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Las frases de Elena Poniatowska son parte del periodismo que intenta acercar a la gente con los sucesos al narrar de una forma más personal, que aparte de enfocarse en los hechos principales también lo hace en los pequeños detalles. La escritora mexicana realizó entrevistas a múltiples personas: desde la lavandera con la que se inspiró para escribir Hasta no verte Jesús mío, hasta estrellas de cine como la actriz María Felix. Por su inigualable labor fue la primera mujer en recibir el Premio Nacional de Periodismo de México.

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Aparte del periodismo, Elena se ha dedicado a la literatura en variados géneros, su afable narración que mezcla la realidad con la ficción atrapa fácilmente a sus lectores. Se le han otorgado diversos reconocimientos, entre ellos el Premio Miguel de Cervantes. Poniatowska nació en París, es hija de una mexicana y su padre era el hijo del último rey de Polonia, ellos regresaron a México para huir de la expansión nazi en Europa. Una vez allí la escritora aprendió español y se adentro cada vez más en las costumbres y cultura de tal país, al cual cambio su nacionalidad.

La escritora continua con pluma en mano es una de las figuras más importantes del periodismo y la literatura en México. Para que puedas acercarte más a ella en Frases de la Vida hemos preparado para ti las entrañables frases de Elena Poniatowska ¡Disfrútalas!

90 Frases de Elena Poniatowska | Un lanzamiento del periodismo a la literatura

1. La finalidad de la vida no es prosperar sino transformarse. 

2. Las mujeres son las grandes olvidadas de la historia. Los libros son la mejor forma de rendirles homenaje.

3. Si no puedes hacer bien una cosa que durante años has aparentado amar, no podrás hacer ninguna otra cosa mejor que la primera. Lo contrario es mentira, es la prueba más contundente de tu fracaso íntimo, de tu verdadera mediocridad. Pero, claro, existe el sagrado derecho de ser tan mediocre o tan pendejo como se quiera o como se pueda y esto independientemente de todos los éxitos o las glorias aparentes.

4. Todos estamos, oh mi amor, tan llenos de retratos interiores, tan llenos de paisajes no vividos.

5. El poema debe ser vivencia. Si no es carne y sangre y huesos de uno mismo, no creo que valga la pena. Claro que se puede elaborar intelectualmente un poema, pero ya no es un poema. –¿Qué es? –Una construcción mental. Pero el poema debe ser pasión, inteligencia. Creo yo que es la manera de pensar pero con el corazón, vivir, pues. 

6. Envidio mucho a los que pueden llorar en los entierros. Yo siempre lloro cuando no debo y cuando debo no lloro.

7. El Distrito Federal es una ciudad que tiene origen de quimera, sacada del agua, levantada sobre el agua. Los mexicanos viven sobre lo inestable, trampa, marisma y pantano a la vez. Aquí lo real y lo irreal se confunden.

8. Soy de la idea de que por haberme iniciado como periodista, voy a ser periodista hasta que me muera. Y debo decirle que para mí la decisión de dar el paso del periodismo a la literatura fue algo aterrador. 

9. Soy yo la que no me convengo.

10. Nunca aclaré nada. Esas son cosas de uno, de adentro, como los recuerdos. Los recuerdos no son de nadie. Nomás de uno. O como los años que nomás a uno le hacen.

11. Tú levantas torbellinos a tu paso.

12. En los únicos momentos en que me llevo bien con mis papás es cuando vamos al cine, porque entonces nadie habla. • Victoria Garfias Madrigal, de la Facultad de Ingeniería de la UNAM.

13. Una noche la soñé y tal como la soñé amaneció frente a mi puerta.

14. Allí donde no le entiendas, en los espacios blancos, en los huecos, pon: Te quiero.

15. No puede hacer uno de la vida una cosa consciente sólo para escribir.

16. Sé que mi amor la sustenta, claro, pero su ausencia es sólo suya y en ella no tengo cabida.

17. La cultura no puede estar al margen de la ética.

18. Atesoro hasta el más mínimo papel en que has trazado una línea.

19. De pronto la miro y ya no está. Vuelvo a mirarla, la define su ausencia. Ha ido a unirse a lago que le da fuerza y no sé lo que es. 

20. A ella todo le salía, escogía bien las películas que iban a ver, los libros, los amigos, se manejaba con seguridad. Con ella eran buenas las conversaciones y buenas las comidas. Mucho más madura que las de su edad; llevarla a su lado, ahuecando el pecho, su pelo de lino alborotado, era una certeza equiparable a saber que la tierra gira en torno al sol.

21. Un joven es siempre una incógnita. Matarlo es matar la posibilidad del misterio, todo lo que hubiera podido ser, su extraordinaria riqueza, su complejidad. •José Soriano Muñoz, maestro de la Escuela Wilfrido Massieu.

22. Me sentiré muchísimo menos extranjera contigo que en cualquier otra tierra.

23. Se desprecia a las mujeres, se les consume, se les desecha, se les estigmatiza, se les cuelga para siempre al árbol patriarcal y allí se les ahorca.

24. Cuando uno se lanza a lo desconocido se salva.

25. ¿Cómo es posible que el gobierno considerara un «gravísimo problema» a un puñado de muchachos y muchachas? Resulta ridículo sobre todo si se sabe que el gobierno cuenta con un aparato de represión poderosísimo y ejerce un control casi absoluto sobre los medios de información. 

26. De ti he aprendido a tomar notas, a expresarme en vez de rumiar en secreto, a moverme, a dibujar todos los días, a hacer, a decir en vez de meditar, a no disimular la conmoción y me siento fuerte por esta abundancia de actividad, este sentimiento de expansión y de plenitud.

27. Estoy convencido de que el futuro de este país pertenece a los jóvenes de mi generación. •Gilberto Guevara Niebla, del CNH.

28. Un régimen que se ensaña contra sus jóvenes, los mata, los encierra, les quita horas, días, años de su vida absolutamente irrecuperables, es un régimen débil y cobarde, que no puede subsistir. •Isabel Sperry de Barraza, maestra de primaria.

29. Hoy no quiero ser dulce, tranquila, decente, sumisa, comprensiva, resignada, las cualidades que siempre ponderan los amigos. Tampoco quiero ser maternal; Diego no es un niño grande, Diego sólo es un hombre que no escribe porque no quiere y me ha olvidado por completo.

30. Los empleados municipales lavan la sangre en la Plaza de los Sacrificios. • Octavio Paz.

31. Por primera vez a lo largo de estos cuatro largos años, siento que no estás lejos, estoy llena de ti, es decir de pintura.

32. Matar a un joven es matar la esperanza. • Cristina Correa de Salas, maestra de primaria.

33. ¿Qué peligro, qué «gravísimo peligro» no puede controlar el gobierno actual? Yo creo que el único que no puede controlar es el de su propia conciencia, porque si los miembros del gobierno tuvieran la razón y gobernaran como se debe no le temerían a nada ni necesitarían escudarse en la fuerza ni en la injusticia para sostenerse… Además, gran parte de la población es pasiva, entonces, ¿qué? ¿Qué se traen? Llevan todas las de ganar. *Ernestina Rojo González, de la Facultad de Leyes de la UNAM.

34. Han pasado tres años, imposible revivirlo. -Para poder olvidar, primero hay que recordar.

35. Un anhelo común los aliaba: la lucha contra las injusticias. Al mezclarse en esa forma con la población, los estudiantes reafirmaban su fe en la causa por la que peleaban y se disponían con más bríos a trabajar para conseguir el triunfo.

36. Hábleles de tú a las estrellas.

37. Los priístas usan un lenguaje revolucionario, emplean términos muy avanzados, y sin embargo un campesino, sin palabras, sin lenguaje, con su sola actitud, es más revolucionario que todos nosotros juntos. Pablo Gómez, estudiante de la Escuela de Economía de la UNAM y de las Juventudes Comunistas.

38. Los amores tempranos son los que esperan en las esquinas para ver pasar y después irse a soñar. Son amores que no se tocan pero que se evocan mucho.

39. Te fuiste sin llevarte nada, entregaste la casa a un hostelero sin escrúpulos. Abandonaste todo y todo se ha perdido. -Nada se ha perdido si nos hemos encontrado.-Leonora tiembla pero Max no la escucha.

40. No puedo seguirla, no entiendo hacia qué espacio invisible se ha dirigido, qué aire inefable la resguarda y la aísla; desde luego ya no está en el mundo y por más que manoteo no me ve, permanece siempre fuera de mi alcance. 

41. Uno empieza a saber lo que es un gobierno, se da cuenta de lo que es, cuando este gobierno lanza los tanques a la calle. •Alfonso Salinas Moya, de la Escuela de Odontología de la UNAM.

42.  ¡Cómo saltar encima de un precipicio y llegar al otro lado!

43. El éxito es un ratito. Uno nunca consigue nada.

44. Hacia mucho que su líder Luis N. Morones se había quitado el overol para hacerse dueño de edificios, casas, terrenos, queridas…

45. Si uno está haciendo lo que le dicta su conciencia, ¿por que tienes que agachar la cabeza delante de un tipo que se porta de una manera injusta y canalla?

46. ¡Al diablo las limitaciones sociales! Pensar que no somos capaces es una miseria mental.

47. Criticar al César no es criticar a Roma. Criticar a un gobierno no es criticar al país. •Carlos Fuentes, al reportero Guillermo Ochoa, Excélsior, 4 de marzo de 1969.

48. ¿Angelina, ¿qué no sabes que el amor no puede formarse a través de la compasión?

49. Lilus sabe por qué las piedras quieren estar solas…Sabe cuando va a llover, porque el cielo está sin horizontes, compasivo. Ha tomado entre sus manos pájaros calientitos y puesto plumas tibias en sus nidos. Es diáfana y alegre. Un día tuvo una luciérnaga y se pasó toda la noche con ella, preguntándole cómo encerraba la luz…

50. ¿Cómo vamos a traer a un niño a este mundo inhumano?… En un mundo absurdo, inhumano y cruel… traer a un hijo era equivalente a cometer un infanticidio.

51. Deshacerse de sí mismo es lo más difícil del mundo, a menos de tener vocación de suicida. ¿Habría posibilidad de llegar a otra Bárbara que no le pesara tanto ni le provocara ese dolor?

52. A ver, ¿por qué no han hecho una manifestación en contra de sus propios prejuicios? Parménides García Saldaña, escritor «de la nueva onda».

53. El fuego arde en las entrañas de Leonora, nunca ha experimentado algo semejante: -¿Es esto el amor? Max le responde que el amor nace del deseo por alguien y que Nietzsche dijo: -<> -¿Y qué pasa si descubrimos su imperfección? -Viene el desamor.

54. Ha llegado el día en que nuestro silencio será más elocuente que las palabras que ayer callaron las bayonetas.

55. El país (México) sigue teniendo muchas injusticias. Quizá ya no vayan a matar estudiantes. Pero por el narcotráfico hay más de 60.000 muertos, sobre todo periodistas. Eso no pasa por ejemplo en España.

56. En un mitin en Atzcapotzalco un policía subió a hablar; dijo que él era un hombre con dignidad, se quitó el uniforme y lo pisoteó. Luego nos pidió dinero para irse a su tierra. Estaba llorando de coraje. • Julián Acevedo Maldonado, estudiante de la Facultad de Derecho de la UNAM.

57. El olor de la muerte es inconfundible; es un olor a cuerpo sin alma.

58. ¡Qué poca cosa, qué inferior se habrá sentido el presidente de México ante la voz de los estudiantes, para acallarla con armas! Los jóvenes no tenían más armas que su juventud. 

59. Diego, estoy sola. – Frida Kahlo en su diario, 1955. Diego, ya no estoy sola. – Frida Kahlo, 3 días después. Mundo, estoy solo. – México, 19 de septiembre de 1985. Mundo, ya no estoy solo. – México, 21 de septiembre de 1985.

60. ¿Qué pasa después? Uno no sabe. La gente sufrió, la gente trabajó porque tenía que hacerlo, pero después de eso ¿qué? Hay que obligarlos a hablar. Es la única forma de salir adelante. 

61. Mi papá se la pasa diciendo toda la vida que el fue un muy buen hijo y eso… Entonces yo me pongo a pensar: ¡Caray!, ¿qué yo soy un ser raro, o neurótico, o qué? En su afán de crearnos arquetipos, los adultos nos presentan unas formas abstractas totalmente perfectas y, ¡zas!, se corta la comunicación. 

62. Escucha el rumor escucha las cadenas que lleva el torrente oye, mira el terror cabalga en aras de bayonetaNos cubrieron con lazos de dolor nos robaron el lenguaje de los astrosEn la negritud se volcó la imagen nos rompieron los cráneos y mis cabellos bañan la simienteSe crecieron las negras raíces Serpiente verdesmeralda formada de cristal de gritos Nos negaron el silencio y nos acogotaron con sus voces (Eduardo Santos,  Facultad de Comercio  UNAM,, vol. XXIII, n. 1, septiembre de 1968).

63. Nunca hemos llorado tanto como en esos días, sí, nosotras las mujeres. Como si quisiéramos lavar a fuerza de lágrimas todas las imágenes, todos los muros, todas las aristas, todas las bancas de piedra manchadas de sangre de Tlatelolco, todas las huellas de los cuerpos desangrándose en los rincones… 

64. Los problemas de los jóvenes sólo pueden resolverse por la vía de la educación, jamás por la fuerza, la violencia o la corrupción. Ésa ha sido mi norma constante de acción y el objeto de mi entrega total, en tiempo y energías, durante el desempeño de la rectoría. El rector, Ing. Javier Barros Sierra, texto de su renuncia a la H. Junta de Gobierno de la UNAM, el 23 de septiembre de 1968.

65. Arrastrándome, agarrándome así mi cabeza, con todo lo que era mi cuerpo, iba hacia ese boquete, todo lo que yo era iba al boquete. Apenas cabía mi mano, un boquetito así de chiquitito. Me di una vueltecita para acá, para allá, a ver si estaba yo bien, encontré lo que era mi cuerpo, lo reconocí y empecé a luchar con los hombros, con los brazos, con la cabeza, como quien se da de cabezazos contra un muro, y tengo mi cabeza buena de dura, fuertes los huesos como de hierro. Aunque me quedara calvo, yo iba a abrir el boquete y lo abrí tanto que pude jalar el resto de mi cuerpo y cavé con el propio cuerpo un túnel de 30 metros arrastrándome, agarrándome así la cabeza, hasta que llegué al filo de la luz. Ni una sola herida me hice en la choya. Sólo entonces volví a hablar, y perdonarán las groserías, yo no las acostumbro, pero dije: Pinche madre, estuvo dur (Alonso Mixteco).

66. Siempre traté de facilitar tu vida para que pintaras a pesar de la pobreza. Incluso ahora me conformaría con mezclar tus colores, limpiar tu paleta, tener los pinceles en perfecto estado, ser tu ayudante y no embarazarme.

67. Ya veía la luz. Me vi sin un brazo jugando fútbol, pero contento, quería vivir por mi familia, por mis hijos; pensé que afuera me esperaban, que las voces que alcanzaba a oír eran las suyas, que me estaban llamando «Aunque salga sin una pata o sin un brazo, salgo». Me desgarré todito, pero pasé. Después vino otro tramo: ¿por qué estaré tan barrigón? Lo que me está estorbando es la barriga; fueron tantas las ganas de vivir que me lastimé todo el cuerpo, el vientre ni se diga, ya no me importaba salir mutilado, quería salir.

68. Se habla mucho de la torre Latinoamericana poniéndola de ejemplo. No se cayó, pero se inclinó después de los dos sismos. Vi la torre despegada de la banqueta; haga de cuenta que le metieron un cuchillo para sacarla como rebanada de pastel. Aguantó los dos temblores, pero ¿aguantará el siguiente? La población ¿aguantará el siguiente terremoto? ¿Qué medidas se están tomando para protegerla? ¿Qué tipos de evacuación? ¿Qué tipos de albergue? ¿Irán a formarse brigadas de rescate permanentes o seguiremos siendo un país de improvisados? Pregunto: ¿cómo y de qué o con qué van a vivir los damnificados? ¿Va a haber una descentralización? ¿Vamos a crear otros Mexiquitos Distritofederalitos? Ahora mismo en la ciudad de México vivimos en una zona minada, encima del mayor peligro; el nuestro es un pánico controlado pero latente (James Kelleghan).

69. No es cierto que puedas ser un buen político cuando dejas de ser un buen médico. No es cierto que es preferible ser presidente de Chalchicomula que un mediocre ginecólogo.

70. El que detenta el poder siempre está obligado a ser el más generoso. •José Ignacio Barraza, de la Facultad de Leyes de la UNAM.

71. Ah, compañeros, otra cosa quiero decirles: aquí uno se desespera de tanto papeleo, de tanto oficio, de tanto que se tienen que levantar actas burocráticas. Papel y papel. Mire ahora: ¡ya todos los papeles volaron por los aires! El terremoto todo lo alevantó (Alonso Mixteco).

72. Aquí en París nuestra vida fue muy dura; allá bajo el sol mexicano, quizá lo sería menos y yo trataría de ser una buena mujer para ti. Alguna vez me lo dijiste: «Quiela, has sido una buena mujer para mí. A tu lado pude trabajar como si estuviera solo. Nunca me estorbaste y eso te lo agradeceré toda la vida.

73. Sólo a balazos aniquiló Días Ordaz las peticiones que no podía atender. ¡Cómo habrán herido las consignas del CNH al gobierno, que les respondió con ráfagas de plomo!

74. Yo me pongo a pensar: Caray, mi jefe, según él, todo lo hizo bien, y yo, según él, todo lo hago mal. Por eso yo tengo mala comunicación por más que lo intento. Cuando mi jefe empieza con su «Yo, a tu edad…» y las arañas, me dan ganas de echarme a dormir. *Gustavo Gordillo, del CNH.

75. Yo no conocía mi país, mi ciudad; nunca había ido ni a Tepito. No sabía cómo era. Ni a la gente la conocía. Creo que tampoco conocía a mis hijos, a mis sobrinos. Los imaginaba siempre en discotheques, nunca los visualicé con un casco, un paliacate, disciplinándose, olvidados de si mismos. Mucho menos, cargando cadáveres.

76. Las pequeñas cabezas de muñecas, los carritos de niños, las partituras de música, el almanaque, los restos de múltiples colchones, ropas desperdigadas, sólo el teclado de un piano, tendido de fatiga sobre la tierra, todo ello conforma el lenguaje de los escombros.

77. A veces esta conciencia es sólo instintiva; el instinto de conservación que opera en el cuerpo y en el espíritu, y desde la resistencia luchamos contra la movida; hacemos deporte para estar sanos, casi todos lo hacemos —es la lucha contra el atronamiento físico—, cantamos hay quienes han compuesto canciones muy bonitas—, pintamos, escribimos, leemos; es la lucha contra los que pretenden negarnos la posibilidad de crear. Roberta Avendaño Martínez, Tita, delegada de la Facultad de Leyes ante el CNH.

78. Algún día que venga ya no me va a encontrar se topará nomas con el puro viento. Llegará ese día y cuando llegue, no habrá ni quien le dé una razón. Y pensará que todo a sido mentira.

79. Conozco a mucha gente que no quiere hablar, no quiere saber nada. Debemos prepararnos para muchas catástrofes, iniciar tareas de salvamento, saber cómo protegernos. (…) ¿Aprenderemos bien la lección, o vamos a seguir de aquí pa’l real, a ver, a ver de a cómo nos toca, diciéndonos ni modo manito, ni modo, aquí nos tocó? (Javier González)

80. Pero es mentira que las imágenes se lavan a fuerza de lágrimas. Allí siguen en la memoria.  Perla Vérez de Aguilera, madre de familia.

81. Yo tuve una educación muy severa y todavía me fijo en el cómo, no me imagino, no me veo a mí misma cometiendo cualquier acto de agresión. Seguramente, lo puedo hacer en la soledad de mi escritura.

82. Yo he puesto mucho de mí en las novelas, entonces creo que puedo seguir haciéndolo en novelas. Uno va poniendo cachitos de lo que uno vive. De lo que uno experimenta.

83. Lo importante de que tengan fe en sí mismos, que trabajen, que se informen, que se preparen lo mejor posible, en fin lo que puede decir cualquier persona interesada en los jóvenes, eso es lo que les puedo decir, yo nunca he sabido dar mensajes porque no creo que sea un ejemplo a seguir simplemente les puedo decir lo que creo.

84. Escribir en la soledad de mi cuarto, es algo que yo puedo hacer, pero organizar un acto en contra de alguien, darle una cachetada a alguien, me es absolutamente imposible. Supongo que eso se debe a mi formación y también al peso de la religión sobre mis hombros, pero sobre todo por mi formación.

85. Creo que uno nunca es totalmente feliz, nunca dura mucho, tampoco. Uno es feliz por ratitos como la canción que decía mi mamá de Cri-cri: ahí en la fuente había un churrito se hacía grandote se hacía chiquito. Así es la felicidad, a veces grande, a veces no existe.

86. A Lilus le preocupa cómo entrar en el cielo. No es ninguna hereje. Sabe que el cielo es un estado, un modo de ser, y no un lugar y…Pero siempre, desde chiquita, pensó que Nuestro Señor está más allá de las nubes. Allá arriba. Y que para llegar hasta Él tiene uno que ser avión, ángel o pájaro. A medida que el pájaro Lilus iría subiendo por el cielo, Dios iba mirándolo. Y en cierto punto de su vuelo, la mirada de Dios era tan intensa que bastaba a convertirla en paloma de oro, más bella que un ángel.

87. Muchas veces las gentes lloran porque encuentran las cosas demasiado bellas. Lo que les hace llorar, no es el deseo de poseerlas, sino esa profunda melancolía que sentimos por todo lo que no es, por todo lo que no alcanza su plenitud. Es la tristeza del arroyo seco, ese caminito que se retuerce sin agua…Del túnel en construcción y nunca terminado, de las caras bonitas con dientes manchados…Es la tristeza de todo lo que no está completo.

88. Para mí es una gracia aparecer como escritora, porque todo lo que yo he hecho lo sustento un poco en el periodismo.

89. Antes, el Ángel de la Independencia era lo primero que se veía parado contra el cielo, a ras del aire, donde empiezan las nubes. Era el sueño más acariciado de los niños de provincia en sus tardes de calma cosquilleante.

90. El mejor libro es el que voy a hacer, porque si no ya no escribiría.

Hasta así hemos llegado con este recorrido de frases de escritora, que nos acercan más a esta inusual mujer del mundo de las letras. Esperamos que hayas disfrutado tu lectura, queremos que nos cuentes ¿ya conocías a esta escritora?, ¿has leído alguno de sus libros?, ¿cuál de estas frases de Elena Poniatowska te ha cautivado más?, puedes compartir tu opinión en los comentarios, en Frases de la Vida nos complace leerte.

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