiendo de mis discípulos.

35. La naturaleza ha puesto en nuestras mentes un insaciable deseo de ver la verdad.

36. La naturaleza misma ha impreso en la mente de todos la idea de un Dios.

37. La justicia es absolutamente nula si no se encuentra en la naturaleza.

38. Nunca ofendas a un amigo, ni siquiera en broma. 

39. Estos son malos tiempos. Los hijos han dejado de obedecer a sus padres y todo el mundo escribe libros.

40. No hay hombre de nación alguna que, habiendo tomado a la naturaleza por guía, no pueda llegar a la verdad.

41. La evidencia es la más decisiva demostración.

42. La victoria es por naturaleza insolente y arrogante. 

43. Los deseos deben obedecer a la razón.

44. Cuanto mayor es la dificultad, mayor es la gloria.

45. Con frecuencia bajo un traje sucio se esconde una gran sabiduría.

46. La naturaleza quiere que la amistad sea auxiliadora de virtudes, mas no compañera de vicios.

47. Hay que atender no sólo a lo que cada cual dice, sino a lo que siente y al motivo porque lo siente.

48. No hemos nacido solamente para nosotros.

49. En cuanto a la adversidad, difícilmente la soportarías si no tuvieras un amigo que sufriese por ti más que tu mismo.

50. No solamente es ciega la fortuna sino que de ordinaria vuelve también ciegos a aquellos a quienes acaricia.

51. Nada corre tanto como la calumnia, nada se lanza con más facilidad, se acoge con más presteza y se difunde tan ampliamente.

52. Qué cosa más grande que tener a alguien con quien te atrevas a hablar como contigo mismo?

53. Para vivir como es debido, el breve tiempo de la vida resulta bastante largo.

54. La historia: testigo de los tiempos, luz de la verdad, vida de la memoria, maestra de la vida, testigo de la antigüedad.

55. Por conservar la libertad, la muerte, que es el último de los males, no debe temerse.

56. Comamos, bebamos y gocemos: tras la muerte no habrá ningún placer.

57. Los hombres son como los vinos: la edad agria los malos y mejora los buenos.

58. No existe ninguna justicia si a cada uno no le está permitido poseer lo suyo.

59. La ley no ha sido establecida por el ingenio de los hombres, ni por el mandamiento de los pueblos, sino que es algo eterno que rige el universo con la sabiduría del imperar y del prohibir.

60. No hay nada hecho por la mano del hombre que tarde o temprano el tiempo no destruya. 

61. Todas las cosas fingidas caen como flores marchitas, porque ninguna simulación puede durar largo tiempo.

62. No hay momento de la vida que esté libre de deberes.

63. Es elocuente quien dice con agudeza las cosas humildes; con galanura y esplendidez las de más alta categoría, y en estilo templado las cosas medianas.

64. La virtud es la razón perfeccionada.

65. Si quieres ser viejo mucho tiempo, hazte viejo pronto.

66. Mis libros siempre están a mi disposición, nunca están ocupados.

67. Nadie que confía en sí, envidia la virtud del otro.

68. Nada perturba tanto la vida humana como la ignorancia del bien y el mal.

69. No basta con alcanzar la sabiduría, es necesario saber utilizarla.

70. Toda la vida de los filósofos es una meditación sobre la muerte.

71. Las leyes se acallan con las armas. 

72. Este es el primer precepto de la amistad; pedir a los amigos sólo lo honesto, y hacer por ellos sólo lo honesto.

73. Todos los hombres pueden caer en un error; pero sólo los necios perseveran en él.

74. Los hombres se asemejan a los dioses cuando hacen el bien a la humanidad.

75. La verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio.

76. No hay nada tan increíble que la oratoria no pueda volverlo aceptable.

77. La verdadera gloria echa raíces y se expande; los vanos pretendimientos caen al suelo como las flores. Lo falso no dura mucho.

78. Vivir sin amigos no es vivir.

79. La amistad a las contingencias favorables hace más espléndidas; y a las adversas, partiéndolas y comunicándolas, más llevaderas.

80. Nada hay más injusto que buscar premio en la justicia.

81. La aspiración democrática no es una simple fase reciente de la historia humana. Es la historia humana.

82. No das un paso, no tramas un complot, no concibes un solo pensamiento sin que yo lo sepa; y digo más, sin que yo lo conozca en todos sus detalles. – Catilinarias

83. La vida de los muertos consiste en hallarse presentes en el espíritu de los vivos.

84. Hago más caso del testimonio de mi conciencia que de todos los juicios que los hombres hagan de mí.

85. No me da vergüenza confesar que soy ignorante de lo que no sé.

86. Así, si quieres mirar arriba y ver esta sede y mansión eterna, no confíes en lo que dice el vulgo, ni pongas la esperanza de tus acciones en los premios humanos; debe la misma virtud con sus atractivos conducirte a la verdadera gloria. – Sobre la República

87. Tropezar dos veces en la misma roca es una desgracia proverbial. 

88. Ningún hombre ha llegado a ser grande sin un toque de divina inspiración.

89. La violencia, la injus­ticia, el furor de los malvados, han podido arrancarme y destruir otras cosas; pero no han podido ni podrán desposeerme del ánimo ni amenguar mi fortaleza. – Catilinarias

90. La pérdida de nuestras fuerzas es debida más bien a los vicios de la juventud, que a los estragos de los años.

91. ¿Cuánto tiempo hemos de ser todavía ju­guete de tu furor? ¿Dónde se detendrán los arrebatos de tu desenfrenado atrevimiento? – Catilinarias

92. La vida feliz y dichosa es el objeto único de toda la filosofía.

93. La confidencia corrompe la amistad; el mucho contacto la consume; el respeto la conserva.

94. Lo sabemos todo: la luz del día no es para nosotros tan clara como tus culpas. – Catilinarias

95. La amistad comienza donde termina o cuando concluye el interés.

96. Es bueno acostumbrarse a la fatiga y a la carrera, pero no hay que forzar la marcha.

97. Si hacemos el bien por interés, seremos astutos, pero nunca buenos.

98. Son siempre más sinceras las cosas que decimos cuando el ánimo se siente airado que cuando está tranquilo.

99. Siempre la mala paz es mejor que la mejor guerra.

100. Nada resulta más atractivo en un hombre que su cortesía, su paciencia y su tolerancia.

101. Por último, pasa revista conmigo a la penúl­tima noche, y te convencerás de que yo vigilo por salvar la república más que tú por perderla. Te digo que la penúltima noche fuiste al barrio de los herreros y estuviste, no tengo por qué callarlo, en la casa de M. Lecca; allí se reunieron en gran número los cóm­plices de tus criminales furores. – Catilinarias

102. La observación de la naturaleza y la meditación han generado el arte.

103. Aquí, padres conscritos, aquí mismo, entre nosotros, en el seno de esta corporación, la más santa y augusta del universo, toman asiento unos hombres que premeditan mi muerte, y la vuestra, y la destrucción de Roma; ¿qué digo? ¡ el fin del mundo! – Catilinarias

104. No hay absurdo que no haya pasado por la cabeza de algún filósofo.

105. La ley es, pues, la distinción de las cosas justas e injustas, expresada con arreglo a aquella antiquísima y primera naturaleza de las cosas.

106. Superstición, aquella en la que se condensa un inane temor de los dioses; religión, aquella que se cimenta en un piadoso cultivo de la divinidad.

107. Si el que compra con las formalidades prescritas por la ley queda a salvo de las reclamaciones de un tercero cuando el vendedor justifica la propiedad de la cosa vendida, con más razón cuando se discute el derecho de un cónsul a desempeñar tan alta magistratura, el llamado a justificar la designación del pueblo es el cónsul que lo propuso y le ha de dar posesión. – Pro Murena

108. No preocuparse en absoluto de lo que la gente opina de uno mismo, no sólo es arrogancia, sino también desvergüenza.

109. Su alma irritada no pensaba en otra cosa que en castigar a sus enemigos; yo no pienso en los míos, ni me acordaré de ellos sino en la medida que lo imponga el supremo interés de la república. – Pro Murena

110. Claro está que si hubiera de nombrarse de oficio un defensor, elegi­ríase con preferencia al que, reuniendo a la auto­ridad del magistrado el talento del orador, se hallara revestido de la dignidad que va a revestir el acusado. – Catilinarias

111. Hablo, pero no puedo afirmar nada; buscaré siempre, dudaré con frecuencia y desconfiaré de mí mismo.

112. Os expuse, senadores, el motivo de mi partida: ahora os expondré brevemente el de la vuelta, en que hay más que admirar. – Filípica I

113. Mi desquite será proporcionado a los diversos géneros de ataques dirigidos contra mi autoridad o mi persona. – AD. Populum

114. Allá los otros con lo que digan de ti, pues han de hablar; porque todo lo que digan quedará circunscrito también por este pequeño espacio de las regiones que ves, ya que jamás fue perenne la fama de nadie, pues desaparece con la muerte de los hombres y se extingue con el olvido de la posteridad. – Sobre la República

115. No considero libre a quien no tiene algunas veces sus ratos de ocio.

116. Si se piensa que mis sentimientos han cambiado, que se ha quebrantado mi firmeza, que mi alma se ha abatido, es un extraño error. – Pro Murena

117. Ciertamente, la ignorancia de los males venideros nos es más útil que su conocimiento.

118. Parecía que había amanecido una nueva aurora, no sólo desterrada la tiranía que nos había tenido sojuzgados, sino también el miedo de volver a ella: y dio a la república una gran prenda de que quería la libertad de la ciudad, con haber desterrado del todo el nombre de dictador, que muchas veces había sido justo, por la reciente memoria de la dictadura perpetua. – Filípica I

119. No puedo menos de interesarme en favor del que a navegar se apresta en el mismo borrascoso mar.  – Catilinarias

120. Un hogar sin libros es como un cuerpo sin Alma.

¿Qué te han parecido estas frases de Cicerón? ¿Crees que su pensamiento sigue vigente hoy en día o que, por el contrario, la política actual está muy alejada de los principios como el deber y la virtud? ¿Crees que su visión de la patria, así como de los políticos que deberían servirle, está desfasada y manida? Comparte tu opinión con nosotros en los comentarios, ¡estaremos encantados de conocerla!

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