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Las frases de Elias Canetti demuestran que era un escritor con un extraordinario sentido crítico. Desde que era pequeño, con las constantes mudanzas de sus padres, tuvo contacto con diversos idiomas como el judeoespañol, el inglés, el búlgaro y el alemán. Especialmente este ultimo creó sus mejores obras, entre las que destaca Masa y poder, donde realizó un análisis exhaustivo de la difícil situación ante la que se encontraba Europa, donde los nazis comenzaban a perseguir a los judíos, que sólo era el escenario preliminar a una de las mayores catástrofes de la humanidad: la Segunda Guerra Mundial.

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La destreza expresiva de este escritor fue galardonada con varios reconocimientos como el Premio Georg Büchner, dos doctorados honoris causa de las Universidad de Manchester y Munich respectivamente y el Premio Nobel de Literatura. Tenía un doctorado en química, ciencia a la que nunca se dedicó pues su pasión eran las letras y las humanidades. Su primera esposa fue la escritora Veza Taubner-Calderon y la segunda fue la museóloga Hera Buschor con quien tuvo su única hija. Sus dos hermanos menores eran el reconocido médico Georges Canetti y el productor musical Jaques Canetti.

La obra de este hombre en una de las más importantes del siglo XIX, para que puedas aproximarte a él, en Frases de la Vida tenemos para ti las mejores frases de Elias Canetti. ¡Acompáñanos!

80 Frases de Elias Canetti | Una pluma con destreza crítica y precisa

1. Algunas personas poseen cualidades sencillas por las que uno estaría dispuesto a vender su alma.

2. Uno no sabe nunca lo que resulta si las cosas cambian de repente; ¿pero sabe uno lo que resulta si no cambian?

3. En el amor es donde menos existe la piedad: en el amor cuenta siempre lo más pequeño, lo insignificante: esa precisión minuciosa le otorga su ser. 

4. Me inclino ante el recuerdo, ante el recuerdo de cada ser humano. Y no oculto la aversión que siento ante todos los que se toman la libertad de intervenir quirúrgicamente en los recuerdos, hasta que se parezcan a los recuerdos de los demás.

5. Cuando adviertas que alguien no te quiso bien, investiga primero qué fue lo que lo disgustó en ti. Puede que tuviera razón.

6. Amor: una serpiente con dos cabezas que se vigilan sin cesar.

7. Nadie conoce toda la amargura de lo que aguarda en el futuro. Y si de pronto apareciera como en un sueño, la negaríamos apartando los ojos de ella. A esto le llamamos esperanza.

8. Ser mejor sólo quiere decir: llegar a conocer mejor. Sin embargo, debe ser un conocimiento que no nos dé tregua, que nos acose siempre. Es mortal un conocimiento que nos vaya aplacando.

9. Todas las visiones pesimistas en la historia de los hombres nada tienen que hacer frente a la realidad. Ninguna de las antiguas religiones puede satisfacernos, todas ellas nacieron en periodos idílicos.

10. ¡Y si algún día se llegara a comprobar que nosotros -los eternos penitentes del futuro- hemos vivido en el mejor de los tiempos posibles!

11. Me he pasado la mejor parte de mi vida desenmascarando al hombre tal como aparece en las civilizaciones históricas. He analizado y desmenuzado el poder tan implacablemente como mi madre los pleitos de su familia. Hay pocas cosas malas que no tuviera que decir del ser humano y de la humanidad. Y, sin embargo, el orgullo que siento por ellos sigue siendo tan grande que sólo odio verdaderamente una cosa: su enemigo, la muerte.

12. Es difícil mantener la crueldad necesaria que nos permita ser implacables en nuestros juicios. La ternura de los recuerdos se va extendiendo por todas partes; si nos diluimos en ella será imposible mirar a alguien con los duros ojos de la realidad.

13. Insoportables, los que siempre se creen auténticos.

14. Sigo sin saber por qué se ama a un hermano más que a cualquier otro hombre.

15. Son mis ilusiones infantiles las que todavía me hacen decir si percibo una fisura en la coraza de un hombre: no todo está perdido, hace falta poco para hacer palpitar a ese corazón detenido.

16. Sucumbiré, se que sucumbiré, pero puedo decir que me he resistido contra ello toda una vida. Si no me hubiera resistido toda una vida, importaría poco que también yo haya de sucumbir.

17. Todo el arte consiste en no engañarse a sí mismo: mínimas islas de rocas en todo un mar de autoengaños. Lo que más puede lograr un hombre es aferrarse a ellas y no ahogarse.

18. Nadie conoce ni ha conocido nada de inmediato: lo que creemos conocer de pronto, ha estado largo tiempo con nosotros. Lo que verdaderamente importa es el conocimiento clandestino que alienta en todos nosotros.

19. Nadie sabe lo que es bueno. Sabemos lo que sería mejor.

20. Hoy me seduce la idea de comenzar una vida en un nuevo idioma. 

21. Hay libros que tenemos a nuestro lado veinte años sin leerlos, libros de los que no nos alejamos, que llevamos de una ciudad a otra, de un país a otro, cuidadosamente empaquetados, aunque haya muy poco sitio, y que tal vez hojeamos en el momento de sacarlos de la maleta; sin embargo, nos guardamos muy bien de leer aunque sólo sea una frase completa. Luego, al cabo de veinte años, llega un momento en el que, de repente, como si estuviéramos bajo la presión de un imperativo superior, no podemos hacer otra cosa que coger un libro de estos y leerlo de un tirón, de cabo a rabo: este libro actúa como una revelación. En aquel momento sabemos por qué le hemos hecho tanto caso. Tenía que ocupar sitio; tenía que ser una carga, y ahora ha llegado a la meta de su viaje; ahora levanta su vuelo; ahora ilumina los veinte años transcurridos en los que ha vivido mudo a nuestro lado. No hubiera podido decir tantas cosas si no hubiera estado mudo durante este tiempo, y qué imbécil se atrevería a afirmar que en el libro hubo siempre lo mismo.

22. Del azar de lo leído depende lo que eres. No se puede odiar a nadie al que se ha visto dormir.

23. Toda muerte rompe la cohesión de la intrincada red que es el mundo.

24. Lo que más aprecio en un verdadero escritor es aquello que omite por orgullo.

25. Todo lo que ha ocurrido teme a su palabra.

26. Tantos hombres en la cabeza y todo lo que han dicho. Y, sin embargo, uno mismo tiene que encontrarlo otra vez y decirlo.

27. No existe ningún dolor imposible, lo único infinito es el dolor.

28. Todos se pusieron allí de monumentos, y allí se quedaron sin moverse. Luego llegó la nueva moda y todos comenzaron a temblar de nuevo.

29. Una tormenta que dura toda una semana. Una oscuridad constante: sólo podemos leer entre relámpagos. Hemos de recordar e ir uniendo lo que leímos a relámpagos.

30. ¡Cabrones! ¿Queréis vivir eternamente? ¡Sí!

31. La diferencia radica en que hoy todo puede ser fotografiado. Ninguna miseria puede ocultarse, todas son públicas. Sin embargo, este hecho significa que nos acostumbramos mejor a ellas.

32. Nubes en lugar de ideas. Se forman sobre las cabezas de los pensadores, el viento se las lleva y se derraman sobre zonas áridas de ideas.

33. Uno debe terminar antes de haber dicho todo. Algunos lo han dicho todo antes de empezar. 

34. Para los historiadores, las guerras vienen a ser algo sagrado; rompen a modo de tormentas saludables o por lo menos inevitables que, cayendo desde la esfera de lo sobrenatural, vienen a intervenir en el decurso lógico y explicado de los acontecimientos mundiales. 

35. Hay que defenderse de todo lo que somos, pero de tal manera que no lo destruyamos.

36. ¿Podríamos tener aún esperanzas para el pasado?

37. Que uno espere sobrevivir a todos es el pecado capital.

38. No es viejo, aún odia la muerte, nunca será viejo, siempre odiará la muerte.

39. No es frecuente que el mayor deseo de alguien sea tener una biblioteca.

40. Nubes de palabras usadas, ¿qué lluvia van a dar? 

41. Se puede desear mucho y siempre será demasiado poco. Pero lo que deseamos poseer siempre es demasiado.

42. Porque podría ser que algunos historiadores quisieran conservar aquello que los poderosos han destruido.

43. El superviviente que ya no conoce a nadie. ¿Es verdaderamente un superviviente?

44. Una convicción nunca se acaba, hay que llevarla al abrevadero.

45. Uno podría pasarse la vida reflexionando sonbre si mismo, y no darse cuenta de que no lo merece.

46. Las utopías fenecidas. ¡Qué tiempos, cuando aún podías cuidarlas y mimarlas!

47. Una ofensa tiene valor exactamente en la medida en que te obliga a reflexionar.

48. Ellos no comprenden que la patria de él está dondequiera que haya estado y donde todavía desee estar.

49. Entonces desaparecieron todos los motivos y ya nada tenía explicación.

50. El que supera la alabanza, la merece.

51. Qué apocado ha de ser el que no soporta el dolor del otro!

52. El que lucha por conservar la fama está perdido. Lo que importa es la eficacia de las ideas, nada más.

53. Por ninguna parte veo un dios de la vida, veo sólo ciegos que adornan sus crímenes con dios.

54. El que respira, dice: tengo todavía todo por respirar. El infeliz, dice: tengo todavía lugar para las desdichas de los otros. El que ha muerto, nos dice: no conozco nada todavía, no puedo estar muerto. 

55. Es inútil, no tiene sentido, incluso es despreciable dar por perdida a la humanidad.

56. Dios, ¿Cómo has soportado tu creación?

57. Él la ama, pero, a pesar de esto, con ella es la persona más cautelosa del mundo.

58. Amo demasiadas cosas. Debería amar todavía más.

59. La palabra más imprecisa de todas: yo.

60. De cada daño que sufren los que amamos brota un mar de ternura.

61. El viejo muerde con los años en vez de con los dientes.  

62. Nadie es más solitario que aquél que nunca ha recibido una carta.

63. La muerte aceptada con resignación no es ningún honor.

64. El viejo muerde con los años en vez de con los dientes.

65. El presente es el culpable de todos los dolores.

66. El hombre: el único animal que recuerda lo que ha asesinado.

67. Desde que sabe que va a morir, no mira ya a nadie a la cara.

68. No hay que sobrestimar lo inusitado. Hay que dotar de aguijones a lo común y corriente. 

69. La muerte es mi plomada, y me afano desesperadamente por no perderla.

70. Uno siente que ciertas palabras son terribles para todos los demás, salvo para nosotros mismos.

71. No son los pensamientos más profundos los que actúan más duraderamente sobre el mundo.

72. ¡Cuantas injusticias cometemos, para ser justos una vez!

73. Amo el lugar donde vivo más que cualquier otro. Me resulta tan familiar como si hubiese nacido aquí. A fuerza de ser un eterno extranjero, soy el más auténtico de sus habitantes.

74. Dos clases de hombres: Los reacios a la confesión y los confesantes apasionados.

75. Odio ese respeto de los historiadores por lo sucedido sólo porque ocurrió, sus falsas reglas deducidas a posterior!, su impotencia que los induce a postrarse ante cualquier forma de poder.

76. Nada se olvida. Si uno dice: quiero todo, hay que entenderlo así: todo.

77. La indignidad del ataque nos confiere dignidad.

78. Le sangraban los ojos, nunca el corazón.

79. Y si no hicieras nada más que escribir tu vida, toda tu vida, al menos la habrías creado.

80. Si leo a Maquiavelo, mi enemistad con el poder se adormece. Pero se trata de un sueño ligero, del cual siempre despierto a gusto.

Después de leer estas frases de escritor observamos la sensibilidad y habilidad de este búlgaro para expresar su pensar y su sentir acerca de diversos temas como el amor, la guerra y la historia. No concluiremos este artículo sin que antes nos hagas saber ¿qué te pareció este listado?, ¿habías oído de este pensador búlgaro?, ¿has leído alguno de sus libros?, ¿cuál de estás frases de Elias Canetti te cautivó? Déjanos tus comentarios, en Frases de la Vida nos complace leerlos.

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