En un artículo de Frases de la Vida dedicado a los poemas no podemos dejar de hablar sobre uno de los más grandes autores de todos los tiempos. No podemos dejar de hablar de la excelencia atemporal de este autor y muchísimo menos de su maestría para manejar y expresar a través de la lengua inglesa. ¿Ya tienes alguna idea de quién vamos a hablar? … Sí, hablaremos del gran dramaturgo inglés con los mejores poemas de William Shakespeare.

El Bardo de Avon, como era apodado nuestro autor, es altamente reconocido por sus maravillosas y emocionantes obras teatrales — que hoy, además, conforman su exquisita colección de obras literarias—. Obras como Hamlet, Romeo y Julieta, Macbeth, Otelo o el mercader de Venecia hacen parte del bagaje cultural y literario indispensable para cada uno de nosotros.

Pero las palabras del indiscutible dramaturgo ingles no se quedaron solo en eso. Su obra también se conforma por poemas y sonetos de altísima calidad. Pero…¡Tranquilo! Estás a punto de conocer las mejores obras de la poesía de William Shakespeare.

La obra del escritor más importante de la lengua inglesa en los mejores poemas de William Shakespeare

poemas de William Shakespeare Frases de la Vida

1. El soliloquio de Hamlet

¿Quién no ha escuchado la famosa frase “¡Ser, o no ser, es la cuestión!”? Con esta frase se da inicio al primero de los poemas de William Shakespeare. Un poema que describe los dilemas existenciales a los que se enfrenta la naturaleza humana. Shakespeare, a través de estos versos, cuestiona, incluso, conceptos tan complejos como la identidad y la existencia.

¡Ser, o no ser, es la cuestión! – ¿Qué debe
más dignamente optar el alma noble
entre sufrir de la fortuna impía
el porfiador rigor, o rebelarse
contra un mar de desdichas, y afrontándolo
desaparecer con ellas?

Morir, dormir, no despertar más nunca,
poder decir todo acabó; en un sueño
sepultar para siempre los dolores
del corazón, los mil y mil quebrantos
que heredó nuestra carne, ¡quién no ansiara
concluir así!

¡Morir… quedar dormidos…
¡Dormir… tal vez soñar! – ¡Ay! allí hay algo
que detiene al mejor. Cuando del mundo
no percibamos ni un rumor, ¡qué sueños
vendrán en ese sueño de la muerte!

2. Soneto XXIX

Al hablar de la obra de este autor, tampoco pueden faltar los mejores sonetos de Shakespeare. Este en particular es uno de los más reconocidos. A través de él, el autor propone al poder del amor como aquel que tiene la capacidad de afectar positivamente la forma en la que se enfrenta la vida, incluso, en los momentos más oscuros de la existencia.

A veces en desgracia, ante el oro y los hombres,
lloro mi soledad y mi triste abandono
y turbo el sordo cielo, con mi estéril lamento
y viéndome a mí mismo, maldigo mi destino.
Envidio al semejante más rico de esperanzas
y sus bellas facciones y sus buenos amigos.
Envidio a este el talento y al otro su poder
y con lo que más gozo, no me siento contento.
Ante estos pensamientos yo mismo me desprecio.
Felizmente te evoco y entonces mi Natura,
como la alondra al alba, cantando toma altura,
para entonar sus himnos a las puertas del Cielo.
Me da sólo evocarte, dulce amor, tal riqueza,
que entonces, ya no cambio, mi estado por un reino.

3. A un día de verano compararte

Cuando pensamos en un día de verano, se nos vienen a la mente un sinfín de cualidades y características maravillosas, ¿no es así? Pues en este integrante de los poemas de William Shakespeare, el autor utiliza la belleza del día de verano para describir a una persona por la que siente un especial cariño. Sin duda, la poesía de Shakespeare le habla al amor desde los versos más intensos.

¿A un día de verano compararte?
Más hermosura y suavidad posees.
Tiembla el brote de mayo bajo el viento
y el estío no dura casi nada.

A veces demasiado brilla el ojo solar
y otras su tez de oro se apaga;
toda belleza alguna vez declina,
ajada por la suerte o por el tiempo.

Pero eterno será el verano tuyo.
No perderás la gracia, ni la Muerte
se jactará de ensombrecer tus pasos
cuando crezcas en versos inmortales.
Vivirás mientras alguien vea y sienta
y esto pueda vivir y te dé vida.

4. Soneto XVIII

Otro de los mejores sonetos de Shakespeare, además de ser uno de los más aclamados de su colección. En el soneto XVIII se describe un amor platónico, un amor puro y sutil que, mediante metáforas, comparaciones y paralelismo logra aferrarse fuertemente a nuestros corazones.

¿Qué debo compararte a un día de verano?
Tú eres más adorable y estás mejor templado.
Rudos vientos agitan los capullos de mayo
y el estío termina su arriendo brevemente.

A veces brilla el sol con demasiado fuego
y a menudo se vela su dorado semblante.
A veces la belleza declina de su estado,
por causas naturales o causas imprevistas.

Mas tu eterno verano, jamás se desvanece,
ni perderá su instinto de tener la hermosura,
ni la Muerte jactarse, de haberte dado sombra,
creciendo con el tiempo en mis versos eternos.

Mientras el ser respire y tengan luz los ojos,
vivirán mis poemas y a ti te darán vida.

5. Las horas que gentiles compusieron

Los poemas de William Shakespeare se caracterizan por utilizar elementos propios de la cotidianidad y convertirlos en símbolos con significados profundos e impactantes. En el caso de este poema, el autor se enfoca en elementos naturales para delatar la belleza de la naturaleza y del mundo que nos rodea.

Las horas que gentiles compusieron
tal visión para encanto de los ojos,
sus tiranos serán cuando destruyan
una belleza de suprema gracia:

porque el tiempo incansable, en torvo invierno,
muda al verano que en su seno arruina;
la savia hiela y el follaje esparce
y a la hermosura agosta entre la nieve.

Si no quedara la estival esencia,
en muros de cristal cautivo líquido,
la belleza y su fruto morirían

sin dejar ni el recuerdo de su forma.
Mas la flor destilada, hasta en invierno,
su ornato pierde y en perfume vive.

6. Derroche del espíritu en vergüenza

Muchas veces los placeres de la vida se confunden con sentimientos y emociones capaces de llevarnos al cielo, pero también de internarnos en las profundidades del infierno. La pasión desde la lujuria y la euforia es la protagonista de este fantástico integrante de la poesía de William Shakespeare.

Derroche del espíritu en vergüenza
la lujuria es en acto, y hasta el acto
perjura, sanguinaria, traidora,
salvaje, extrema, cruel y ruda:

despreciada no bien se la disfruta,
sin mesura anhelada, y ya alcanzada,
odiada sin mesura, cual un cebo
que desquicia al incauto que lo traga.

Desquicio los suspiros, los abrazos,
los gemidos del antes y el durante,
júbilo al gozar, después penuria,
promesa de alegría, luego un sueño.

Lo saben todos, pero nadie sabe
cerrar el cielo que lleva hasta ese infierno.

7. Si la muerte domina al poderío

Definitivamente, es la belleza la que enmarca los poemas de William Shakespeare. En este último, Shakespeare no le teme a comparar la fuerza de la muerte con el amor que vive en cada rincón del mundo, que se entremezcla con la naturaleza y florece a cada instante.

Si la muerte domina al poderío de bronce, roca, tierra y mar sin límites, ¿cómo le haría frente la hermosura cuando es más débil que una flor su fuerza?

Con su hálito de miel, ¿podrá el verano resistir el asedio de los días, cuando peñascos y aceradas puertas no son invulnerables para el Tiempo?

¡Atroz meditación! ¿Dónde ocultarte, joyel que para su arca el Tiempo quiere? ¿Qué mano detendrá sus pies sutiles? Y ¿quién prohibirá que te despojen?

Ninguno a menos que un prodigio guarde el brillo de mi amor en negra tinta.

Así llegamos al final de nuestro artículo sobre poemas de William Shakespeare. Esperamos que te hayan inspirado lo suficiente para seguir disfrutando de estas y otras obras del autor. Te aseguramos que el lado más resplandeciente de la literatura se encontrará en ellas. Por ahora es solo un hasta pronto.

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