160 Frases de Jacinto Benavente | Icono del teatro español
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Europa tiene a la inmensa mayoría de personajes influyentes en las artes. Hoy, precisamente, conversaremos acerca de uno de los dramaturgos, guionistas, productores y directores más importantes de España: Jacinto Benavente. Si te interesa conocer más acerca de su vida, su trayectoria y, por supuesto, quieres descubrir sus pensamientos a través de las frases de Jacinto Benavente que hemos preparado para ti, te invitamos a que continúes leyendo.

Jacinto Benavente y Martínez nació en el año 1866, en Madrid, España. Aunque inicialmente estudió Derecho en la Universidad Central de la capital española, abandonó la carrera para dedicarse exclusivamente a una de sus pasiones: la literatura. Así comenzó a dar sus primeros pasos en las artes, trabajando en circos, teatros y, llegado el año 1892, publicó la que sería su primera obra: Teatro fantástico.

Benavente fundó en el año 1899 el Teatro Artístico en Madrid. En 1903 publicó La noche del sábado, otra de sus obras teatrales. Sin embargo, no fue hasta el año 1907 que este artista publica Los intereses creados, obra que es considerada una de sus piezas maestras, gracias al valor cultural que posee y, por supuesto, a las frases de Jacinto Benavente que tiene presente dicho texto.

La popularidad de Benavente fue en ascenso, tanto fue así que la Real Academia Española lo invitó a unirse en el año 1912 y en 1918 pasó a formar parte del Congreso de Diputados Españoles. Además, durante un viaje que realiza a Argentina, con fines laborales, en 1922, se entera que es ganador del Premio Nobel de Literatura. En definitiva, la vida de este personaje fue realmente importante para el continente europeo y, por supuesto, para el avance artístico a nivel mundial. Entre sus géneros más destacados se encuentran la comedia, el drama y la tragedia, los cuales podemos evidenciar en algunas de sus obras como, por ejemplo: El nido ajeno, El dragón de fuego y La fuerza bruta, textos artísticos que nos permiten conocer más sobre este dramaturgo y de donde extrajimos la inmensa mayoría de las frases de Jacinto Benavente.

Si te interesa conocer cómo era el pensamiento o la visión de este español, descubre las frases de Jacinto Benavente que te traemos en Frases de la Vida, en las que hallarás citas sobre el amor, el dinero, la política e incluso la felicidad, las cuales posiblemente serán de tu agrado, ya que guardan verdades absolutas que, a pesar de haber sido escritas hace muchos años, continúan plenamente vigentes. ¿Estás listo? ¡Comencemos!

160 Frases de Jacinto Benavente | El dramaturgo español

1. El amor es lo más parecido a la guerra, y una guerra en la que es indiferente vencer o ser vencido, porque siempre se gana.

2. Los dictadores pueden reformar las leyes, pero no las costumbres.

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3. El verdadero amor no se conoce por lo que exige, sino por lo que ofrece.

4. Ser feliz es cuestión de práctica.

5. Siempre es más noble engañarse alguna vez que desconfiar siempre.

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6. El dinero no puede hacer que seamos felices, pero es lo único que nos compensa de no serlo.

7. Si los hombres hubiesen triunfado del dolor y de la muerte, quizá ya no hubiesen deseado nada y, sin desear algo, ¿vale la pena vivir?

8. Sólo temo a mis enemigos cuando empiezan a tener razón.

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9. Una idea obsesiva siempre parece una gran idea, no por ser grande, sino porque llena todo el cerebro.

10. Una hora de alegría es algo que robamos al dolor y a la muerte, y el cielo nos recuerda pronto nuestro destino.

11. Si hubiésemos de apreciar nuestra bondad por la gratitud de los favorecidos con ella, tendríamos que creer que sólo habíamos hecho mal.

12. Con nada se aprende tanto como con enseñar.

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13. Nunca se piensa más que cuando parece no piensa uno en nada.

14. El perdón es siempre una humillación y, tarde o temprano, acabamos por odiar al que ha tenido algo que perdonarnos.

15. El dinero es como el agua, por muy limpio que sea su origen, al correr, pasa por muchos lodazales y no llega siempre limpio a nuestras manos.

16. La naturaleza es generosa y a la vejez nos quita el sueño para regalarnos un poco más de vida.

17. Lo más parecido a la mentira es el silencio, cuando se calla lo que no se quiere decir.

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18. Si murmurar la verdad aún puede ser la justicia de los débiles, la calumnia no puede ser nunca más que la venganza de los cobardes.

19. Si la gente no oyera los pensamientos, pocos escaparíamos de estar encerrados por locos.

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20. Creer y crear son palabras distintas, pero cuando dices con toda tu alma “¡creo, creo!”, creer y crear es lo mismo.

21. Dicen que me burlo de todo, me río de todo, porque me burlo de ellos y me río de ellos, y ellos creen ser todo.

22. El amigo que sabe llegar al fondo de nuestro corazón, ese, como tú, ni aconseja ni recrimina, ama y calla.

23. El amor es como el fuego. Ven antes el humo los que están fuera, que las llamas los que están dentro.

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24. El verdadero amor, el amor ideal, el amor del alma, es el que sólo desea la felicidad de la persona amada, sin exigirle a cambio la nuestra.

25. En la pelea se conoce al soldado, sólo en la victoria se conoce al caballero.

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26. Es tan fea la envidia que siempre anda por el mundo disfrazada, y nunca más odiosa que cuando pretende disfrazarse de justicia.

27. La cultura es la buena educación del entendimiento.

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28. Lo mejor es darle a los demás un papel agradable en la vida, para que lo representen bien.

29. No hay sentimiento que valga, el amor es una ocupación como otra cualquiera.

30. Sólo el pecador debiera juzgar a los pecadores.

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31. ¡El vicio es una gran nivelador!

32. En la mayor miseria de nuestra vida siempre hay algo en nosotros que quiere sentirse superior a nosotros mismos. Nos despreciaríamos demasiado si no creyésemos valer más que nuestra vida. 

33. Con hambre sólo, pero sin ideal alguno, se hacen motines, pero no revoluciones.

34. Es tan necia presunción perdonar la vida a los hombres como el corazón a las mujeres.

35. ¿Qué ama en nosotros el que nos quisiera distintos de los que somos?

36. Cuando hemos renunciado a nuestra dicha y nos contentamos con ver dichosos a los que nos rodean, es quizá cuando empezamos a serlo. 

37. El pretexto para todas las guerras: conseguir la paz.

38. El verdadero amor no es el que perdona nuestros defectos, sino el que no los conoce. 

39. La casualidad es un desenlace, pero no una explicación. 

40. Los naúfragos no eligen puerto. 

41. Sabían reírse del mundo sin odio y sin amarguras.

42. Mucha buena gente que sería incapaz de robarnos el dinero, nos roba sin escrúpulo alguno, el tiempo que necesitamos para ganarlo.

43. La peor verdad sólo cuesta un gran disgusto; la mejor mentira cuesta muchos disgustos pequeños, y por fin el disgusto grande. 

44. La ironía es una tristeza que no puede llorar y sonríe. 

45. Para comprender el dolor no hay inteligencia como el dolor mismo. 

46. Nunca como al morir un ser querido necesitamos creer que hay un cielo.

47. La noche ha prendido sus claros diamantes en el terciopelo de un cielo estival.

48. En cuestión de árboles genealógicos es más seguro andarse por las ramas que atenerse a las raíces.

49. Creedlo, para hacernos amar no debemos preguntar nunca a quien nos ama: ¿Eres feliz?, sino decirle siempre: ¡Qué feliz soy!

50. La admiración no interroga nunca; con admirar comprende.

51. Sí, creíste hacer bien, lo que era bien para ti; así buscando nuestro bien cada uno, entre todos desatamos el mal sobre la tierra.

52. Pensar mal para dispensarnos de hacer bien es el pesimismo de los espíritus mezquinos. Pensar mal y hacer bien es pesimismo de gran señor.

53. Muchas veces para ser buenos tenemos que dejar de ser honrados

54. Es más fácil ser genial que tener sentido común.

55. La estimación depende de creer o no creer en quien se estima; el amor, ésta es su tragedia, aunque no crea, ama.

56. La alegría de hacer bien está en sembrar, no en recoger.

57. Materializar lo espiritual, hasta hacerlo palpable, y espiritualizar lo material, hasta hacerlo visible.

58. Nada prende tan pronto de unas almas en otras como esta simpatía de la risa.

59. La vanidad hace siempre traición a nuestra prudencia y aún a nuestro interés.

60. Lo peor que hacen los malos es obligarnos a dudar de los buenos.

61. Hay secretos que se guardan por delicadeza más que por engañar.

62. La única tristeza sin consuelo en la vida es la tristeza que se ha merecido.

63. Comienza tu obra; comenzar es haber hecho la mitad; comienza de nuevo, y la obra quedará terminada. 

64. La disciplina consiste en que un imbécil se haga obedecer por otros que son más inteligentes.

65. En amor sienta bien a los hombres algo de timidez. La timidez del hombre hace más atrevidas a las mujeres.

66. La verdadera educación se demuestra cuando se pierde la educación. 

67. Todo lo que tiene un valor puede tener un precio. 

68. La única aristocracia posible y respetable es la de las personas decentes.

69. El lujo de ser mejores que los demás hay que pagarlo: la sociedad exige un tributo que ha de pagarse en tiras de pellejo. 

70. El que es celoso, no es nunca celoso por lo que ve; con lo que se imagina basta.

71. Muchos creen que tener talento es una suerte; nadie que la suerte pueda ser cuestión de tener talento.

72. En cada niño nace la humanidad. 

73. Perdonar supone siempre un poco de olvido, un poco de desprecio y un mucho de comodidad. 

74. Las mujeres perdonan alguna vez al que las ha engañado, pero nunca al que no han podido engañar. 

75. Mejor que crear afectos es crear intereses. 

76. Algo mejor andaba el mundo y andaban los hombres cuando la amistad tenía más importancia que el amor.

77. Tonterías son los disparates que no producen dinero.

78. Lo malo de la conciencia es que siempre está hecha a la medida. 

79. Nunca he comprendido que los hombres ni los pueblos quieran volver a vivir una sola hora de su vida pasada. Bien pasado está todo lo pasado. 

80. El día que cada uno fuéramos un tirano para nosotros mismos, todos los hombres serían igualmente libres. 

81. Se hará lo que se deba, aunque se deba lo que se haga.

82. Eso de que el dinero no da la felicidad son voces que hacen correr los ricos para que no les envidien demasiado los pobres.

83. Es la vida la losa de los sueños. 

84. A perdonar sólo se aprende en la vida cuando a nuestra vez hemos necesitado que nos perdonen mucho. 

85. Suprime la vanidad en las mujeres y habrás suprimido la mitad, por lo menos, de ambición en los hombres.

86. Todos piensan que tener talento es una cuestión de suerte; nadie piensa que la suerte puede ser una cuestión de talento.

87. En la vida, lo más triste, no es ser del todo desgraciado, es que nos falte muy poco para ser felices y no podamos conseguirlo.

88. Cuando no se piensa lo que se dice es cuando se dice lo que se piensa.

89. El verdadero momento en que una mujer deja de querer a su marido no es cuando se decide a engañarlo, sino cuando él se entera del engaño, porque detruye el encanto de engañarle. 

90. Lo peor que hacen los malos es hacernos dudar de los buenos.

91. Deseo paciencia a los impacientes por verme desaparecer. Ya falta menos que antes. 

92.  El artista que sólo pretende ser entendido por los inteligentes corre el peligro de no ser tan admirado por éstos como por los que quieren parecer inteligentes con admirarle. 

93. Como en las deudas, no cabe con las culpas otra honradez que pagarlas.

94. Las mujeres aman, frecuentemente, a quien lo merece menos; y es que las mujeres prefieren dar limosna que premios. 

95. El mal que hacemos es siempre más triste que el mal que nos hacen.

96. ¡Qué agradable sería nuestra vida si nos la contaran como un cuento, si no hubiéramos de vivirla como una historia!

97.  La felicidad es mejor imaginarla que tenerla. 

98. Los amores son como los niños recién nacidos; hasta que lloran no se saben si viven.

99. El amor de los judíos a su pueblo sólo se traduce por odio a los demás pueblos de la tierra; odio disfrazado de amor a una idea, que es lo más abstracto que puede amarse y en nombre de la cual se predica la destrucción de todo lo existente, Humanidad inclusive. Donde veáis ruinas y estragos, podéis asegurar que por allí ha pasado el judío. 

100. El amor es como Don Quijote: cuando recobra el juicio es que esta para morir.

101. En asuntos de amor los locos son los que tienen más experiencia. De amor no preguntes nunca a los cuerdos; los cuerdos aman cuerdamente, que es como no haber amado nunca. 

102. Yo podría ser el último paria de mi reino, un leproso abandonado por todos, sin recuerdo y sin esperanza de goce alguno, y aún quisiera vivir.

103. Ningún vanidoso siente celos.

104. Más se unen los hombres para compartir un mismo odio que un mismo amor. 

105. Nada fortifica tanto las almas como el silencio; que es como una oración íntima en que ofrecemos a Dios nuestras tristezas.

106. Algunos escritores aumentan el número de lectores; otros sólo aumentan el número de libros.

107. No es humano el deber que por soñar con una humanidad perfecta es inexorable con los hombres.

108. Esperar es siempre temer.

109. Sólo por nuestras obras, por nuestra acción, podemos saber de nuestra vida.

110. Hay que ser constantes traperos en el montón de las mentiras, para encontrar de tarde en tarde alguna verdad. 

111. El arte de dirigir muchedumbres consiste en saber decirles lo que piensan.

112. Los pueblos débiles y flojos, sin voluntad y sin conciencia, son los que se complacen en ser mal gobernados. 

113. Quizás a nadie atormentamos como a nuestra madre; quizá por ningún cariño sacrificamos menos: tan seguros estamos de poseerlo siempre, de que siempre perdona.

114. Se vive sin pensar, porque sólo se piensa en vivir. Cada uno quiere vivir lo mejor posible, que es el modo de vivir todos muy malamente. 

115. El mal pago añade mérito a las buenas obras. 

116. Si la pasión, si la locura no pasaran alguna vez por las almas… ¿Qué valdría la vida?

117. Madurez: Etapa en la que termina la edad de las locuras y empieza la de las tonterías. 

118. Por un amor, una mujer es capaz de todo; hasta de hacer traición a su amor, si la traición es por salvarle. 
 
119. Los recuerdos tienen más poesía que las esperanzas, como las ruinas son mucho más poéticas que los planos de un edificio en proyecto.

120. El honor no se gana en un día para que en un día pueda perderse. Quien en una hora puede dejar de ser honrado, es que no lo fue nunca. 

121. Dios castiga en los hijos las culpas de los padres, porque sabe que no hay mayor dolor para los padres que el dolor de los hijos. 

122. El único egoísmo aceptable es el de procurar que todos estén bien para estar uno mejor. 

123. La vida es como un viaje por mar: hay días de calma y días de borrasca. Lo importante es ser un buen capitán de nuestro barco.

124. La felicidad no existe en la vida. Sólo existen momentos felices.

125. El hombre sería el más extraño animal del mundo, si no existiera la mujer.

126. Bienaventurados nuestros imitadores porque de ellos serán nuestros defectos.

127. No hay nada que desespere tanto como ver mal interpretados nuestros sentimientos.

128. Si todos los que admiran a Shakespeare lo leyeran, ¡pobre Shakespeare! Acaso no fuese tan admirado, porque nada gana un poeta con ser leído, como nada gana un campo de flores con ser pisoteado.

129. El más noble orgullo para una mujer, por mucho que la hayas ofendido, es poder perdonar siempre, sin tener que arrepentirse.

130. Desconfiemos siempre de los que nos creen capaces de mayores triunfos de los que hemos podido lograr. Es el modo pérfido de considerarnos fracasados.

131. Ante cualquier desdicha que nos aflige, siempre nos admiramos al sentir menos de lo que a nuestro parecer debiéramos haber sentido.

132. Un crítico puede tener razón contra una obra y la obra mayor razón contra un crítico.

133. Bienaventurados los que nos imitan porque ellos heredarán nuestras faltas.

134. No hay nadie tan elocuente como uno mismo cuando quiere persuadirse de lo que le conviene estar persuadido.

135. Poco bueno habrá hecho en su vida el que no sepa de ingratitudes.

136. Los libros son como los amigos, no siempre es el mejor el que más nos gusta.

137. Al amor lo pintan ciego y con alas. Ciego para no ver los obstáculos y con alas para salvarlos.

138. El amor propio y la vanidad nos hacen creer que nuestros vicios son virtudes, y nuestras virtudes, vicios.

139. El origen de todas las grandes fortunas es la falta de delicadeza.

140. El cariño no sabe de gratitud, no sabe de ningún otro sentimiento que no sea él mismo… Esto quizás es toda su grandeza… y también toda su miseria. 

141. Los artistas han convenido en que lo más pintoresco y característico de cada pueblo es la roña, sea material o espiritual. 

142. No quieras saber… En amor, como en religión, el saber está muy cerca de la herejía.

143. Cuanto más reduzcamos el tamaño de nuestro mundo, más seremos sus maestros.

144. Una cosa es continuar la historia y otra repetirla.

145. A los amigos no se les debe pedir nunca nada. Es el único medio de conservarlos. El dinero se les pide a los enemigos. Es el modo, también, de conservarlos.

146. El único modo de que la gente no crea en algo malo es porque le convenga creer en algo peor.

147. El peligro del amor no está en las flechas que nos tira, sino en la venda que nos pone.

148. Tendremos una casita tan pequeña, que a poquita felicidad que entre en ella la llene toda.

149. La vida nos dice en sus lecciones que, alguna vez, para ser buenos, hay que dejar de ser honrado. 

150. De lo que se dice en sociedad, lo que importa es que tenga gracia; lo de menos es que sea verdad. 

151. ¡Cuántas veces se pasa uno al enemigo por huir de los amigos! 

152. Si en vez de tantos como son a pretender hacer en un día la felicidad del país entero, cada uno tomara a su cargo la parte que le corresponde, otra cosa sería. 

153. La educación no es cosa de un día ni de dos… He conocido familias mal educadas hasta la quinta generación. Es la enfermedad más hereditaria.

154. Muchas veces, el que nos crean mejores de lo que somos nos obliga a serlo.

155. Nuestra vida no es nunca lo que hemos querido, sino lo que hemos tenido que dejar de querer.

156. Tengo observado que todos los que no pueden tolerar una mala palabra de los superiores son los que más suelen prodigarlas con los inferiores.

157. El divorcio es ridículo. Además, suprime la única seguridad del matrimonio, la de no poder volver a casarse.

158. No hay ninguna lectura peligrosa. El mal no entra nunca por la inteligencia cuando el corazón está sano.

159. Hay silencios discretos que hieren más que una indiscreción imprudente.

160. El ajedrez, interesantísimo; es juego de dioses: ¡manejar a nuestro antojo un mundo en pequeño con todas sus figuras! Quién sabe si el mundo no será en resumidas cuentas más que eso, un gran tablero de ajedrez al que unos seres superiores juegan con nosotros como nosotros jugamos con las figuras del ajedrez.

¿Qué te parecieron las frases de Jacinto Benavente? Déjanos saber tu opinión en la sección de comentarios de Frases de la Vida y no olvides añadir cualquier otra frase de este autor español que conozcas y que no hayas visto en las líneas anteriores. Si lo deseas, comparte este artículo con aquellos amigos que sepas que son apasionados por el teatro, tal como Jacinto Benavente lo fue.

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