80 Frases de Baudelaire | El autor de Las flores del mal
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Charles Pierre Baudelaire nació en París en 1821 y murió en la misma ciudad el año 1867, ciudad donde descansa en el famoso cementerio de Montparnasse. Las frases de Baudelaire dan testimonio de una mente brillante, y es que se trata de uno de los autores decimonónicos más leídos y traducidos a todas las lenguas. De hecho, su obra maestra, Las flores del mal, está considerada como una obra fundamental de la literatura francesa e incluso de la literatura universal.

Las frases de Charles Pierre Baudelaire que te traemos a continuación en Frases de la Vida nos ayudan a ver el mundo tal y como lo veía el escritor, un mundo claramente influenciado por la bohemia, donde Baudelaire se movió con plena soltura, y donde  el artista encontró la inspiración del mal que le valió el sobrenombre de poeta maldito.

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80 Frases de Baudelaire | Autor de Las flores del mal

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1. No se puede olvidar el tiempo más que sirviéndose de él.

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2. Para trabajar basta con estar convencido de una cosa: que trabajar es menos aburrido que divertirse.

3. Habría que añadir dos derechos a la lista de derechos del hombre: el derecho al desorden y el derecho a marcharse.

4. La irregularidad, es decir, lo inesperado, la sorpresa o el estupor son elementos esenciales y característicos de la belleza.

5. El más irreprochable de los vicios es hacer el mal por necedad.

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6. Una gran sonrisa es un bello rostro de gigante.

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7. La vida es un hospital donde cada enfermo está poseído por el deseo de cambiar de cama.

8. Jamás es excusable ser malvado, pero hay cierto mérito en saber que uno lo es.

9. ¡Ay los vicios humanos! Son ellos los que contienen la prueba de nuestro amor por el infinito.

10. El amor es un crimen que no puede realizarse sin cómplice.

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11. El odio es un borracho al fondo de una taberna, que constantemente renueva su sed con la bebida.

12. ¡Qué grande es el mundo a la luz de las lámparas! ¡Y qué pequeño es a los ojos del recuerdo!

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13. Para no ser los esclavos martirizados del tiempo, embriagaos. ¡Embriagaos sin cesar! con vino, poesía o virtud, a vuestra guisa.

14. Esa necesidad de olvidar su yo en la carne extraña, es lo que el hombre llama noblemente necesidad de amar.

15. Lo bello es siempre raro. Lo que no es ligeramente deforme presenta un aspecto inservible.

16. Las naciones son como ciertas familias; solo a pesar suyo tienen grandes hombres.

17. La fatalidad posee cierta elasticidad que se suele llamar libertad humana.

18. Que procedas del cielo o del infierno, qué importa…

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19. ¡Oh, Belleza! ¡monstruo enorme, horroroso, ingenuo!

20. Lo que hay de embriagador en el mal gusto es el placer aristocrático de desagradar.

21. En un acto social, cada uno disfruta de los demás.

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22. El dandy debe vivir y morir ante el espejo. Hay que ser sublime sin interrupción. 

23. ¿Qué le importa la condena eterna a quien ha encontrado por un segundo lo infinito del goce?

24. Consentir que nos condecoren es reconocer al Estado o al príncipe el derecho de juzgarnos, ilustrarnos, etc.

25. El genio no es más que la infancia recuperada a voluntad.

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26. Tu mirada, tu sonrisa, tu pie… Me abren la puerta de un infinito que amo y jamás he conocido…

27. El gusto de la concentración productora debe reemplazar, en un hombre ya maduro, al gusto de la distensión.

28. Dios es el único ser que para reinar no tuvo ni siquiera necesidad de existir.

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29. Espantoso juego del amor, en el cual es preciso que uno de ambos jugadores pierda el gobierno de sí mismo.

30. Para conocer la dicha hay que tener el valor de tragársela.

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31. ¡Ah! ¡no haber parido todo un nudo de víboras, Antes que amamantar esta irrisión!

32. Dios creó al gato para que el hombre pudiera acariciar al león.

33. La soledad es el estado propio del genio y del elegido.

34. ¡Oh noche! ¡Oh refrescantes tinieblas! ¡Sois para mí señal de fiesta interior, sois liberación de una angustia! 

35. Oh Lesbos, donde los besos lánguidos o alegres, ardientes como soles, frescos como sandías, son adorno de noches y días de gloria.

36. Señor mío, según los principios inmortales del ochenta y nueve, todos los hombres son iguales en derechos; así, pues, tengo derecho a mirarme; con agrado o con desagrado, ello no compete más que a mi conciencia.

37. Al ojo azul venció el negro que mancilla el tenebroso círculo trazado por las penas ¡de Safo la viril, la amante y la poetisa!

38. Aquel que nunca se despertó en un lecho anónimo, al lado de un rostro que ya no volverá a ver; y no salió de un burdel al alba, con ganas de tirarse a un río por asco físico de la existencia, se ha perdido algo.

39. La más hermosa de las jugadas del Diablo es persuadirte de que no existe.

40. ¿Conoces como yo la amargura sabrosa y haces decir de ti: ¡Qué hombre singular!

41. El amor puro es un sol cuya intensidad absorbe todas las demás tareas.

42. ¡Sois en la soledad de las llanuras, en los laberintos pedregosos de una capital, centelleo de estrellas, explosión de linternas, sois el fuego de artificio de la diosa Libertad! 

43. Es hermosa y más que hermosa: es sorprendente. Lo negro en ella abunda; y es nocturno y profundo cuanto inspira.

44. No hay gobierno más razonable y asegurado que el de la aristocracia. La Monarquía o la República, basadas en la democracia son igualmente absurdas y débiles.

45.  Ya se me consiente descansar en un baño de tinieblas. Lo primero, doble vuelta al cerrojo. Me parece que esta vuelta de llave ha de aumentar mi soledad y fortalecer las barricadas que me separan actualmente del mundo.

46. La historia de mi amor se parece a un viaje interminable por una superficie pura y tersa como un espejo, vertiginosamente monótono, que reflejara todos mis sentimientos y mis gestos con la exactitud irónica de mi propia conciencia.

47. Hay que estar siempre ebrio. Nada más: ése es todo el asunto. Para no sentir el horrible peso del Tiempo.

48. El amor se me aparecía como una tutela. ¡Cuántas tonterías evitó que hiciese, con lo que siento no haberlas cometido!

49. Una noche, el alma del vino cantó en las botellas: “¡Hombre, hacia ti elevo, ¡oh! querido desheredado, Bajo mi prisión de vidrio y mis lacres bermejos, Una canción colmada de luz y de fraternidad!

50. No renuncies jamás a tus sueños, los cuerdos nada saben del sueño admirable de un loco.

51. ¡Cuántas deudas pagadas contra mi voluntad! Me privaba de todos los beneficios que hubiera podido yo sacar de mi propia locura.

52. Yo era como un niño ávido de espectáculos
que odia el telón lo mismo que se odian los obstáculos

53. ¡Asombrosos viajeros! ¡Cuántas historias nobles leemos en vuestros ojos profundos como lar mar! 

54. El veneno del poder enerva al déspota.

55. El Demonio se agita sin cesar a mi lado, flota a mi alrededor como un aire impalpable;
lo respiro y siento que quema mis pulmones, llenándolos de un ansia sempiterna y culpable.

56. Las niñas de ojos hundidos, enamoradas de sus cuerpos, acarician los frutos ya maduros de su nubilidad; Lesbos, tierra de noches cálidas y lánguidas.

57. Hay quienes nunca conocieron su ídolo, y a esos escultores condenados y marcados por el oprobio, que se golpean la frente y el pecho

58. La desgracia grande de no poder estar solo!…» -dice en algún lado La Bruyère, como para avergonzar a todos los que corren a olvidarse entre la muchedumbre, temerosos, sin duda, de no poder soportarse a sí mismos.

59. ¡Maldita sea la noche de placeres efímeros en que mi vientre concibió mi expiación! 

60. Sabiendo lo mucho que amo el Arte, toma a veces la forma de la mujer más seductora,y con especiales e hipócritas pretextos acostumbra a mis labios a filtros degradantes.

61. Lo maravilloso nos envuelve y nos empapa como la atmósfera; y, sin embargo, no lo vemos.

62. ¡Solo por fin! Ya no se oye más que el rodar de algunos coches rezagados y derrengados.  ¡Por fin desapareció la tiranía del rostro humano, y ya sólo por mí sufriré!

63. Para el niño, amante de mapas y grabados, el universo es igual a su inmenso apetito.

64. Mostradnos en los estuches de vuestras ricas memorias esas joyas admirables, hechas de astros y éteres.

65. ¡Crepúsculo, cuán dulce y tierno eres! Con tus resplandores sonrosados que se arrastran aún por el horizonte, como el agonizar del día bajo la opresión victoriosa de su noche. 

66. Había muerto sin susto, y la terrible aurora me envolvía. Y ¿qué? —dije—, ¿Ha llegado la hora? El telón se había alzado y yo esperaba aún.

67. Cuando el reloj de arena se empezaba a vaciar crecía mi tortura punzante y deleitosa; mi corazón huía del mundo familiar.

68. ¿Cuántas veces habré de sacudir mis cascabeles y besar tu frente ruin, triste caricatura? 

69.  Yo iba a morir. Mezclábanse en mi alma amorosa el horror y el deseo: un mal particular. 

70. ¿Cuántas flechas he de malgastar, oh carcaj mío, para dar en ese blanco de místico carácter?

71. A cada minuto nos sentimos aplastados por la idea y la sensación del tiempo. Y no hay más que dos recursos para escapar a esa pesadilla, para olvidarla: el placer y el trabajo.

72. No les queda otra esperanza, ¡extraño y sombrío Capitolio! sino que la Muerte, cerniéndose como un nuevo sol, ¡haga que se abran las flores de su cerebro!

73. Se alza la noche en el confín y calma aun el hambre en torno; todo lo borra: hasta el bochorno.

74. Lejos de la vista de Dios, así me lleva, jadeante y deshecho de cansancio,
al centro de los llanos del tedio, profundos y desiertos.

75. Hay mujeres que inspiran deseos de vencerlas o de gozarlas; pero ésta infunde el deseo de morir lentamente ante sus ojos.

76. El placer nos gasta. El trabajo nos fortifica.

77. Para no ser esclavos y mártires del Tiempo, embriagaos, embriagaos sin cesar. 

78. La Humanidad locuaz, que en su genio porfía y loca, hoy como antes, con la luz por testigo, grita a Dios, en su colérica agonía.

79. Por unas horas no hemos de poseer el silencio, si no el reposo.

78. Sus ojos son de astros en que centellea vagamente el misterio, y su mirada ilumina como el relámpago: es una explosión en las tinieblas.

79. De vino, de poesía o de virtud, como queráis. Pero embriagaos.

80. La risa es satánica, por tanto, es profundamente humana.

Nuestras frases de Charles Pierre Baudelaire terminan aquí, pero ahora ha llegado el momento de que compartas con nosotros tus impresiones. ¿Conocías su obra? ¿Has leído Las flores del mal? Cuéntanos qué te han parecido estas frases de Baudelaire y cuál de ellas te ha llamado más la atención. ¡Nos encantará conocer tu opinión!

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