Vota el artículo

Al hablar de literatura clásica italiana tres nombres vienen enseguida a la mente: Dante, Bocaccio, y por supuesto Petrarca. Petrarca pasa por ser uno de los líricos y humanistas que más influyeron en los autores europeos posteriores al siglo XIV. Las frases de Petrarca influyeron de tal manera que su estilo tomó el nombre genérico de “petrarquismo”, y junto a los otros dos autores citados sentaron las bases del Renacimiento. Con su concepción humanista ejemplar, este literato intentó aunar las ideas del cristianismo de su tiempo con los modelos de la época clásica grecorromana.

Conocemos la mayor parte de las frases de Petrarca a través de su principal obra: “Il Canzionere”. Esta obra es un compendio de más de trescientos sonetos escritos en lengua vulgar, de donde evoluciona el actual italiano. El hecho de que su obra esté basada en versos endecasílabos suscitó la admiración de poetas de los siglos posteriores, como William Shakespeare en Inglaterra o Garcilaso de la Vega en España, siendo un claro referente en el Siglo de Oro español. Veamos algunas de las frases de Petrarca que más han impactado a la literatura europea posterior.

90 Frases de Petrarca, referente europeo del verso endecasílabo

1. Vi las huellas de los ángeles en la tierra: la belleza del cielo caminando sólo sobre el mundo.

2. Qué difícil es salvar la corteza de la reputación de las rocas de la ignorancia.

3. Quien nada sospecha es fácilmente engañado.

4. Qué nombre te llamo, virgen, no lo sé, porque tus miradas no son de la tierra. Y más que mortal parece tu rostro.

5. A menudo me he preguntado con mucha curiosidad sobre nuestra venida a este mundo y lo que seguirá a nuestra partida.

6. El anciano ama lo práctico, mientras que la juventud impetuosa sólo anhela lo deslumbrante.

7. La mera elegancia del lenguaje puede producir, en el mejor de los casos, un renombre vacío.

8. El deleite del mundo es un breve sueño.

9. Habría preferido haber nacido en otro momento que no fuera este.

10. Puede que sólo sea la gloria lo que buscamos aquí, pero me convenzo de que, mientras permanezcamos aquí, es correcto.

11. Hasta ahora tus ojos se han oscurecido y has mirado demasiado, sí, demasiado, sobre las cosas de la tierra. Si esto te deleita, ¿cuál será tu arrebato cuando levantes tu mirada hacia las cosas eternas?

12. Tener disgustados hombres malvados e ignorantes es el signo seguro de genio y virtud.

13. Los libros pueden calentar el corazón con palabras amables y consejos, entablando una relación cercana con nosotros que es articulada y viva.

14. La virtud es salud, el vicio es enfermedad.

15. Y se oyen lágrimas dentro del arpa que toco.

16. La realidad es siempre el enemigo de los nombres famosos.

17. Y sigo viviendo, pero en la pena y el desprecio a mí mismo, aquí me quedé sin la luz que tanto amaba, en una gran tempestad y sin envolturas descuidadas.

18. Afuera nuestra vida, tan hermosa de ver, con la facilidad de perder la vida, en un día, ¡Cuántos años con dolor y esfuerzo acumulados!

19. Un atajo a la riqueza es restar de nuestros deseos.

20. El amor es la gracia suprema de la humanidad.

21. Todo placer en el mundo es un sueño pasajero.

22. Querer no es suficiente…

23. He actuado en contra de mis sentimientos e inclinaciones a lo largo de toda nuestra vida, todos hacemos lo que nunca pretendimos, y lo que nos propusimos hacer, lo dejamos sin hacer.

24. No hay carga más ligera, ni más agradable, que una pluma.

25. Me regocijé por mi progreso, lamenté mis debilidades y alabé la inestabilidad universal de la conducta humana.

26. El hombre no tiene mayor enemigo que él.

27. Vete, llorando mis rimas, a esa dura piedra. En virtud de lo cual está mi amor, está mi querida, y llámala a ella que habla desde la esfera del cielo.

28. La igualdad es la madre del disgusto, la variedad cura.

29. La muerte es un sueño que termina nuestro sueño. Oh! que se nos permita despertarnos antes de que la muerte nos despierte.

30. ¿Dónde están las numerosas construcciones erigidas por Agripa, de las cuales sólo queda el Panteón? ¿Dónde están los esplendorosos palacios de los emperadores?

31. ¿Cómo lo sabes, pobre tonto? Quizás allí, en algún lugar, alguien esté suspirando por tu ausencia; y con este pensamiento, mi alma comienza a respirar.

32. Porque la virtud sólo encuentra la fama eterna.

33. Mantente en tus propios caminos y déjame el mío.

34. Poder decir cuánto amor, es amar, pero poco.

35. ¡Benditos sean los ojos que la vieron mientras vivía!

36. La vida en sí misma es lo suficientemente corta, pero los médicos con su arte, saben para su diversión, cómo hacerlo aún más corta.

37. Igual que el navegante a quien el fuerte viento desalienta mira a dos luces del nocturno cielo, lo mismo, en mi tormenta de Amor, miro en dos luces al brillante signo en el que hallo mi único consuelo.

38. La sospecha es el cáncer de la amistad.

39. Es mejor querer lo bueno que saber la verdad.

40. Es más honorable elevarse a un trono que nacer en uno. La fortuna otorga el uno, el mérito obtiene el otro.

41. La razón habla, y el sentido muerde.

42. Mientras que la vida está en tu cuerpo, tienes la rienda de todos los pensamientos en tus manos.

43. Nada mortal es duradero, y no hay nada dulce que no termine amargamente.

44. La vida pasa y no se detiene una hora.

45. Los eventos parecen tristes, agradables o dolorosos, no porque lo sean en realidad, sino porque creemos que lo son y porque la luz con que los vemos depende de nuestro propio juicio.

46. Despiadado esfuerzo, vence todo.

47. Camina hacia delante con el resplandor del pasado.

48. ¡Cómo la fortuna trae a la tierra el exceso de seguridad!

49. Una muerte corta por igual las benditas alas del tiempo.

50. Quien sobre refina su argumento, te lleva hacia el dolor.

51. Y los hombres se acercan para admirar las alturas de las montañas, las poderosas olas del mar, la amplia extensión de los ríos, el circuito del océano y la revolución de las estrellas, pero ellos mismos no lo consideran.

52. ¡Cuánto te envidio, codiciosa tierra, que puedes agarrar al que me ha matado, y mantenerme alejado del aire y de su dulce rostro en el que una vez encontré la paz en toda mi guerra!

53. Cinco enemigos de la paz habitan con nosotros: avaricia, ambición, envidia, ira y orgullo; Si estos fueran desterrados, deberíamos disfrutar infaliblemente de paz perpetua.

54. Cuanto más grande sea yo, mayores serán mis esfuerzos.

55. La esperanza es algo increíble para el esclavo de la pena.

56. ¡Qué rápido a la vieja aflicción le sigue una pequeña dicha!

57. Dura es la ley de amor, pero por dura que sea, hay que obedecerla, pues la tierra y el cielo por ella están unidos desde el fondo de las edades.

58. La muerte tenía su rencor contra mí, y se levantó en el camino, como un ladrón armado, con un pico en la mano.

59. El oro, la plata, las joyas, las prendas de color púrpura, las casas construidas con mármol, las fincas preparadas, las pinturas piadosas, los corceles enjaulados y otras cosas de este tipo ofrecen un placer mutable y superficial. 

60. Porque aunque soy un cuerpo de esta tierra, mi firme deseo nace de las estrellas.

61. Me he enorgullecido de los demás, nunca de mí mismo.

62. La vergüenza es el fruto de las vanidades y el remordimiento.

63. Porque la muerte entre tiempos es consuelo, no consternación, y quien con razón puede morir no necesita demora.

64. Un bello morir honra toda una vida.

65. Miré hacia atrás a la cima de la montaña, que parecía un codo de altura en comparación con la altura de la contemplación humana, no muy a menudo se fusionaron en las corrupciones de la tierra.

66. ¿Crees que hay un hombre vivo tan irrazonable que si se encontrara con una enfermedad peligrosa que no desearía ansiosamente recuperar la bendición de la salud?

67. Otra gloria nos espera en el cielo y el que llega allí ni siquiera deseará pensar en la fama terrenal.

68. Todo el mal que puede desplegarse en el mundo se esconde en un nido de traidores.

69. Dulce es la muerte que termina con el amor.

70. Fue el día en que del sol palidecieron los rayos, de su autor compadecido, cuando, hallándome yo desprevenido, vuestros ojos, señora, me prendieron.

71. El lugar donde te encuentras no es importante, sino sólo lo que estás haciendo allí. No es el lugar que te ennoblece, sino tú que ennobleces el lugar, pero sólo haciendo lo que es grande y noble.

72. Los libros han llevado a algunos al aprendizaje y otros a la locura.

73. Los grandes errores rara vez se originan con hombres de grandes mentes.

74. Me congelo y me quemo, el amor es amargo y dulce, mis suspiros son tempestades y mis lágrimas son inundaciones, estoy en éxtasis y agonía, estoy poseída por recuerdos de ella y estoy en el exilio de mí misma.

75. Rara vez la gran belleza y la gran virtud viven juntas.

76 Mi edad florida y verde se estaba desvaneciendo, y sentí un escalofrío en el fuego que había estado malgastando mi corazón, porque estaba acercándome a la ladera de la colina por encima de la tumba.

77. Cuando el poeta murió, su gato fue muerto y momificado.

78. Los libros deleitan la médula de los huesos. Nos hablan, nos consultan y se unen a nosotros en una intimidad viva e intensa.

79. El que habla mal de otros a sí mismo se condena.

80. Ella cerró los ojos, y en el dulce sueño, yacía su espíritu de puntillas desde su lugar de alojamiento. Es una locura encogerse de miedo, si está muriendo, porque la muerte se veía hermosa en su cara.

81. Solo y pensoso los más yermos prados midiendo voy a paso tardo y lento,
y acecho con los ojos para atento huir de aquellos por el hombre hollados.

82. Otro alivio no encuentro en mis cuidados que me aparte del público escarmiento, porque en los actos del dolor que aliento muestro traer los pasos abrasados.

83. Un espíritu celeste, un sol miraba cuando la vi; y si ahora tal no fuera, no porque afloje el arco el daño sana.

84. Por hacer más galana su venganza y cobrar mil ofensas en un día,
ocultamente el arco Amor traía como el que ocasión busca en su asechanza.

85. Era el cabello al aura desatado que en mil nudos de oro entretejía; y en la mirada sin medida ardía aquel hermoso brillo, hoy ya apagado.

86. Y así turbada en el primer asalto, no tuvo tanto ni lugar ni aliento con que pudiese en la estrechez armarme.

87. O bien al monte fatigoso y alto con astucia apartarme del tormento, del que hoy quisiera y ya no puede hurtarme.

88. El gesto, de gentil favor pintado, fuese sincero o falso, lo creía; ya que amorosa yesca en mí escondía, ¿a quién espanta el verme así abrasado?

89. Cubría la virtud con gran pujanza ojos y corazón de la porfía, cuando a allí donde mellarse otra solía bajó su flecha con mortal prestanza.

90. Mas no sé hallar senderos tan lejanos, tan ásperos que siempre no marchemos
yo hablando con Amor y Amor conmigo. 

Este modo poético que puede apreciarse en las frases de Petrarca fue el germen de todo un movimiento literario que se extendió por Europa sin remisión; esperamos que te hayan interesado tanto como a nosotros. ¿Conocías la obra de Petrarca y la influencia del autor en sus contemporáneos? ¿Cuál de las frases dirías que resume mejor el estilo literario del autor? ¿Conoces otras frases de Petrarca que no hayamos escrito aquí? Nos encantaría conocer tu opinión al respecto; envíanos un comentario y cuéntanos todo sobre esta figura imprescindible de la literatura mundial.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here