70 Frases de José Ángel Buesa | El poeta que amaba en exceso
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José Ángel Buesa fue un poeta nacido en Cuba y el más famoso de su época en dicho país. Buesa cultivó un estilo romántico, íntimo, inclinado a la melancolía provocada por la lejanía de su amada. Con la intención de rendirle un particular homenaje, en Frases de la Vida queremos compartir contigo una selección de frases de José Ángel Buesa en las que su talento y pasión permanecen indudablemente vivos.

La poesía de Buesa es intensa es un derroche sentimental en el que siempre están presentes sentimientos y emociones como la soledad, la nostalgia o el lamento, pero sobre todo, el amor que perdura eternamente. Las características de su obra fueron objeto de crítica y algunos lo descalificaron por ser cursi; aun así, sus versos cautivan al lector que se acerca por primera vez a su obra con el corazón abierto. Tú mismo podrás juzgarlo con la recopilación de frases de José Ángel Buesa que siguen a continuación. ¡Adelante!

70 Frases de José Ángel Buesa | El poeta enamorado y melancólico

1. Un mal verso supera la más perfecta prosa, aunque en prosa y en verso digas la misma cosa.

2. Ella no fue entre todas, la más bella, pero me dio el amor más hondo y largo. Otras me amaron más, y, sin embargo, a ninguna la quise como a ella.

3. Tu amor me negó siempre lo poco que pedí, y hoy me da esta alegría de estar triste por ti.

4. Volver a amar es el castigo de los que amaron con exceso. 

5. Tú que nunca supiste lo que yo te quería quizás entre otros brazos lograrás olvidar. 

6. Te digo adiós, y acaso, con esta despedida, mi más hermoso sueño muere dentro de mí… Pero te digo adiós, para toda la vida, aunque toda la vida siga pensando en ti.

7. Una noche es eterna para el que no la olvida.

8. Cualquier tiempo es el tiempo de que llegue el amor… Y hay un amor valiente y hay un amor cobarde, pero, de cualquier modo, ninguno llega tarde.

9. Para un deseo así, toda la vida es poca; toda la vida es poca para un ensueño así… Pensando en ti, esta noche, yo besaré otra boca; y tú estarás con otro… ¡pero pensando en mí!

10. Amamos porque sí, sencillamente por un porqué fatal que no sabemos.

11. Lástima que la prisa nunca sea elegante.

12. Soy el amor que pasa… pero soy el amor.

13. Yo cometí el delito de inventarte una estrella, y fue tuyo el pecado de ofrecerme una rosa.

14. Yo no sé desde dónde, hacia dónde, ni cuándo regresarás… sé sólo que te estaré esperando.

15. Cuando todos los astros se apaguen en el cielo, cuando todos los pájaros paralicen el vuelo cansados de esperarte, ese día lejano yo te estaré esperando todavía. 

16. Espero tu sonrisa y espero tu fragancia por encima de todo, del tiempo y la distancia.

17. Y así dos orillas tu corazón y el mío, pues, aunque las separa la corriente de un río, por debajo del río se unen secretamente.

18. Y hoy igual que mañana, mañana igual que ayer un hombre enloquecido besará una mujer.

19. Y para los amantes su amor desesperado podrá ser un delito… Pero nunca un pecado.

20. Y que un beso… Uno sólo puede más que el olvido si se juntan dos bocas en un beso prohibido.

21. El amor…Esa estrella de una sombra infinita aunque muera cien veces… Cien veces resucita.

22. Pero no olvido aquel deslumbramiento, aquella gloria del primer momento, al ver tus ojos por primera vez.

23. Puedo estar a tu lado como si no estuviera, y encontrarte cien veces, así como al azar… puedo verte con otro, sin suspirar siquiera, y no puedo olvidar.

24. Leyendo un libro, un día, de repente, hallé un ejemplo de melancolía: Un hombre que callaba y sonreía, muriéndose de sed junto a una fuente.

25. Tu corazón es igual que una playa, que, pudiendo ser tierra, nunca llega a ser mar. 

26. ¡Un hijo! Tú sabes, tú sientes que es eso: ver nacer la vida del fondo de un beso por un inefable milagro de amor.

27. La vida será tuya si sabes que es ajena, que es igual ser montaña que ser grano de arena, pues la calma del justo vence el furor del bravo.

28. Como las olas, tu recuerdo viene y se va. 

29. No, nada llega tarde, porque todas las cosas tienen su tiempo justo, como el trigo y las rosas.

30. Cumple la ley suprema de desdeñarlas todas, sobre el cuerpo desnudo no envejecen las modas.

31. Por más que ambiciones, humilde o arrogante, sólo has de ser el dueño de lo que eres esclavo.

32. No diré que esa noche que sólo a ti te digo se me encendió en la sangre lo que soñé contigo.

33. Si me muriera sin poder olvidarte y después de la muerte se llega a alguna parte, preguntaré si hay sitio para mí junto a ti, y Dios seguramente responderá que sí.

34. Tal vez nadie lo sepa… Como tal vez un día todos irán sabiendo lo que nadie sabía.

35. El camino nace del caminante.

36. Y así brota en el alma la rebelión de un sueño que es como un perro arisco que le gruñe a su dueño.

37. Quizás te diga un día que dejé de quererte, aunque siga queriéndote más allá de la muerte.

38. Ama tu verso, y ama sabiamente tu vida, la estrofa que más vive, siempre es la mas vivida.

39. Un amor que razona, que contrata su ensueño, inevitablemente será un amor pequeño.

40. El amor florece tierra movediza, y es ley de la llama trocarse en cenizas.

41.  Bien saben los amantes que hay caricias que son no una simple caricia sino una posesión.

42. Ya no habrá días turbios…Ya no habrá noches malas si hay un amor secreto que nos presta sus alas.

43. Y si en la noche hay algo queriendo amanecer es simplemente un hombre que besa a una mujer.

44. Y siento celos al pensar que un día, alguien, que no te ha visto todavía, verá tus ojos por primera vez.

45. Un amor que pregunta, si es virtud o es pecado, la fuerza que lo agita, eso es el amor soñado.

46. Tan fresca la risa fluía, que su agua la fuente sonante por ti detenía.

47. Después de haber besado sus cabellos de trigo, nada importa la culpa, pues no importa el castigo.

48. Pero, ¿cómo no amarla señor, si tú hiciste que fuera turbadora y fragante como la primavera?

49. Esta calle triste, se alegra cuando pasas tú, mujer preferida entre todas.

50. Mi corazón es una playa triste, y tú eres una ola que viene y que se va.

51. Son tan buenos amigos mi corazón y el viento. 

52. Sólo es grande en la vida quien sabe ser pequeño.

53. Soñar es ver la vida de otro modo. Y es olvidar un poco lo que realmente es.

54. El mar sigue cantando cuando pierde una ola.

55. Soñaré con tus ojos de esmeraldas de mar, soñaré con tus labios desesperadamente, soñaré con tus besos… Y jamás lo sabrás.

56. Porque aunque nadie sabe lo que a nadie le digo, la noche entera es corta para soñar contigo y todo el día es poco para pensar en ti. 

57. Y los amantes saben, que sin querer siquiera hay un amor que crece como una enredadera.

58.  Se deja de querer, y es como el ciego que aún dice adiós, llorando, después que pasó el tren.

59. O acaso cierta noche de amor y de locura yo vivía un ensueño y… Y usted una aventura.

60. Te digo adiós si acaso te quiero todavía quizás no he de olvidarte… Pero te digo adiós No sé si me quisiste… No sé si te quería o tal vez nos quisimos demasiado los dos.

61. Y si por algo es triste la lluvia que no llueve será porque es la lluvia condenada a ser nieve.

62. Tal vez mires a otro, igual que a mí aquel día y yo aquí recordándote a la orilla del mar.

63. Y acaso no comprendas en esa despedida, que, aunque el amor nos une, nos separa la vida.

64. Caminante absurdo, de caminos muertos pasará su sombra sobre los desiertos.

65. En el agua fresca de nuestras ternuras mojará las alas de sus travesuras
como una paloma que aprende a volar; y será violento, loco y peregrino, y amará igualmente la mujer y el vino, y el cielo y el mar.

66. Y vigorosamente lancé mi flecha al viento, y hubo un largo zumbido sobre la cuerda tensa. Lancé mi única flecha —la flecha de mi ensueño—y me crucé de brazos bajo la noche negra.

67. Quien perfuma una rosa se equivoca dos veces, pues la rosa se seca y el perfume se va.

68. El arco envejecido se me pudre en las manos, pero yo sigo —arquero de la noche— en mi espera. Lancé mí única flecha, y se perdió en la sombra. Y nunca he de saber si llegó a las estrellas.

69. Amar y amar toda la vida, y arder y arder en esa llama. Y no saber por qué se ama… Y no saber por qué se olvida…

70. Yo te amaré en silencio… como algo inaccesible, como un sueño que nunca lograré realizar y el lejano perfume de mi amor imposible rozará tus cabellos… y jamás lo sabrás.

Esperamos que hayas disfrutado de nuestra selección de frases de José Ángel Buesa. Te animamos a dejarnos tus impresiones en la sección de comentarios. ¿Los sentimientos que guardan estas frases de José Ángel Buesa te han resultado familiares? ¿Cuáles son tus favoritas? ¿Has amado tan intensamente, tan poéticamente? ¡Nos gustaría conocer tus respuestas!

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