Epicteto fue un filósofo griego perteneciente a la escuela de los estoicos. Aunque no se conoce con exactitud el año de su nacimiento, se calcula que debió de nacer siendo esclavo en el año 55 d.C. en Hierápolis. A lo largo de su vida viajó a Roma y, finalmente, debió de haber fallecido en torno al año 135 en Nicópolis, al norte de Grecia. Las frases de Epicteto nos muestran su carácter, así como su pensamiento sobre la vida, el hombre, y el mundo en su conjunto.

Las frases de Epicteto que hemos recopilado proceden de su obra El Enchiridion, que no es otra cosa que un manual de filosofía estoica para la buena vida. En él, Epicteto nos expone su forma de ser feliz y cómo el mal que acontece a los hombres no procede de los actos o eventos externos, sino en realidad de la manera en que estos hombres se enfrentan a ellos. Este pensamiento es común a todos los filósofos estoicos, por lo que, realmente Epicteto no inventa nada nuevo. Sin embargo, lo que sí que es importante tener en cuenta y que merece ser reconocido es su excelente capacidad para plasmar en forma de aforismos y sentencias, así como en parábolas y ejemplos concretos, el pensamiento estoico y la importancia que tiene controlar los deseos y las pasiones para ser feliz. De lo contrario, el hombre estará eternamente condenado a la infelicidad, porque su dicha nunca dependerá de sí mismo, sino de agentes exteriores completamente ajenos a su control.

130 Frases de Epicteto | El filósofo esclavo

1. Hay cosas que están a nuestro alcance, y hay cosas que están más allá de nuestro poder.

2. Si tomas solo lo que es tuyo, y ves lo que pertenece a los demás tal y como realmente es, entonces nadie te obligará, nadie te va a restringir, o encontrar faltas en nadie.

3. Recuerda que el deseo exige el logro de aquello que uno desea; y aversión exige evitar aquello a lo que tú te opones.

4. Si evitas solo aquellas cosas indeseables, nunca incurrirás cosas de las cuales hay que huir.

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5. Elimina el hábito de aversión, pues, de todas las cosas que no están en nuestras manos, y aplícalo a las cosas indeseables, que están dentro de nuestro alcance.

6. Si deseas alguna cosa que no está dentro de tu propio poder, necesariamente te decepcionarás.

7. Cuando sea práctico y necesario que debas perseguir o evitar cualquier cosa, debes hacerlo con discreción, humildad y moderación.

8. Con respecto a los objetos que bien deleitan la mente, o son utilitarios, o son tiernamente amados.

9. Cuando te dispongas a hacer cualquier acción, recuerda de qué naturaleza es esa acción antes de llevarla a cabo.

10. Los hombres no se perturban por las cosas, sino por las opiniones que tienen de las cosas.

11. Es la obra de una persona ignorante injuriar a otros por sus propias desgracias.

12. Alguien que busca instrucción se reprocha a sí mismo. Mientras que, alguien perfectamente instruido, ni reprocha a los demás ni a sí mismo.

13. No te impresiones tanto con las excelencias que no son tuyas.

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14. No requieras que los eventos sucedan como tú lo deseas; más bien desea que sucedan cómo y cuándo ellos sucedan, y te irá bien.

15. La enfermedad es un impedimento para el cuerpo, pero no a la voluntad, a menos que ella misma quiera.

16. Si te encuentras con una persona hermosa, la continencia es la facultad necesaria. Para el dolor, entonces fortaleza. para las injurias, entonces la paciencia. Y cuando así te habitúes, los fenómenos de la existencia no te abrumarán.

17. Es mejor morir de hambre, exento de dolor y miedo, que vivir en opulencia pero con algidez.

18. Es mejor que tu sirviente sea inútil que infeliz.

19. Este es el precio que se paga por la paz y la tranquilidad, y nada se saca de la nada.

20. Si quieres mejorar, quédate contento de ser considerado tonto y obtuso en cuanto a lo externo.

21. Ejercita lo que está en tu poder.

22. Lo que agobia a este hombre no es la ocurrencia misma, es el punto de vista que elige de ella.

23. Recuerda que eres un actor en un drama del género que como autor eliges.

24. Este es tu negocio: actuar bien en la parte que te dan.

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25. La esencia del bien reside en las cosas que están en nuestro poder.

26. No desees ser un general o un senador o un cónsul, sino ser libre, y la única manera para lograrlo es despreciando las cosas que no se encuentran dentro de nuestro propio poder.

27. Los maltratos e improperios resultan de la opinión que formamos de ellos.

28. Si por casualidad diriges tu atención a lo externo, para dar gusto a alguien, puedes estar seguro de que ha arruinado tu plan de vida.

29. Todo tiene su precio, así como su valor.

30. La voluntad de la Naturaleza se puede aprender de las cosas en las que estamos todos de acuerdo.

31. Sólo el hombre culto es libre.

32. Todos los asuntos tienen dos asas: por una son manejables, por la otra no.

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33. La fuente de todas las miserias para el hombre no es la muerte, sino el miedo a la muerte.

34. No hay que tener miedo de la pobreza ni del destierro, ni de la cárcel, ni de la muerte. De lo que hay que tener miedo es del propio miedo.

35. Un barco no debería navegar con una sola ancla, ni la vida con una sola esperanza.

36. Complace a todos y no complacerás a nadie.

37. En la prosperidad es muy fácil encontrar amigos, en la adversidad no hay nada más difícil.

38. La prudencia es el más excelso de todos los bienes.

39. Acusar a los demás de los infortunios propios es un signo de falta de educación. Acusarse a uno mismo, demuestra que la educación ha comenzado.

40. La envidia es el adversario de los más afortunados.

41. Elige la mejor manera de vivir; la costumbre te la hará agradable.

42. No pretendas que las cosas ocurran como tu quieres. Desea, más bien, que se produzcan tal como se producen, y serás feliz.

43. Reflexionad mucho antes de decir o hacer algo, porque no podréis remediarlo después de dicho o hecho.

44. Puedes ser invencible si nunca emprendes combate de cuyo regreso no estés seguro y sólo cuando sepas que está en tu mano la victoria.

45. El exceso de cólera engendra la locura.

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46. Sólo existe una forma de felicidad, que es dejar de preocuparnos por aquellas cosas que estén más allá del poder de nuestro deseo.

47. Nuestro bien y nuestro mal no existen más que en nuestra voluntad.

48. El deseo y la felicidad no pueden vivir juntos.

49. Las cosas que dependen de nosotros son por naturaleza libres, nada puede detenerlas, ni obstaculizarlas; las que no dependen de nosotros son débiles, esclavas, dependientes, sujetas a mil obstáculos y a mil inconvenientes, y enteramente ajenas.

50. Si no tienes ganas de ser frustrado jamás en tus deseos, no desees sino aquello que depende de ti.

51. La vida es demasiado corta, y tienes cosas importantes que hacer.

52.  ¿Quieres dejar de pertenecer al número de los esclavos? Rompe tus cadenas y desecha de ti todo temor y todo despecho.

53. Oh, Dios, hágase de mí tu voluntad. Mi parecer se identifica con el tuyo. Te pertenezco. No pido dispensa de nada que a tus ojos aparezca bueno. Llévame adonde quieras, vísteme con el traje que quieras.

54. La desgracia de los hombres proviene siempre de que colocan mal su precaución y su confianza.

55. Los placeres raros son los que más nos deleitan.

56. Un hombre no puede ser el dueño de otro hombre.

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57. El alma es como una ciudad sitiada: detrás de sus muros resistentes vigilan los defensores. Si los cimientos son fuertes, la fortaleza no tendrá que capitular.

58. El hombre sabio no debe abstenerse de participar en el gobierno del Estado, pues es un delito renunciar a ser útil a los necesitados y un cobardía ceder el paso a los indignos.

59. Debemos rehuir la amistad de los malos y la enemistad de los buenos.

60. En las desgracias hay que acordarse del estado de conformidad con que miramos las ajenas.

61. Si tomas cualquier rol superior a tus fuerzas, has procedido torpemente, a la vez que desechaste el que habrías representado bien.

62. Los cuervos arrancan los ojos a los muertos cuando ya no les hacen falta; pero los aduladores destruyen las almas de los vivos cegándoles los ojos.

63. El error del anciano es que pretende enjuiciar el hoy con el criterio del ayer.

64. No es negando la belleza como se sustrae el hombre a sus encantos; el mérito está en resistir reconociéndola.

65. No pidas que las cosas lleguen como tú las deseas, sino deséalas tal como lleguen, y prosperarás siempre.

66. ¿Qué ganarías con injuriar a una piedra que es incapaz de oírte? Pues bien, imita a la piedra y no oigas las injurias que te dirijan tus enemigos.

67. ¿Es la libertad algo más que el derecho a vivir como se desee? Nada más.

68. No son las cosas que nos pasan las que nos hacen sufrir, sino lo que nosotros decimos sobre estas cosas.

69. La verdad triunfa por sí misma, la mentira necesita siempre complicidad.

70. Si quieres ser bueno, cree primero que eres malo.

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71. Algunas señales del que progresa en el estudio de la sabiduría: a nadie censura, a nadie alaba, no se queda de nadie, y no acusa a nadie, no habla de sí como si él fuera o supiera algo.

72. Si puedes enriquecerte conservando el honor, la buena fe, la magnanimidad, no lo excuses.

73. Lo importante no es lo que se come, sino cómo se come.

74. El origen de la filosofía es percatarse de la propia debilidad e impotencia.

75. No pretendas jamás hacer reír.

76. La felicidad sólo puede ser hallada en el interior.

77. El hombre: un alma chiquita que lleva a cuestas un cadáver.

78. Nadie tiene tanto poder para persuadirte a ti como el que tienes tú mismo.

79. El hombre sensato espera siempre de los perversos mayor daño del que le infieren: si recibe una injuria, piensa que pudo ser golpeado; si lo golpean, piensa que pudieron herirlo; y si lo hieren, se consuela también porque piensa que pudieron arrebatarle la vida.

80. Filosofar es esto: examinar y afinar los criterios.

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81. Cuando estés de noche en tu habitación, aun cuando tengas las puertas y las ventanas cerradas y apagada la luz, no digas que estás solo: nunca se está solo.

82. El comienzo de la filosofía es el reconocimiento de la pugna entre las opciones.

83. En los festines acuérdate que tienes dos invitados: el cuerpo y el alma. Lo que des al cuerpo lo perderás.

84. La cosa más difícil es conocernos a nosotros mismos; la cosa más facil, hablar mal de los demás.

85. ¿Qué es la muerte sino un espantajo?

86. Cuida particularmente de la muerte, porque por este medio no tendrás ningún pensamiento bajo ni servil, ni desearás nunca nada con pasión.

87. Cuando los placeres se exageran, truécanse en dolor.

88. Lo que inquieta al hombre no son las cosas, sino las opiniones acerca de las cosas.

89. No te pavonees con alguna excelencia que no te es propia. Si un caballo pudiese decir “soy hermoso”, eso sería tolerable. Pero si tú eres orgulloso y dices “tengo un caballo hermoso” ten presente que, de hecho, estás vanagloriándote tan sólo de una cualidad que es del caballo.

90. Querer agradar a los demás es una trampa peligrosa.

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91. Confiamos porque somos precavidos.

92. El sol no espera a que se le suplique para derramar su luz y su calor. Imítalo y haz todo el bien que puedas sin esperar a que se te implore.

93. Si ves a alguien lamentándose angustiado porque su hijo se ha ido lejos, o ha fallecido, o porque ha sufrido una pérdida en sus propiedades, asegúrate de que las apariencias no te engañen.

94. No tengas sólo piedad de los ciegos y de los tullidos; tenla también de los malvados, que tienen la desdicha de ser inválidos de espíritu.

95. Para juzgar si un hombre es libre no te pares a mirar sus dignidades, porque, al contrario, más esclavo es cuando más elevado cargo desempeña.

96. Tu misión es desempeñar bien el papel que te han asignado; el elegir ese papel es función de otro.

97. Es tan difícil a los ricos adquirir sabiduría, como a los sabios adquirir riquezas.

98. No es la pobreza la que aflige, sino la avaricia; así como no son las riquezas las que preservan de todo temor, sino la razón.

99. ¿He de preocuparme por el lugar en que me halle o por los compañeros que tenga o por lo que ellos digan de mí? De ninguna manera. Por el contrario, ¿no deberá esforzarse todo mi ser por seguir a Dios, sus leyes y mandamientos?

100. La felicidad no consiste en adquirir y gozar, sino en no desear nada, pues consiste en ser libre.

101. Cuando sea llegada mi hora, moriré; pero moriré como debe morir un hombre que no hace más que devolver lo que se le confió.

102. No he venido tan sólo a bañarme sino también a mantener mi mente en un estado conforme a la naturaleza, y no podría hacerlo si permito que me alteren las cosas que aquí suceden.

103. Lo que tú evitas sufrir no lo hagas sufrir a otros.

104. No eres más que apariencia; no eres en absoluto lo que pareces ser.

105. Engrandecerás a tu pueblo no elevando los tejados de sus viviendas, sino las almas de sus habitantes.

106. ¿Y a ti qué te importa en qué manos pone lo que devuelves Aquél que te lo ha dado? Mientras te lo haya dado a ti, cuídalo, pero no lo consideres tuyo, del mismo modo en que el viajero no considera suya la posada donde se aloja. 

107. Nada posees que no te haya sido dado. El que todo te lo dio bien puede quitarte algo. Eres, pues, no sólo un insensato, sino ingrato e injusto al pretender oponerle resistencia.

108. El infortunio pone a prueba a los amigos y descubre a los enemigos.

109. El camino por el que invita, no se logra, sin el conocerse a sí mismo, se diría, es un constante saber sobre sí mismo, que conlleva a un saber sobre los otros.

110. El tiempo libra a los necios de la aflicción, y del buen juicio a los sanos.

111. Trázate tal norma de vida que puedas seguirla lo mismo cuando estás solo que en compañía.

112. Algunas cosas están bajo nuestro control y otras no. Solo tras haber hecho frente a esta regla fundamental y haber aprendido a distinguir entre lo que podemos controlar y lo que no, serán posibles la tranquilidad interior y la eficacia exterior.

113. De no hablar sino cuando fuere preciso, raramente despegaríamos los labios.

114. Cuando hayas de sentenciar procura olvidar a los litigantes y acordarte sólo de la causa.

115. Lo más insufrible para el hombre razonable es lo que carece de razón.

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116. Ten cada día delante de los ojos la muerte, el destierro y otras demás cosas que la mayor parte de los hombres ponen en el número de los males. 

117. Vela por tus pensamientos cuando estés solo y por tus palabras cuando estés con los demás.

118. En la mayoría de los hombres, la calma es letargia, la emoción es furor.

119. La dignidad es tu bien así como la probidad; ¿quién puede quitártelas?

120. Nada hay en el mundo a que todo animal se halle más sujeto que su propia utilidad.

121. Así como hay un arte de bien hablar, existe un arte de bien escuchar.

122. La naturaleza del mal está en el mundo como un blanco puesto para adiestrarnos y no para hacernos errar.

123. Recuerda que no eres aquí sino el actor de un drama, el cual será breve o largo según la voluntad del poeta.

124. Recuerda que debes conducirte en la vida como en un banquete. ¿Un plato ha llegado hasta ti? Extiende tu mano sin ambición, tómalo con modestia. ¿Se aleja? No lo retengas.

125. No se llega a campeón sin sudar.

126. La primera misión del filósofo es despojarse de todo engreimiento. Pues es imposible que un hombre aprenda lo que cree que ya sabe.

127. Conserva bien lo tuyo y no codicies lo ajeno. Si tal haces, nada podrá impedirte el ser dichoso.

128. El que tiene suerte, encuentra en el yerno un hijo; el que no la tiene, pierde una hija.

129. El que empieza a instruirse en la filosofía de todo se echa la culpa a sí mismo.

130. Si dicen mal de ti con fundamento, corrígete; de lo contrario, échate a reír.

¿Qué te han parecido estas frases de Epicteto? ¿Conocías la filosofía estoica y a este importante representante de la época del Imperio Romano? ¿Cuáles de las frases de Epicteto que te hemos traído te ha resultado más llamativa de todas? Comparte tu opinión con nosotros y déjanos tus impresiones en los comentarios. ¡Estaremos encantados de conocerlas!