El realismo mágico es un género literario que ha ganado fanáticos a lo largo de los años, por su particular y asombrosa forma de unir la fantasía y la cotidianidad. Obras como la legendaria Cien años de soledad, del colombiano Gabriel García Márquez, ilustran bien su significado. Pero en las frases de Como agua para chocolate encontramos la aplicación de este género de una manera original, romántica y del todo encantadora. Esta novela, de la escritora mexicana Laura Esquivel, nos lleva por una apasionante ruta en la que el amor y la mesa se unen, como si de una sola cosa se tratase.

Publicada en 1989, Como agua para chocolate se ambienta en la región de Piedras Negras, Coahuila, México, en épocas de Revolución. Narra la historia de Tita, la menor de tres hermanas, que se enamora perdidamente de un joven llamado Pedro. El amor es correspondido, y las ilusiones juveniles llevan a Pedro a pedir la mano de la chica. Pero su madre niega el pedido, y a cambio le ofrece a Rosaura, la mayor de sus hijas, en matrimonio. Este acepta, pues ve en aquella unión no deseada la única forma de permanecer cerca de su amor.

La historia avanza por los caminos de un romance cercenado y prohibido, en el que los encuentros son escasos y peligrosos. Tita, que encontró siempre refugio en la cocina, construye a través de las preparaciones de los más deliciosos platos de la comida típica mexicana, un puente de conexión y comunicación con su amado. Las frases de Como agua para chocolate nos muestran una historia llena del sabor local mexicano, que nos deja un profundo hálito de nostalgia. Esta obra fue incluida en la lista de las mejores 100 novelas en español del sigo XX, del periódico español El Mundo.

Acompáñanos en Frases de la Vida a conocer las mejores frases de Como agua para chocolate.

10 Frases de Como agua para chocolate

1. «En ciertos casos es más digno dejarse llevar de un impulso ciego, provocado por un gran amor, que oponerse a él». Una de las frases de Como agua para chocolate que mejor revelan la esencia de esta historia, en la cual una auténtica pasión es cercenada injustamente por los patrones morales de una familia conservadora.

2. «Inclusive se convertían en motivo de diversión, a tal grado que durante su niñez, Tita no diferenciaba bien las lágrimas de la risa de las del llanto. Para ella reír era una manera de llorar». La narración de esta encantadora novela inicia con la gestación y el nacimiento de Tita, quien vivió el llanto siempre como una parte ineludible de su vida.

3. «Lo que me dijiste no cambió mi manera de pensar y te repito que me encantaría ser el compañero de toda tu vida, pero quiero que pienses muy bien si ese hombre soy yo o no. Si tu respuesta es afirmativa, celebraremos la boda dentro de unos días. Si no, yo seré el primero en felicitar a Pedro y pedirle que te dé el lugar que te mereces». Esta sentida expresión es una de las más conmovedoras frases de Como agua para chocolate. La misma es pronunciada por John, quien le ofrece a Tita un amor puro y sincero, a pesar de saber que ella ama a Pedro.

4. «Lástima que en aquella época no se hubieran descubierto los hoyos negros en el espacio, porque entonces le hubiera sido muy fácil comprender que sentía un hoyo negro en medio del pecho, por donde se le colaba un frío infinito». De esta poética manera describe Laura Esquivel la profunda tristeza de Tita, su protagonista.

5. «Mi abuela tenía una teoría muy interesante, decía que si bien todos nacemos con una caja de cerillas en nuestro interior, no las podemos encender solos, necesitamos oxígeno y la ayuda de una vela. Sólo que en este caso el oxígeno tiene que provenir, por ejemplo, del aliento de la persona amada; la vela puede ser cualquier tipo de alimento, música, caricia, palabra o sonido que haga disparar el detonador y así encender una de las cerillas. Por un momento, nos sentiremos deslumbrados por una intensa emoción». Otra de las más hermosas frases de Como agua para chocolate, en la que se aborda el romance desde los cinco sentidos y con una especial sensibilidad.

6. «¿Pero qué es la decencia? ¿Negar todo lo que uno quiere verdaderamente?». Tita lanza esta pregunta, y con ella un profundo y crudo cuestionamiento a la sociedad mexicana tradicional plagada de creencias morales absurdas que rayan la injusticia.

7. «Indudablemente, tratándose de partir, desmantelar, desmembrar, desolar, destetar, desjarretar, desbaratar o desmadrar algo, Mamá Elena era una maestra.» El personaje de Mamá Elena, la madre de Tita y Rosaura, es uno de los más crueles de toda la historia, y esta expresión así lo demuestra. Destaca entre las frases de Como agua para chocolate, pues plasma el carácter de una mujer consumida por las normas sin sentido y la amargura.

8. «Necesito una respuesta en este momento, el amor no se piensa, se siente o no se siente.» El espíritu del romanticismo y del amor encerrado en los barrotes de lo imposible es lo que se transmite con estas palabras. Tita y Pedro se amaron siempre en la oscuridad, mientras Rosaura, y luego John, vivieron en el triste papel de afectos a medias.

9. «La vida sería mucho más agradable si uno pudiera llevarse a donde quiera que fuera, los sabores y olores de la casa materna.» Entre las frases de Como agua para chocolate que mejor reflejan la esencia de la novela se cuenta esta expresión. Los sentidos del olfato, el tacto, la vista, y especialmente el gusto, se potencian en cada una de sus páginas.

10. «Cuando se habla de comer, hecho por demás importante, sólo los necios o los enfermos no le dan el interés que merece.» Ésta décima frase de Como agua para chocolate, hace referencia a la comida. Y es que platos como el pastel chabela, el mole de guajolote con almendra y ajonjolí, el chorizo norteño y las legendarias codornices en pétalos de rosas, quedarán muy profundamente grabados en el alma y el corazón de todo quien lea esta fantástica novela.

Más Frases de Como Agua para Chocolate

11. Hay muchas maneras de poner a secar una caja de cerillos húmeda, pero puede estar segura de que tiene remedio.

12. Los olores tienen la característica de reproducir tiempos pasados junto con sonidos y olores nunca igualados en el presente.

13. Claro que lo sabía. Y claro que lo iba a considerar cuando tomara su decisión, la definitiva, la que determinaría todo su futuro.

14. ¡Uno no puede cambiar unos tacos por unas enchiladas así como así!

15. La vida le había enseñado que la cosa no era tan fácil, que son pocos los que pasándose de listos logran realizar sus deseos a costa de lo que sea, y que obtener el derecho de determinar su propia vida le iba a costar más trabajo del que se imaginaba.

16. Ella tampoco hablaba, pero no era necesario. Desde un principio se estableció entre ellas una comunicación que iba más allá de las palabras.

17. Parecía que los dos habían olvidado las más elementales reglas de urbanidad, que dicen que en una reunión social no hay que sacar a colación cuestiones sobre personalidades, sobre temas tristes o hechos infortunados, sobre religión o sobre política.

18. Generalmente, ésa es la manera en que se escribe la historia, a través de las versiones de los testigos presenciales, que no siempre corresponden a la realidad.

19. Lo más probable era que estaría cerca del fuego, en los brazos de su hombre y eso definitivamente debería dar calor.

20. Tita fue literalmente empujada a este mundo por un torrente impresionante de lágrimas, que se desbordaron sobre la mesa y el piso de la cocina.

21. Por eso hay que permanecer alejados de personas que tengan un aliento gélido. Su sola presencia podría apagar el fuego más intenso.

22. Era tan real la sensación de calor que le invadía, que ante el temor de que como un buñuelo le empezaran a brotar burbujas por todo el cuerpo, el vientre, el corazón, los senos. Bajó la mirada y trató de huir.

23. Y sus ojos se encontraron con los de Pedro. En ese momento comprendió perfectamente lo que debe sentir la masa de un buñuelo al entrar en contacto con el aceite hirviendo.

24. John me explicó que nunca perdemos el cielo. Que lo llevamos dentro. Que todos los átomos que componen nuestro cuerpo algún día se formaron en el interior de las estrellas.

25. El secreto de la existencia humana no consiste sólo en poseer la vida, sino también en tener un motivo para vivir. El hombre que no tenga una idea clara de la finalidad de la vida, preferirá renunciar a ella aunque esté rodeado de montones de pan y se destruirá a si mismo antes que permanecer en este mundo.

26. Cada una era una obra de arte. Era el producto de un trabajo artesanal que desgraciadamente estaba pasando de moda, junto con los vestidos largos, las cartas de amor y los valses.

27. Cada persona tiene que descubrir cuáles son sus detonadores para poder vivir pues la combustión que se produce al encenderse uno de ellos es lo que nutre de energía el alma.

28. Todos nacemos con una caja de fósforos adentro, pero que no podemos encenderlos solos, necesitamos la ayuda del oxígeno y una vela. En este caso el oxígeno, por ejemplo, vendría del aliento de la persona que amamos; la vela podría ser cualquier tipo de comida, música, caricia, palabra o sonido que engendre la explosión que encenderá uno de los fósforos. Por un momento, nos deslumbra una emoción intensa. Una tibieza placentera crece dentro de nosotros, desvaneciéndose a medida que pasa el tiempo, hasta que llega una nueva explosión a revivirla. Cada persona tiene que descubrir qué disparará esas explosiones para podervivir, puesto que la combustión que ocurre cuando uno de los fósforos se enciende es lo que nutre al alma. Ese fuego, en resumen, es su alimento. Si uno no averigua a tiempo qué cosa inicia esas explosiones, la caja de fósforos se humedece y ni uno sólo de los fósforos se encenderá nunca.

29. Si por una emoción muy fuerte se llegan a encender todos los cerillos que llevamos en nuestro interior de un sólo golpe, se produce un resplandor tan fuerte que ilumina más allá de lo que podemos ver normalmente, y entonces ante nuestros ojos aparece un túnel esplendoroso y muestra el camino que olvidamos en el momento de nacer y que nos llama a reencontrar nuestro origen divino. El alma debe reintegrarse al lugar de donde procede dejando al cuerpo inerte.

30. Lo malo de llorar cuando uno pica cebolla no es el simple hecho de llorar sino que a veces uno empieza, como quien dice, se pica, y ya no puede parar.

¡Hemos llegado al final! Ahora, nos encantaría conocer tu opinión acerca de estas frases de Como agua para chocolate. ¿Cuál ha sido tu favorita? ¿Has tenido la oportunidad de leer esta novela? ¡Te esperamos en la sección de comentarios!

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