130 Frases de Silvio Rodríguez | La voz de la revolución cubana
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Las más de cuatro décadas de música que Silvio Rodríguez lleva a sus espaldas lo han transformado en uno de los artistas latinoamericanos más reconocidos. Con su infancia a caballo entre la dictadura de Fulgencio Batista y la Revolución socialista cubana liderada por Fidel Castro, la influencia de los ideales revolucionarios quedan patentes en las frases de Silvio Rodríguez que te traemos hoy. La canción protesta de carácter socialista, pero también la autocrítica son ejes centrales de su obra.

Como cantautor, y junto a Pablo Milanés, Noel Nicola y Vicente Feliú, podemos considerar a Silvio Rodríguez como el máximo exponente de la llamada “Nueva trova cubana”. Sus influencias son muy amplias, desde lo clásico hasta la música tradicional cubana, como el bolero o el son No obstante en 1969 fundó el Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC donde se relacionó con las mejores voces de su país. A lo largo de su carrera ha compuesto cerca de seiscientas canciones y ha publicado más de veinte discos, por lo que se nos plantea difícil la tarea de escoger sólo 130 frases de Silvio Rodríguez…vamos a verlas.

130 Frases de Silvio Rodríguez, la guitarra de la nueva trova

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1. Amigo, sí, es también quien me soporte, pero amigo mayor es quien me ampara.

2. Quizá sea inoportuno o acaso delirante. Soy de tantas maneras como gente pretenda, nomás, calificarme.

3. Te amaré, te amaré como al mundo, te amaré aunque tenga final, te amaré, te amaré en lo profundo. Te amaré como tengo que amar, te amaré, te amaré como pueda, te amaré, aunque no sea la paz.

4. Hoy te quiero cantar más allá, más allá de donde ha de llegar la canción.

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5. Quién fuera ruiseñor, quién fuera Lennon y McCartney, Sindo Garay, Violeta, Chico Buarque, quién fuera tu trovador.

6. Es olvidar, llenar vacíos que se irán.

7. Mi amor no es amor de mercado, porque un amor sagrado no es amor de lucrar.

8. Pero lo que me ha estremecido hasta perder casi el sentido, lo que a mí más me ha estremecido, son tus ojitos, mi hija, son tus ojitos divinos.

9. Yo he preferido hablar de cosas imposibles porque de lo posible se sabe demasiado.

10. Tolerancia, tolerancia, palabrita en el mantel, pocos platos se la sirven, muchas bocas a comer.

11. El lago parece mar, el viento sirve de abrigo: todo se vuelve a inventar si lo comparto contigo.

12. Con un poco de amor fue tejida mi piel y el cincel de mis huesos fue un poco de amor. Con un poco de amor soy yo mismo, soy tú, soy aquel.

13. No hacen falta alas para ser más bellos, basta el buen sentido del amor inmenso, no hacen falta alas para alzar el vuelo.

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14. Los amores cobardes no llegan a amores ni a historias; se quedan allí. Ni el recuerdo los puede salvar, ni el mejor orador conjugar.

15. Aunque no esté de moda te pido una mano, mis entrañas no entienden de estética y cambio. Aunque no esté de moda repite conmigo: quiero amor, quiero amor, quiero amor compartido.

16. Disfruté tanto, tanto, cada parte, y gocé tanto, tanto, cada todo, que me duele algo menos cuando partes porque aquí te me quedas de algún modo.

17. El problema no es repetir el ayer como fórmula para salvarse. El problema no es jugar a darse. El problema no es de ocasión. El problema, señor, sigue siendo sembrar amor.

18. Hoy mi deber era cantarle a la patria, alzar la bandera, sumarme a la plaza.

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19. Qué fácil es protestar por la bomba que cayó a mil kilómetros del ropero y del refrigerador.

20. Qué fácil es trascender con fama de original, pero se sabe que entre los ciegos el tuerto suele mandar.

21. El sexo es el juez universal del ser humano.

22. Te quiero salvar de tu desnudes en pleno centro de la soledad.

23. Ojalá que la lluvia deje de ser milagro que baja por tu cuerpo. Ojalá que la luna pueda salir sin ti. Ojalá que la tierra no te bese los pasos.

24. Gaviota, gaviota, blancura del lirio, aire y bailarina, gaviota de asombro.

25. Creo que el colmo de la vida es contar lo que nos pasa, hacer la fábula florida de nuestra tragedia.

26. Las ideas son balas hoy día y no puedo usar flores por ti.

27. Seamos un tilín mejores y mucho menos egoístas.

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28. Te convido a creerme cuando digo futuro, si no crees en mis ojos, cree en la angustia de un grito, cree en la tierra, cree en la lluvia, cree en la savia.

29. Andará Nicaragua su camino en la gloria, porque fue sangre sabia la que hizo su historia.

30. Se ha prendido la hierba dentro del continente, las fronteras se besan y se ponen ardientes, me recuerdo de un hombre que por esto moría y que viendo este día como espectro del monte, jubiloso reía.

31. Dijo Guevara, el humano, que ningún intelectual debe ser asalariado del pensamiento oficial. Debe dar tristeza y frío, ser un hombre artificial, cabeza sin albedrío, corazón condicional. 

32. Trazo versiones que capturo del olvido. Poco me importa donde rompa mi estación. Si cuando rompe está rompiendo lo imposible.

33. Quién hace altar de la ganancia, pierde la condición, la latitud, el puesto, y pierde amor, pues la codicia muerde. Jamás en yo y siempre allá en el resto.

34. Pero, pobre de mí, no he estado con los presos de su propia cabeza acomodada. No he estado en los que ríen con sólo media risa, los delimitadores de las primaveras.

35. Los que tienen nada quieren algo, los que tienen algo quieren todavía más. Para pretender el mundo es largo, para conformarse se ha inventado el jamás.  ¿A quién acusaremos cuando triunfe el amor?

36. No voy a hablarles de un hombre común, haré la historia de un ser de otro mundo, de un animal de galaxia. Fue de planeta en planeta buscando agua potable, quizás buscando la vida, o buscando la muerte, eso nunca se sabe.

37. Hay locuras sin nombre, sin fecha, sin cura que no vale la pena curar. Hay locuras que hicieron el día, hay locuras que están por venir, hay locuras tan vivas, tan sanas, tan puras que una de ellas será mi morir.

38. Ojalá que la aurora no de gritos que caigan en mi espalda, ojalá que tu nombre se le olvide a esa voz, ojalá las paredes no retengan tu ruido de camino cansado, ojalá que el deseo se vaya tras de ti, a tu viejo gobierno de difuntos y flores.

39. ¿Por qué será que alguien necesita ponerme velas, mandarme de viaje? ¿No se dan cuenta de que tal pasaje le va mejor a la esperanza rota, al sonido pulsado que se agota, al arlequín consumidor del herraje?

40. Allí entre los cerros tuve amigos que entre bombas de humo eran hermanos. Allí yo tuve más de cuatro cosas que siempre he deseado. Allí nuestra canción se hizo pequeña entre la multitud desesperada: un poderoso canto de la tierra era quien más cantaba. 

41. Si tengo un hermano, hermano de suerte, hermano de vida, de historia y de muerte, no mido sus años, su poca fortuna, no mido su facha, ni mido su altura. 

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42. Me devora esta situación, me deplora tanta incomprensión, me acalora cada imposición violenta que posterga siempre mi ilusión sedienta. No hay idioma para la verdad, no hay aroma como la amistad.

43. No amar en seco, con tanto dolor, es quizás la última verdad que quede en mi interior, bajo mi corazón. No se si fue que malgasté mi fe en amores sin porvenir, que no me queda ya ni un grano de sentir.

44. Si no creyera en lo más duro, si no creyera en el deseo, si no creyera en lo que creo, si no creyera en algo puro. Si no creyera en cada herida, si no creyera en la que ronde, si no creyera en lo que esconde hacerse hermano de la vida.

45. Yo no reniego de lo que me toca, yo no me arrepiento pues no tengo culpa, pero hubiera querido poderme jugar toda la muerte allá, en el pasado, o toda la vida en el porvenir que no puedo alcanzar.

46.  Pero las piedras son frías y le interesaban calor y alegrías, las joyas no tenían alma sólo eran espejos colores brillantes, y al fin bajo hacia la guerra, perdón quise decir a la tierra.

47. Al final del viaje está el horizonte, al final del viaje partiremos de nuevo, al final del viaje comienza un camino, otro buen camino que seguir descalzos contando la arena. Al final del viaje estamos tú y yo intactos. Quedamos los que puedan sonreír en medio de la muerte, en plena luz.

48. Hombre, hombre y amigo, aún queda para estar contigo. Hombre, hombre sin templo desciende a mi ciudad tu ejemplo. Supiste cabalgar contra quien odia desde su torre de odio y exterminio, pero, en mi parecer, te dio más gloria el alma que tallaste a tu dominio. La medicina escasa, la más insuficiente es la de remediar la mente.

49. No he estado en los mercados grandes de la palabra, pero he dicho lo mío a tiempo y sonriente. Yo he preferido hablar de cosas imposibles, porque de lo posible se sabe demasiado.

50. Yo soñé con aviones que nublaban el día, justo cuando la gente más cantaba y reía. Yo soñé con aviones que entre sí se mataban destruyendo la gracia de la clara mañana. Si pienso que fui hecho para soñar el sol y para decir cosas que despierten amor, ¿cómo es posible entonces que duerma entre saltos de angustia y horror?

51. Hacia el porvenir partieron sombras. Cuando no alcance, sólo podré alertar. Si alguien me oye allí, no se olvide pues de iluminar.

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52. Te convido a creerme cuando digo futuro. Si no crees mi palabra, cree en el brillo de un gesto, cree en mi cuerpo, cree en mis manos que se acaban.

53. Se partió en Nicaragua otra soga con cebo, con que el águila ataba por el cuello al obrero. Se ha prendido la hierba, dentro del continente, las fronteras se besan, y se ponen ardientes.

54. Tu tiempo es ahora una mariposa navecita blanca, delgada, nerviosa. Siglos atrás inundaron un segundo, debajo del cielo, encima del mundo. Así eras tú en aquella tarde, divertida. Así eras tú de furibunda compañera. Eras como esos días en que eres la vida y todo lo que tocas se hace primavera.

55. Hoy continué tomando rumbo a mi región, tomando señas, descifrando encrucijadas. Mi cuerpo sigue practicando su cuestión, cruje mi hueso y se hace la palabra. 

56. Vivo en un país libre, cual solamente puede ser libre en esta tierra, en este instante, y soy feliz porque soy gigante.

57. Los años pasan, sí, la vida no: el mundo estalla hermoso alrededor. Si el corazón mortal me deja de latir, en ese instante hay quien saltó a vivir.

58. La era está pariendo un corazón, no puede más, se muere de dolor. Y hay que acudir corriendo pues se cae el porvenir, en cualquier selva del mundo, en cualquier calle.

59. En la ciudad que posee la isla en el centro hay un tren descarrilado -Museo Nacional- que los amantes fecundan con savia del cuerpo, viva ese hierro vencido por la claridad, viva ese lecho de amor. Gentes que merecen el amor -pagarán, pagarán por todo- porque el que merece suele ser el que suele tener deber. El tren blindado florece su estampa de hierro desde que aquella guerrilla le molió la sien.

60. Mi país es pobre, mi piel mejunje, mi gobierno proscrito, mis huestes utópicas. Soy candidato al inventario de la omisión, por no ser globable. Fronteras que rigen, los sumos lugares, fronteras tangibles y siempre intocables.

61. Los que habitamos los lugares alzados a golpes de sangre y martillo, más que vivir, juramos por los sueños, por las manos que por este edificio sin dueño se hicieron doler.

62. Eva no intenta vestir de tul. Eva no cree en un príncipe azul. Eva no inventa falso papel: el fruto es suyo, con padre o sin él. Eva se enfrenta al qué dirán, firme al timón, como buen capitán y encoge hombros Adán.

63. Tengo billetes como de octava clase pero así viajo contento de ir de viaje, pues para un viaje me basta con mis piernas, viajo sin equipaje. 

64. Por eso canto a quien no escucha, a quien no dejan escucharme, a quien ya nunca me escuchó. Al que en su cotidiana lucha me da razones para amarle, a aquel que nadie le cantó.

65. Qué diría Dios, si amas sin la iglesia y sin la ley. Dios, a quien ya te entregaste en comunión. Dios, que hace eternas las almas de los niños que destrozarán las bombas y el napalm.

66. No sabes cuanto de subversivo vive en una sonrisa que no quiere comprar y cuanto de muerte hacia el pasado que se incrusta en los dedos cual resto de humedad.

67. Hoy continué domesticando la razón llena de asombro ante el día sucedido. Proyecto un rápido boceto de la acción. 

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68. El que ten ga una canción tendrá tormenta, el que tenga compañía, soledad. El que siga buen camino tendrá sillas peligrosas que lo inviten a parar. Pero vale la canción buena tormenta, y la compañía vale soledad. Siempre vale la agonía de la prisa, aunque se llene de sillas la verdad.

69. Yo no sé, cómo hay quien malversa la vida, cómo hay quien invoca una herida, cómo pueden gastar el amor. Yo no sé, como si no faltaran cadenas; como si nos sobraran las cenas, como si diera dicha el dolor.

70. Si luego vuelvo cargado con muchas flores (mucho color) y te las pongo en la risa, en la ternura, en la voz, es que he mojado en flor mi camisa para teñir su sudor. 

71. Debes amar la arcilla que va en tus manos, debes amar su arena hasta la locura, y si no, no la emprendas que será en vano.

72. Si tu signo es cantar, cántalo todo; tu camisa, tu patio, tu salud. Si tú debes cantar de cualquier modo, canta bien, con virtud, pero, ay amor, ay amor, canta siempre de corazón.

73. Soy feliz, soy un hombre feliz, y quiero que me perdonen, por este día, los muertos de mi felicidad.

74. Que fácil es suspirar ante el gesto del hombre que cumple un deber y regalarle ropitas a la pobrecita hija del chófer. Que fácil de enmascarar sale la oportunidad. Que fácil es engañar al que no sabe leer. Cuántos colores, cuántas facetas tiene el pequeño burgués.

75. La prisión acaba, la prisión de hierro, pero continúa la prisión del sueño.

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76. La cobardía es asunto de los hombres, no de los amantes. Los amores cobardes no llegan a amores, ni a historias, se quedan allí. Ni el recuerdo los puede salvar, ni el mejor orador conjugar.

77. Suena su versión desesperada, su versión de los misterios que lo animan, su versión del alma. Su canción de amor bate las alas; su país o su emoción llega y camina: su ilusión desarma.

78. ¿Qué debiera decir? ¿qué fronteras debo respetar? Si alguien roba comida y después da la vida, ¿qué hacer? ¿Hasta dónde debemos practicar las verdades? ¿Hasta dónde sabemos? Qué escriban pues la historia, su historia, los hombres…del Playa Girón.

79. Si tengo un hermano, hermano que arde, hermano mestizo, hermano de hambre, empapo mis himnos con luz de su aire, tiño mi bandera también de su sangre.

80. Dicen que me arrastrarán por sobre rocas cuando la Revolución se venga abajo, que machacaran mis manos y mi boca, que me arrancarán los ojos y el badajo. Será que la necedad parió conmigo, la necedad de lo que hoy resulta necio, la necedad de asumir al enemigo, la necedad de vivir sin tener precio. Yo no sé lo que es el destino, caminando fui lo que fui. Allá Dios, que será divino. Yo me muero como viví.

81. Dejé pasar unas horas, pupila veladora, por si me daba igual. Tu tiempo se metió en mi tiempo, momentos y momentos que no quieren pasar. 

82. Viví pasiones tan memorables, con los zapatos rotos y la sonrisa menos amable, tierra bajo las uñas, manos sin pena tocando mundo.

83. Pero cuando haga daño, aunque inocente, corre hacia mí blandiendo el pecho abierto y descorre las nubes de mi mente.

84. Más de una mano en lo oscuro me conforta y más de un paso siento marchar conmigo pero si no tuviera no importa, se que hay muertos que alumbran los caminos.

85. Haciendo crítica social me perfumé de valiente, creyeron que era disidente y no era más que natural.

86. Amo a una mujer clara, que amo y me ama sin pedir nada o casi nada, que no es lo mismo pero es igual.

87. Por eso hoy, gentilmente, te convido a pasear por el patio, hasta el florido pabellón de aquel árbol que plantaron los abuelos. Hoy el ensueño es como el musgo en el brocal, dibujando los abismos de un amor melancólico, sutil, pálido cielo.

88. Cuando acabe este verso que canto yo no sé, madre mía, si me espera la paz o el espanto, si el ahora o si el todavía. Pues las causas me andan cercando, cotidianas, invisibles. Y el azar se me viene enredando, poderoso, invencible.

89. Desde una mesa repleta, cualquiera decide aplaudir la caravana en harapos de todos los pobres. Desde un mantel importado y un vino añejado se lucha muy bien. Desde una casa gigante y un auto elegante se sufre también. En un amable festín se suele ver combatir. Si fácil es abusar más fácil es condenar y hacer papeles para la historia para que te haga un lugar.

90. Se abren las flores nocturnas de quinta avenida para esos pobres señores que van al hotel. Flores que rompen en la oscuridad. Flores de guiños de complicidad. Flores silbando suicidios. Flores de aroma fatal.

91. ¿Qué va a pagar la sangre que la tierra absorbe? ¿qué oro que no es oro de sueños pesa así? ¿qué puede valer más? ¿Qué paga este sudor del tiempo que se va? 

92. Pero si un día me demoro, no te impacientes, yo volveré más tarde. Será que a la más profunda alegría me habrá seguido la rabia ese día: la rabia simple del hombre silvestre, la rabia bomba —la rabia de muerte—, la rabia imperio asesino de niños, la rabia se me ha podrido el cariño, la rabia madre, por dios tengo frío, la rabia es mío —eso es mío, sólo mío—,la rabia dame o te hago la guerra,, la rabia el oro sobre la conciencia.

93. Al final de este viaje en la vida quedará, una cura de tiempo y amor, una gasa que envuelva un viejo dolor. Al final de este viaje en la vida quedarán nuestros cuerpos tendidos al sol como sábanas blancas después del amor. 

94. Imagínate que soy de tu calle, que siempre pasé por donde miraste. Imagínate que hasta mi perro me busca en tu puerta cuando me le pierdo.

95. Si hay días que vuelvo cansado, sucio de tiempo, sin para amor, es que regreso del mundo, no del bosque, no del sol. En esos días, compañera, ponte alma nueva para mi más bella flor.

96. Vivamos de corrido, sin hacer poesía, aprendamos palabras de la vida. amar y en poder vivir.

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97. Sueña lo que hago y no digo, sueña en plena libertad, sueña que hay días en que vivo, sueña lo que hay que callar.

98. Los años son, pues, mi mordaza, oh mujer; sé demasiado, me convierto en mi saber. Quisiera haberte conocido años atrás para sacar chispas del agua que me das, para empuñar la alevosía y el candor y saber olvidar mejor.

99. El silencio del monte va preparando un adiós. La palabra que se dirá in memoriam será la explosión. Se perdió el hombre de este siglo allí, su nombre y su apellido son fusil contra fusil. Cantarán su luto de hombre y de animal y en vez de lágrimas echar, con plomo llorarán. Alzarán al hombre de la tumba al sol y el nombre se repartirán: fusil contra fusil

100. Y he aquí que la guitarra vuelve a soltar amarras, canta y gime al volar. Creo que me va a quitar el sueño un dedo aquí, un labio allá. Que te perdí, que ya no estás.

101. Supo la historia de un golpe, sintió en su cabeza cristales molidos y comprendió que la guerra era la paz del futuro.

102. Hasta allí me siguió, como una sombra, el rostro del que ya no se veía, y en el oído me susurró la muerte que ya aparecería. Allí yo tuve un odio, una vergüenza, niños mendigos de la madrugada, y el deseo de cambiar cada cuerda por un saco de balas.

103. Vamos a andar hundiendo al poderoso, alzando al perezoso, sumando a los demás. Vamos a andar con todas las banderas, trenzadas de manera que no haya soledad.

104. Lo más terrible se aprende enseguida y lo hermoso nos cuesta la vida. La ultima vez lo vi irse entre humo y metralla, contento y desnudo, iba matando canallas con su cañón del futuro.

105. Debo dejar la casa y el sillón, la madre vive hasta que muere el sol. Y hay que quemar el cielo si es preciso por vivir, por cualquier hombre del mundo, por cualquier casa.

106.  Te quiero salvar de tu desnudez en pleno centro de la soledad. Me quiero salvar haciendo revolución desde tu cuerpo de cristal. 

107. Algo nos está pasando, ayer te leí una mano y cada dibujo al verme me interrogó. Algo nos está pasando, ayer apreté el interruptor de encender la luz y encendí el sol. Algo nos está pasando, desde que la gente está empeñada en quererse.

108. Le debo una canción al compañero, al compañero de riesgos, al de la victoria. Le debo una canción de canto nuevo, una bandera común que vuele con la historia.

109. Si no crees en mis ojos, cree en la angustia de un grito, cree en la tierra, cree en la lluvia, cree en la savia. Hay veinte mil nuevas semillas en el valle desde ayer.

110. Ay! de todas las cosas que hinchan este segundo, ay! de estos días terribles, asesinos del mundo.

111. Cómo gasto papeles recordándote, cómo me haces hablar en el silencio, cómo no te me quitas de las ganas aunque nadie me ve nunca contigo y cómo pasa el tiempo que de pronto son años sin pasar tú por mí, detenida.

112. Ya no te espero, ya he liberado a tu patria, hija de una espera larga y hay un primero de enero que funda a sus compañeros, con la sed de mi garganta. 

113. Tú me recuerdas el prado de los soñadores, el muro que nos separa del mar, si es de noche. Tú me recuerdas, sentada, ciertos sentimientos que nunca se sabe que traen en las alas: si vivos o muertos.  Suelen mis ojos tener como impresos sus sueños risueños.

114. Me estremeció la mujer del poeta, el caudillo, siempre a la sombra y llenando un espacio vital.  Me estremeció la muchacha hija de aquel feroz continente que se marchó de su casa para otra, de toda la gente.

115. Te doy una canción y digo patria y sigo hablando para ti. Te doy una canción como un disparo, como un libro, una palabra, una guerrilla… como doy el amor.

116. Hoy recuerdo mariposas que ayer sólo fueron humo, mariposas, mariposas que emergieron de lo oscuro. Bailarinas, silenciosas.

117. ¿A dónde va lo común, lo de todos los días? ¿el descalzarse en la puerta, la mano amiga?

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118. Disfruté tanto, tanto, cada parte, y gocé tanto, tanto, cada todo, que me duele algo menos cuando partes porque aquí te me quedas de algún modo.

119. En estos días no hay absolución posible para el hombre, para el feroz, la fiera que ruge y canta ciega, ese animal remoto que devora y devora primaveras.

120. Hoy yo deliro, me corta tu filo hasta el límite de la ilusión. Como despacio y alargó el espacio entre el beso inicial y el del adiós. Y aquí me tienes bien aferrado a la semilla como colgando de ti.

121. Cómo voy a cambiarle el color a una ola. Qué se puede querer si todo es horizonte. Qué le voy a enseñar a la suma del viento. Qué le puedo objetar a una noche estrellada, con mi vela amarilla y mi proa emparchada.

122. Me acompaño de guitarra porque yo no se de cartas además ya tu conoces ella va donde yo voy.

123. ¿Qué le digo a la muerte, tantas veces llamada a mi lado, que al cabo se ha vuelto mi hermana? ¿Qué le digo a la gloria vacía de estar solo haciéndome el triste, haciéndome el lobo?

124. Ya no te espero, porque de esperarte hay odio, en una noche de novios, en los hábitos del cielo, en madre de un hijo ciego, ya soy ángel del demonio.

125. No hay nada aquí, solo unos días que se aprestan a pasar, solo una tarde en que se puede respirar, un diminuto instante inmenso en el vivir, después mirar la realidad y nada más.

126. Rio. Tú eres un don de la brisa, un ser de la resurrección, un pájaro con una risa capaz de arrastrar a la noche hasta el sol.

127. ¿A dónde van las palabras que no se quedaron? ¿A dónde van las miradas que un día partieron? ¿acaso flotan eternas, como prisioneras de un ventarrón? ¿o se acurrucan, entre las rendijas, buscando calor? ¿acaso ruedan sobre los cristales, cual gotas de lluvia que quieren pasar?

128. Te doy una canción y hago un discurso sobre mi derecho a hablar. Te doy una canción con mis dos manos con las mismas de matar.

129. Tú me recuerdas las calles de La Habana Vieja, la Catedral sumergida en su baño de tejas. Tú me recuerdas las cosas, no sé, las ventanas donde los cantores nocturnos cantaban amor a La Habana.  Tú me recuerdas el mundo de un adolescente, un semi-niño asustado mirando a la gente, un ángel interrogado, un sueño acosado, la maldición, la blasfemia de un continente y un poco de muerte.

130. Quiero abrir mi voz al mundo que llegue al último confín de Norte a Sur y de Este a Oeste; y que cualquier hombre pueda gritar sus propias esperanzas sus heridas y su lucha cuando diga: Cuba va.

Estas han sido tan sólo unas pocas de las frases de Silvio Rodríguez que nos han llamado la atención. ¿Te ha gustado nuestra selección o hubieras añadido alguna otra? ¿Crees que representan la obra del autor? Nos encantaría tener este espacio colaborativo para, entre todos, agrandar mejorar en cantidad y calidad las frases de Silvio Rodríguez que te ofrecemos. Ojalá las de hoy te hayan impactado como a nosotros. Si tus frases de Silvio Rodríguez preferidas no han aparecido envíanos un comentario y dinos cuáles son…queremos que aparezcan todas.

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