Las frases de Maquiavelo nos acercan a una filosofía política que, pese a lo sibilino de su naturaleza, ha pasado a la historia de la filosofía política como uno de los pensadores más influyentes. Nicolás Maquiavelo escribió El príncipe con el objetivo de asesorar a los duques de las repúblicas italianas del Renacimiento. En aquella época, Italia estaba dividida en diferentes ciudades-estados y, los gobernantes, tenían que hacer frente a las vicisitudes que acontecieran para poder conservar su poder.

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Las frases de Maquiavelo proceden, en su mayoría, de esta obra maestra que es El príncipe. En ella, Nicolás Maquiavelo asesora al gobernante sobre cómo debe comportarse para adquirir el poder y para conservarlo. Para ello, no duda de manifestar abiertamente que la moral debe quedar en un segundo plano ya que, para el gobernante, el objetivo final es la preservación del poder.

Esa selección que te traemos en Frases de la vida recopila algunas de las frases de Maquiavelo más conocidas pero también aquellas que, teniendo menos trascendencia, contienen un valor político, cuanto menos, significativo del pensamiento del filósofo italiano.

100 Frases de Maquiavelo: cuando el fin justifica los medios

1. El mal se hace todo junto y el bien se administra de a poco.

2. Cuando se conquista por segunda vez un país que se había rebelado anteriormente es más difícil volverlo a perder.

3. La liberalidad se devora a sí misma, pues a fuerza de ejercerse se agota.

4. Los hombres ofenden antes al que aman que al que temen.

5. Ninguna fuerza doma, ningún tiempo consume, ningún mérito iguala el nombre de la libertad.

6. Todos ven lo que tú aparentas; pocos advierten lo que eres.

7. Un príncipe que tenga una ciudad fuerte y que no sea odiado por su pueblo no puede ser atacado. El desprecio nace cuando al príncipe se le considera inestable, superficial, afeminado, pusilánime e indeciso.

8. Las acciones del príncipe deben tener grandeza, valor, prudencia, fortaleza y ser irrevocables.

9. Si la violencia es coerción, el respaldo será consenso o legitimidad.

10. El príncipe debe lograr que los principados vecinos deseen hacerle bien y teman causarle daño.

11. No se debe confundir el ser con el deber ser.

12. No hay nada más difícil de emprender, ni más dudoso de hacer triunfar, ni más peligroso de administrar que la elaboración de un nuevo orden.

13. Los ejércitos mercenarios y auxiliares son inútiles y peligrosos.

14. Aquel que en un principado no advierte los males cuando nacen no es verdaderamente sabio, y es un don que pocos tienen.

15. El vulgo se deja seducir siempre por la apariencia y el éxito.

16. Creo que el verdadero modo de conocer el camino al paraíso es conocer el que lleva al infierno, para poder evitarlo.

17. Es un mal ejemplo no observar una ley, sobre todo por parte del que la ha hecho.

18. Si bien el principado se consigue con ciertas dificultades, se conserva con facilidad.

19. Un príncipe no debe tener otro objetivo ni otra preocupación, ni debe considerar como suya otra misión que la de la guerra.

20. Los hombres son tan simples y unidos a la necesidad, que siempre el que quiera engañar encontrará a quien le permita ser engañado.

21. Los hombres rara vez tienen el valor suficiente para ser o extremadamente buenos o extremadamente malos.

22. Cuando los estados que se conquistan están acostumbrados a vivir en libertad, hay tres formas de conservarlos: destruirlos, vivir allí personalmente o dejar que sigan viviendo con sus leyes.

23. Castigar a uno o dos transgresores para que sirva de ejemplo es más benévolo que ser demasiado compasivo.

24. Un gobernante eficaz no debe tener piedad.

25. El príncipe debe hacer uso del hombre y de la bestia: astuto como un zorro para evadir las trampas y fuerte como un león para espantar a los lobos.

26. La experiencia siempre ha demostrado que jamás suceden bien las cosas cuando dependen de muchos.

27. Es imposible que los que mandan sean reverenciados por los que desprecian a Dios.

28. El que es elegido príncipe con el favor popular debe conservar al pueblo como amigo.

29. Yo no digo nunca lo que creo, ni creo nunca lo que digo y, si se me escapa alguna verdad de vez en cuando, la escondo entre tantas mentiras que es difícil reconocerla.

30. Los hombres son ingratos, frívolos, mentirosos, cobardes y codiciosos; mientras uno los trate bien lo apoyan, pero cuando uno está en peligro se vuelven contra él.

31. No hay nada más importante que aparentar ser religioso.

32. Nunca intentes ganar por la fuerza lo que puede ser ganado por la mentira.

33. El hombre olvida antes la muerte de su padre que la pérdida de su patrimonio.

34. La mejor fortaleza que un príncipe puede poseer es el afecto de su gente.

35. La política no tiene relación con la moral.

36. Los hombres en general juzgan más por las apariencias que por la realidad. Todos los hombres tienen ojos, pero pocos tienen el don de la penetración.

37. Cuanta más arena ha escapado del reloj de arena de nuestra vida, más claramente deberíamos ver a través de él.

38. Donde la voluntad es grande, las dificultades no pueden ser grandes.

39. Los hombres se conducen principalmente por dos impulsos; o por amor o por miedo.

40. Si quien gobierna no reconoce los males hasta que los tiene encima, no es realmente sabio.

41. El odio se gana tanto por las buenas obras como por las malas.  

42. Hay tres clases de cerebros: el primero discierne por sí, el segundo entiende lo que los otros disciernen y el tercero no entiende ni discierne lo que los otros disciernen. El primero es excelente, el segundo bueno y el tercero inútil.

43. El hombre sabio hace a la primera lo que el necio hace a la última.

44. Es doblemente placentero mentir al impostor.

45. Es mucho más seguro ser temido que amado porque el amor es preservado por el vínculo de obligación que, debido a la bajeza de los hombres, se rompe en cada oportunidad para su ventaja; pero el miedo te preserva por un temor de castigo que nunca falla.

46. Quien desee éxito constante debe cambiar su conducta con los tiempos.

47. Ante todo, ármate.

48. La habilidad y la constancia son las armas de la debilidad.

49. Puesto que el amor y el miedo apenas pueden existir juntos, si debemos elegir entre ellos, es mucho más seguro ser temido que amado.

50. Es defecto común de los hombres no preocuparse por la tempestad durante la bonanza.

51. Los odios de los hombres generalmente nacen del temor o de la envidia.

52. El vulgo se toma siempre por las apariencias y el mundo se compone fundamentalmente de lo vulgar.

53. Las leyes no deben mirar hacia cosa ya pasada, sino proveer para las futuras.

54. Los hombres deberían ser tratados generosamente o destruidos, porque pueden vengarse de las lesiones leves, de las fuertes no pueden.

55. La historia es la ciencia de los hombres, de los hombres en el tiempo.

56. Las viejas ofensas no se borran con beneficios nuevos, tanto menos cuanto el beneficio es inferior a la injuria.

57. El hombre prudente siempre debe seguir el camino pisado por los grandes hombres. 

58. No hay guerra que evitar; solo puede ser pospuesta en la ventaja de otros.

59. Si una lesión tiene que ser hecha a un hombre, debería ser tan severa que su venganza no necesite ser temida.

60. Nada grandioso fue jamás conseguido sin peligro.

61. Uno que se convierta en príncipe mediante el favor del pueblo, debe conservarlo como aliado: lo cual le es fácil, porque el pueblo sólo le pide no ser oprimido.

62. La guerra es solo cuando es necesaria; las armas son permisibles cuando no hay esperanza excepto en las armas.

63. La naturaleza crea pocos hombres valientes, la industria y entrenamiento hace muchos.

64. Guerra justa es aquella que es necesaria.

65. El primer método para estimar la inteligencia de un gobernador es mirar los hombres que tiene a su alrededor.

66. La forma en que vivimos es tan diferente de cómo debemos vivir que el que estudia lo que debe hacerse en lugar de lo que se hace, aprenderá el camino hacia su caída. 

67. El que quiere ser obedecido debe saber mandar.

68. La guerra debe ser el único estudio de un príncipe. Debe considerar la paz sólo como un tiempo de respiración, que le da tiempo para inventar, y proporciona la capacidad de ejecutar planes militares.

69. Un hombre que quiere ser bueno entre tantos que no lo son labrará su propia ruina.

70. Los príncipes y gobiernos son mucho más peligrosos que otros elementos en la sociedad.

71. La naturaleza de los hombres soberbios y viles es mostrarse insolentes en la prosperidad y abyectos y humildes en la adversidad.

72. Quien construye sobre el pueblo, construye sobre el barro.

73. Para quien crea que los grandes avances y los nuevos beneficios hacen que los hombres olviden las viejas heridas, se equivocan.

74. Para entender la naturaleza de la gente, uno debe ser un príncipe y para entender la naturaleza del príncipe, uno debe ser la gente.

75. Cuando uno ha sido buen amigo, encuentra buenas amistades aun a pesar suyo.

76. El que engaña encontrará siempre, quien se deja engañar.

77. El fin justifica los medios.

78. Todos los que quieran saber qué sucederá deberían examinar lo que sucedió: todo en este mundo en cualquier época tiene sus réplicas en la antigüedad.

79. De vez en cuando las palabras deben servir para ocultar los hechos.

80. Aunque el engaño sea detestable en otras actividades, su empleo en la guerra es laudable y glorioso.

81. No hay otra forma de protegerte a ti mismo de la adulación, que hacer entender a los demás que decirte la verdad no te ofenderá.

82. Debe estimarse muy poco vivir en una ciudad donde las leyes pueden menos que los hombres.

83. Dios no quiere hacerlo todo, para no quitaros el libre albedrío y aquella parte de la gloria que os corresponde.

84. La sabiduría consiste en saber distinguir la naturaleza del problema y en elegir el mal menor.

85. Es central saber disfrazar bien las cosas y ser maestro en el fingimiento.

86. Los hombres van de una ambición a otra: primero, buscan asegurarse contra el ataque y luego, atacan a otros.

87. Los hombres intrínsecamente no confían en nuevas cosas que no han experimentado por si mismos.

88. Cometer errores de ambición y no errores de pereza. Desarrollar la fuerza para hacer cosas audaces, no la fuerza para sufrir.

89. No hay que atacar al poder si no tienes la seguridad de destruirlo.

90. La promesa dada fue una necesidad del pasado; la palabra rota es una necesidad del presente.

91. Cuando veáis al servidor pensar más en sus propios intereses que en los vuestros, y que interiormente busca sus propios beneficios en todas las cosas, ese hombre nunca será un buen sirviente, ni jamás podréis confiar en él.

92. Los hombres que no obran bien, siempre andan temiendo que otros les respondan con las acciones que se merecen.

93. La tardanza nos roba a menuda la oportunidad y roba nuestras fuerzas.

94. No son los títulos los que honran a los hombres, sino que los hombres honran a los títulos.

95. Un cambio siempre deja el camino abierto para el establecimiento de otros.

96. En todas las cosas humanas, cuando se examinan de cerca, se demuestra que no pueden apartarse los obstáculos sin que de ellos surjan otros.

97. No estoy interesado en preservar el status quo; quiero derrocarlo.

98. Un príncipe nunca carece de razones legítimas para romper sus promesas.

99. Es mejor actuar y arrepentirse que no actuar y arrepentirse.

100. Es mejor ser amado que temido, sino puedes ser ambos.

Hasta aquí han llegado nuestras frases de Maquiavelo. Te animamos a dejarnos un comentario con todas tus impresiones. ¿Qué te han parecido estas frases de Maquiavelo? ¿Qué opinas de su obra y de su pensamiento? ¿Crees que para preservar el poder todo vale y que no supone ningún problema superar los obstáculos morales o que, por el contrario, se trata de un pensamiento errado y que debería evitarse para anteponer la ética y la moral? ¡Estamos esperándote!

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