En enero de 1972, apenas cuatro años antes de su fallecimiento, Agatha Christie recibió una carta de un admirador japonés con una pregunta que muchos críticos habían intentado responder sin éxito: de sus más de 80 obras, ¿cuáles consideraba las mejores?

La autora le respondió y la respuesta, fechada el 11 de enero, es un documento histórico que revela los libros que supusieron un reto técnico o que guardaban un lugar especial en su corazón por su atmósfera y psicología. En este artículo, hablaremos de estas obras.

1. Diez negritos

Diez personas, aparentemente sin conexión entre sí, son invitadas a pasar unos días en una lujosa mansión en la remota Isla del Negro, en la costa de Devon. Al llegar, descubren que sus anfitriones, los señores Owen, no están y, durante la primera cena, una grabación revela un secreto oscuro de cada invitado: todos han sido responsables de una muerte en el pasado que la justicia no pudo castigar.

La pesadilla comienza cuando uno de ellos muere envenenado tras un brindis. En el centro de la mesa, diez figuritas de porcelana empiezan a desaparecer una a una, mientras los supervivientes son asesinados siguiendo el ritmo de una tétrica canción infantil y, sin comunicación con el continente y atrapados por una tormenta, comprenden que el asesino es uno de ellos.

Christie lo eligió por su dificultad técnica y explicó que quería escribir una historia donde diez personas murieran sin que el mecanismo resultara ridículo y sin que el asesino fuera obvio. Para ella, fue un ejercicio de planificación casi arquitectónico, como un rompecabezas que le produjo una inmensa satisfacción profesional por haber «logrado lo imposible».

2. El asesinato de Roger Ackroyd

Roger Ackroyd es un hombre que sabía demasiado: sabía que la mujer que amaba había envenenado a su marido y que alguien la estaba chantajeando. Poco después de recibir una carta que revelaba el nombre del chantajista, Ackroyd es hallado muerto en su despacho, apuñalado por la espalda.

La historia es narrada por el médico del pueblo, el Dr. Sheppard, quien se convierte en el asistente de un Hércules Poirot «jubilado» que intenta llevar una vida tranquila cultivando calabacines. La investigación se convierte en una partida de ajedrez donde cada miembro de la casa tiene un secreto financiero o romántico que ocultar, culminando en la resolución más audaz de la literatura policial.

Christie lo seleccionó porque fue su gran innovación. En una época donde las novelas policiales seguían reglas muy rígidas (el lector debía tener las mismas pistas que el detective), ella decidió jugar con la perspectiva del narrador. Estaba muy orgullosa de haber engañado al lector de una forma tan honesta pero devastadora.

3. Se anuncia un asesinato

La monotonía de Chipping Cleghorn se rompe cuando el diario local publica un aviso clasificado: «Se anuncia un asesinato que tendrá lugar el viernes, 29 de octubre, en Little Paddocks, a las 6:30 p. m.». Creyendo que se trata de un «juego de rol», los vecinos acuden a la cita.

A la hora señalada, las luces se apagan, se oyen disparos y, al encenderse de nuevo, aparece un cadáver real. Miss Marple, que se encuentra de visita en el pueblo, debe descifrar una red de identidades falsas y herencias ocultas en una Inglaterra que, aún, intenta reconstruirse tras la Segunda Guerra Mundial.

La autora sentía que en este libro había capturado la esencia de la Inglaterra de posguerra y eligió esta obra porque consideraba que Miss Marple encajaba perfectamente en la trama como alguien que entiende cómo el caos del mundo moderno afecta a las pequeñas comunidades.

4. Asesinato en el Orient Express

A bordo del tren más famoso del mundo, que viaja de Estambul a París, el millonario Samuel Ratchett se acerca a Poirot para pedirle protección, alegando que su vida corre peligro. Poirot lo rechaza y, esa misma noche, el tren queda bloqueado por una tormenta de nieve en Yugoslavia.

A la mañana siguiente, Ratchett es encontrado muerto en su compartimento cerrado por dentro, con doce puñaladas de distinta profundidad. Con un vagón lleno de sospechosos de todas las clases sociales y nacionalidades, Poirot descubre que la víctima era, en realidad, un criminal prófugo vinculado a un trágico secuestro años atrás.

Christie valoraba este libro por el escenario y por el dilema ético, y se inspiró en sus propios viajes en el tren y en el famoso caso real del secuestro de los Lindbergh; además, lo eligió porque el final no es una simple entrega del culpable a la policía, sino una reflexión sobre la justicia que ella consideraba muy bien lograda.

5. Los trece problemas

Este no es un misterio único, sino una colección de relatos interconectados. Un grupo de amigos, que incluye a un abogado, a un artista y a un inspector de Scotland Yard, forma el «Club de los Martes». Cada noche, uno de ellos expone un caso real de un misterio sin resolver para ver si los demás pueden adivinar la solución.

Para sorpresa de todos, Jane Marple, sin levantarse de su sillón de punto, resuelve cada enigma trazando paralelismos con los cotilleos y la naturaleza humana de su pequeña aldea, St. Mary Mead.

Este libro era especial para Christie porque fue donde «nació» realmente Miss Marple. La autora disfrutaba del formato de relato corto porque le permitía centrarse en la pura deducción y lo eligió porque sentía que estas historias demostraban su tesis principal: que la naturaleza humana es igual en todas partes, ya sea en un palacio o en una aldea.

6. El caso de los anónimos

Jerry Burton, un aviador que busca paz para recuperarse de un accidente, llega al idílico pueblo de Lymstock con su hermana; sin embargo, la paz dura poco, ya que una ola de cartas anónimas cargadas de acusaciones obscenas y calumnias empieza a circular, sembrando la desconfianza entre los vecinos.

Lo que comienza como una broma pesada se torna letal cuando una de las cartas empuja a una mujer al suicidio… o, al menos, eso parece. Cuando ocurre un segundo asesinato, la esposa del vicario llama a su amiga Jane Marple, la única capaz de ver la maldad real detrás de las «cartas venenosas».

A diferencia de otros que fueron retos difíciles, Christie confesó que este libro «simplemente fue un placer escribirlo». Lo eligió porque le gustaban mucho los personajes y la atmósfera de Lymstock, y es una de sus obras más ligeras y fluidas. Ella guardaba un recuerdo muy feliz del proceso creativo.

7. La casa torcida

Tres generaciones de la familia del multimillonario Aristide Leonides viven bajo el mismo techo en una mansión de estructura extraña. Cuando Aristide muere por una inyección de insulina adulterada, las sospechas recaen sobre su joven viuda, cincuenta años menor que él.

Charles Hayward, el prometido de la nieta de Aristide, se infiltra en la casa para investigar. Pronto descubre que la atmósfera está viciada por el resentimiento y la avaricia. En esta novela, Christie subvierte el concepto de la «familia ideal» para mostrar que el mal puede nacer en el rincón más inesperado.

Este es uno de los dos libros que Christie citaba como su favorito absoluto y lo eligió porque se mantuvo firme ante sus editores, quienes le pidieron que cambiara el final por ser «demasiado impactante». Ella se negó, creyendo que la lógica de la historia exigía ese desenlace, y, para ella, representaba su integridad como escritora.

8. Inocencia trágica

Jack Argyle murió en prisión tras ser condenado por matar a su madre adoptiva con un atizador, pero alegó que nunca lo hizo. Dos años después, el Dr. Arthur Calgary regresa de una expedición y se entera del caso, y él es el único que puede probar que Jack decía la verdad, pues él le llevó en su coche en el momento del crimen.

El giro de la historia es que su revelación no trae paz. Al demostrar que Jack era inocente, Calgary reabre la herida: el verdadero asesino sigue en la casa familiar. La sospecha empieza a corroer los vínculos entre los hermanos y el padre, y crea una tensión psicológica asfixiante.

A medida que envejecía, Christie se interesó más por el impacto del crimen en los inocentes y eligió este libro porque no se centra en atrapar al asesino, sino en cómo la sombra de la sospecha destruye a una familia. Esta es una obra mucho más madura y oscura que sus primeros trabajos, y ella estaba muy orgullosa de ese cambio de tono.

9. El misterio de Pale Horse

Mark Easterbrook investiga una lista de nombres encontrada en el zapato de un sacerdote asesinado. Los nombres pertenecen a personas que han muerto recientemente de «causas naturales» y sus pesquisas lo llevan a The Pale Horse, una antigua posada convertida en el hogar de tres mujeres que practican el ocultismo.

Se rumorea que pueden provocar la muerte mediante rituales mágicos a distancia y Mark debe decidir si está ante un poder sobrenatural real o un método científico de asesinato tan ingenioso que parece brujería.

La autora lo eligió por la precisión técnica del método de asesinato. Christie tenía formación como enfermera y farmacéutica (conocía muy bien los venenos) y estaba muy satisfecha con cómo logró disfrazar un método científico muy real con una capa de aparente brujería y ocultismo, engañando al lector hasta el final.

10. Noche eterna

Michael Rogers es un joven sin ambiciones pero con un sueño: comprar un terreno baldío llamado «El Campo del Gitano» y construir la casa de sus sueños. Allí conoce y se enamora de Fenella «Ellie» Gutman, una de las herederas más ricas del mundo.

A pesar de las advertencias de una vieja gitana sobre una maldición que pesa sobre la tierra, la pareja se casa y construye su hogar. Lo que empieza como una historia de amor romántica y gótica se transforma en una tragedia oscura y psicológica con un giro final que redefine toda la narrativa anterior.

Fue su favorito de sus últimos años y lo eligió porque es estilísticamente diferente a todo lo anterior, ya que, en lugar de usar a un detective famoso, usa a un narrador joven y ambicioso. Christie sentía que, a pesar de su avanzada edad al escribirlo, había logrado crear una obra moderna, lírica y profundamente trágica.

Esta lista de 1972 nos recuerda que Agatha Christie no solo buscaba entretener, pues era una arquitecta del suspense que encontraba la belleza en la complejidad del rompecabezas. Sus favoritos no eran los más populares, sino aquellos donde logró empujar los límites de su propio ingenio, y te invitamos a leerlos para que juzgues, por ti mismo, si estas son las mejores obras de esta célebre autora.