130 Frases de Mario Vargas Llosa | El Premio Nobel peruano
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Las frases de Mario Vargas Llosa nos hablan del escritor consagrado como una de las grandes figuras literarias hispanoamericanas al lado de personalidades como Gabriel García Márquez, Juan Rulfo o Ernesto Sábato. Mario Vargas Llosa es uno de los novelistas contemporáneos más importantes. No en vano, ha sido galardonado con el Premio Nobel de Literatura, el Premio Miguel de Cervantes o el Premio Príncipe de Asturias de las Letras.

“La ciudad y los perros” sería la novela que le daría prestigio internacional, sin embargo su obra es enormemente extensa y de gran calidad, por lo que también destacan otros títulos como “La Tía Julia y el escribidor“. Por otro lado, su mentalidad política sufrió mucho cambios a lo largo de su vida: rechazó toda dictadura en su juventud, luego apoyó abiertamente a Fidel Castro y con el tiempo acabo siendo un firme defensor del liberalismo. Una mente y un arte para escribir fascinantes que bien merecen ser descubiertas a través de las propias frases de Mario Vargas Llosa. ¡No te las pierdas!

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La ciudad y los perros
  • Mario Vargas Llosa
  • Paperback
  • 9788490625934

130 Frases de Mario Vargas Llosa | El Premio Nobel de Arequipa

1. Nada enriquece tanto los sentidos, la sensibilidad, los deseos humanos, como la lectura. Estoy completamente convencido de que una persona que lee, y que lee bien, disfruta muchísimo mejor de la vida, aunque también es una persona que tiene más problemas frente al mundo.

2. Se escribe para llenar vacíos, para tomarse desquites contra la realidad, contra las circunstancias.

3. La única manera de saber si el novelista triunfa o fracasa, es si gracias a su escritura, la ficción se emancipa de su creador.

4. La incertidumbre es una margarita cuyos pétalos no se terminan jamás deshojar.

5. Solo un idiota puede ser totalmente feliz.

6. Escribir no es un pasatiempo, un deporte. Es una servidumbre que hace de sus víctimas unos esclavos.

7. El desafío mayor que tiene la cultura de la libertad, de la democracia en nuestro tiempo, viene de los nacionalismos.

8. Un escritor no escoge sus temas, son los temas quienes le escogen.

9. Aprender a leer es lo más importante que me ha pasado en la vida.

10. La pasión por la literatura, como todos los buenos vicios, se acrecienta con el paso de los años.

11. La cultura se transmite a través de la familia y cuando esta institución deja de funcionar de manera adecuada el resultado es el deterioro de la cultura.

12. Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado, un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora.

13. El escándalo, en nuestros días, no consiste en atentar contra los valores morales, sino contra el principio de la realidad.

14. En la civilización del espectáculo, el intelectual sólo interesa si sigue el juego de moda y se vuelve un bufón.

15. El conocimiento tiene que ver con la evolución de la técnica y las ciencias, y la cultura es algo anterior al conocimiento, una propensión del espíritu, una sensibilidad y un cultivo de la forma que da sentido y orientación a los conocimientos.

16. No soy un ateo, un ateo es también creyente. Cree que Dios no existe, ¿no es cierto? Soy un agnóstico, más bien, si es que soy algo. Alguien que se declara perplejo, incapaz de creer que Dios exista o que Dios no exista.

17. Asimismo, su afirmación de que, en un medio en el que la vida ha dejado de ser vivida para sólo representada, se vive por procuración, como los actores la vida fingida que encarnan en un escenario o en una pantalla.

18. Nunca te dejes pisotear por nadie, hijo. Este consejo es la única herencia que vas a tener.

19. Para millones de personas las drogas sirven hoy, como las religiones y la alta cultura ayer, para aplacar las dudas y perplejidades sobre la condición humana, la vida, la muerte, el más allá, el sentido o sinsentido de la existencias.

20. El genio artístico o literario, no es en ningún caso garantía de lucidez política.

21. Toda novela es un testimonio cifrado; constituye una representación del mundo, pero de un mundo al que el novelista ha añadido alguna cosa: su resentimiento, su nostalgia, su crítica.

22. Todas las dictaduras, de derechas y de izquierdas, practican la censura y usan el chantaje, la intimidación o el soborno para controlar el flujo de información. Se puede medir la salud democrática de un país evaluando la diversidad de opiniones, la libertad de expresión y el espíritu crítico de sus diversos medios de comunicación.

23. La literatura nace del paso entre lo que el hombre es y lo que quiera ser.

24. Mi salvación fue leer, leer los buenos libros, refugiarme en esos mundos donde vivir era exaltante, intenso, una aventura tras otra, donde podía sentirme libre y volvía a ser feliz.

25. Escribo en periódicos. Y a veces aún hago periodismo de calle. Fue además una fuente maravillosa de temas, de personajes. No sé qué porcentaje, casi la mitad de las cosas que he escrito provienen de mis tiempos de periodista.

26. Al Perú lo llevo en las entrañas porque en él nací, crecí, me formé y viví aquellas experiencias de niñez y juventud que modelaron mi personalidad, fraguaron mi vocación y porque allí amé, odié, sufrí y soñé.

27. Sin los buenos libros, seríamos peores de lo que somos, más conformistas menos inquietos e insumisos, y el espíritu crítico, motor del progreso, ni siquiera existiría.

28. La mujer y el arte son excluyentes. En cada vagina está enterrado un artista.

29. Aprendí a leer a los cinco años, en la clase del hermano Justiniano, en el Colegio de la Salle, en Cochabamba. Es la cosa más importante que me ha pasado en la vida.

30. Las dictaduras deben ser combatidas sin contemplaciones, por todos los medios a nuestro alcance, incluidas las sanciones económicas.

31. El cuadro no revelaba una mano civilizada, europea, cristiana. Más bien la de un ex europeo, ex civilizado y ex cristiano que, a costa de su voluntad, aventuras y sufrimiento, había expulsado de sí la afección frívola de los decadentes parisinos.

32. El por qué escribe un novelista está visceralmente mezclado con el sobre qué escribe: los demonios de su vida son los temas de su obra.

33. Ésa era la obligación del artista: crear, no imitar. En adelante, los artistas liberados de ataduras serviles, podrían osarlo todo en su empeño de crear mundos distintos al real.

34. Bajo su apariencia inofensiva, inventar ficciones es una manera de ejercer la libertad y de querellarse contra los que –religiosos o laicos- quisieran abolirla.

35. El juego de la literatura no es inocuo. Producto de una insatisfacción íntima contra la vida tal como es, la ficción es también fuente de malestar e insatisfacción.

36. Trujillo les sacó del fondo del alma una vocación masoquista, de seres que necesitaban ser escupidos, maltratados, que sintiéndose abyectos se realizaban.

37. Los hechos históricos son pretextos de los que se vale un creador para forjar una realidad distinta, y para hablar de los asuntos que lo obsesionan.

38. Si ese hombre de piernas lampiñas que llora, la ve, no la perdonará, volcará sobre ella la ira de su impotencia, la vergüenza de ese llanto, y la aniquilará.

39. Habías dado un nuevo paso hacia la libertad. De la vida del bohemio y del artista, a la del primitivo, el pagano y el salvaje. Un gran progreso, Paul.

40. Advertirles que la literatura es fuego, que ella significa inconformismo y rebelión, que la razón de ser del escritor es la protesta, la contradicción y la crítica.

41. Marisa hundió su cara en la mata de cabellos a la que separaba con movimientos de cabeza, hasta encontrar el cuello y las orejas de Chabela y ahora las besaba, lamía y mordisqueaba con fruición, ya sin pensar en nada, ciega de felicidad y de deseo.

42. La buena literatura muestra las insuficiencias de la vida, la limitación de todo poder para colmar las aspiraciones humanas.

43. La libertad se mide en el seno de una sociedad por el margen de autonomía de que dispone el ciudadano para organizar su vida y realizar sus expectativas sin interferencias injustas.

44. No es impropio decir que sin la ficción la libertad no existiría y que, sin ella, la aventura humana hubiera sido tan rutinaria e idéntica como la vida del animal.

45. En el ejercicio de su vocación, en la operación concreta de convertir sus obsesiones en historias, el suplantador de Dios recupera su libertad y puede ejercerla sin límites.

46. Caramba, me habían dicho que Pantilandia era el paraíso de las mujeres y veo que es cierto. Qué lindas flores crecen en su jardín, señor Pantoja.

47. A usted no lo admiro, Excelencia (murmuró el coronel Abbes, bajando los ojos). Yo vivo por usted. Para usted. Si me permite, soy el perro guardián de usted.

48. Tenías un carácter endemoniado, Florita; a tus cuarenta y un años aún no conseguías dominar tus arrebatos. Sin embargo, gracias a ese espíritu insumiso, a esos estallidos de mal humor, habías sido capaz de mantenerte libre y de recuperar la libertad cada vez que la perdías.

49. Al político profesional, sea de centro, de izquierda o de derecha, lo que en verdad lo moviliza, excita y mantiene en actividad es el poder: llegar a él, quedarse en él o volver a ocuparlo cuanto antes.

50. Mira, Panta, he conocido muchos hombres, tengo más experiencia que tú en estas cosas. Te aseguro que a ningún tipo en el mundo se le para el pito por pura obligación.

51. La única identidad admisible es aquella que significa autocreación, un continuo esfuerzo del individuo soberano por irse haciendo.

52. La tarea creativa consiste en la transformación de aquel material suministrado al novelista por su propia memoria en ese mundo objetivo, hecho de palabras, que es una novela.

53. Cada vez me resultaba más evidente que lo único que quería ser en la vida era escritor y cada vez, también, me convencía más que la única manera de serlo era entregándose a la literatura en cuerpo y alma.

54. De la caverna al rascacielos, del garrote a las armas de destrucción masiva, de la vida tautológica de la tribu a la era de la globalización, las ficciones de la literatura han multiplicado las experiencias humanas, impidiendo que hombres y mujeres sucumbamos al letargo, al ensimismamiento, a la resignación.

55. Lo lento, lo formal, lo ritual, lo teatral, eso es lo erótico. Era una espera sabia. La precipitación nos acerca al animal, más bien.

56. El novelista no elige sus temas; es elegido por ellos. Escribe sobre ciertos asuntos porque le ocurrieron ciertas cosas.

57. El erotismo era sinónimo de rebelión y de libertad en lo social y en lo artístico y una fuente maravillosa de creatividad.

58. Toda buena literatura es un cuestionamiento radical del mundo en que vivimos.

59. Las obras de arte constituían una realidad aparte, más pura, más perfecta, más ordenada, que este mundo sórdido y vulgar.

60. Cerraba los ojos y, tal como le había aconsejado su papá, no te dejes muchacho, se lanzaba, rómpeles la jeta, y los desafiaba, les pisas el pie y bandangán, y se trompeaba, un sopapo, un cabezazo, un patadón donde fuera, en la fila o en la cancha, lo mandas al suelo y se acabó, en la clase, en la capilla, no te fregarán más.

61. Más fácil sería resucitar al cadete Arana que convencer al Ejército de que ha cometido un error.

62. Fantaseamos y soñamos lo que no vivimos, porque no lo vivimos y quisiéramos vivirlo. Por eso lo inventamos: para vivirlo de a mentiras, gracias a los espejismos seductores de quien nos cuenta las ficciones.

63. Abrió los ojos a las cuatro de la madrugada y pensó: “Hoy comienzas a cambiar el mundo, Florita”.

64. Jugábamos al profesor y a la alumna y yo le explicaba lo que era huachafo, lo que no se podía decir ni hacer y había establecido una censura inquisitorial en sus lecturas, prohibiéndole todos sus autores favoritos, que empezaban por Frank Yerby y terminaban con Corín Tellado.

65. Hasta hacía algún tiempo, cuando se trataba del ajusticiamiento de Trujillo, el Turco se sentía indeciso; pero, desde que recibió la señal, podía hablar al Señor del tiranicidio con buena conciencia.

66. ¿La idea de pasar la noche conmigo te hace el hombre más feliz del mundo, miraflorino? Te lo pregunto, para que me digas una de esas huachaferías que tanto te gusta decirme.

67. Cuando la ficción se reconoce como tal es positiva. Cuando no, es dañina, obnubila.

68. Ya te he explicado, Chuchupe, esto lo organicé por orden superior, como negocio no me interesa. Además, yo necesito tener jefes. Si no tuviera, no sabría qué hacer, el mundo se me vendría abajo.

69. La utopía hay que combatirla como un gran obstáculo para la civilización humana en términos de sociedad, pero no creo que se deba combatir la utopía en términos individuales, porque creo que es lo mejor que tiene el hombre para intentar proyectos que trascienden lo posible, lo real.

70. La rebeldía de Emma nace de esta convicción, raíz de todos sus actos: no me resigno a mi suerte, la dudosa compensación del más allá no me importa, quiero que mi vida se realice plena y total aquí y ahora.

71. Preparen proyectiles, enrollen papel higiénico y téngalo apretado en la mano, así los puñetazos parecen patada de burro, pónganse hojas de afeitar en la puntera del zapato como si fueran gallos del Coliseo, llénense de piedras los bolsillos, no se olviden de los suspensores, el hombre debe cuidar los huevos más que le alma.

72. Desde la puerta de “La Crónica” Santiago mira la avenida Tacna, sin amor: automóviles, edificios desiguales y descoloridos, esqueletos de avisos luminosos flotando en la neblina, el mediodía gris. ¿En qué momento se había jodido el Perú?

73. Escribir novelas es un acto de rebelión contra la realidad, contra Dios, contra la creación de Dios que es la realidad.

74. Pero aquí eres militar aunque no quieras. Y lo que importa en el Ejército es ser bien macho, tener unos huevos de acero, ¿comprendes? O comes o te comen, no hay más remedio. A mí no me gusta que me coman.

75. Todavía, como en los tiempos de Emma Bovary, se mantienen los mismos tabúes y en esto la derecha y la izquierda se dan la mano que universalmente niegan a los hombres el derecho al placer, a la realización de sus deseos. La historia de Emma es una ciega, tenaz, desesperada rebelión contra la violencia social que sofoca ese derecho.

76. Escribir esos poemas era otra de esas maneras secretas de resistir a mi padre, pues sabía cuánto le irritaba que yo escribiera versos, algo que el asociaba con la excentricidad, la bohemia y lo que más podía horrorizarlo: la mariconería.

77. Algo que se aprende, tratando de reconstruir un suceso a base de testimonios, es, justamente, que todas las historias son cuentos, que están hechas de verdades y mentiras.

78. Pero no olvide tampoco que lo primero que se aprende en el Ejército es a ser hombres. Los hombres fuman, se emborrachan, tiran contra, culean.

79. A lo mejor te había jodido la falta de fe, Zavalita. ¿Falta de fe para creer en Dios, niño? Para creer en cualquier cosa, Ambrosio.

80. “La felicidad existe”. Sí, pero a condición de buscarla donde ella era posible. En el cuerpo propio y en el de la amada, por ejemplo; a solas y en el baño; por horas o minutos y sobre una cama compartida con el ser tan deseado.

81. Sus orejitas eran unas prodigiosas creaciones minimalistas. Yo las adoraba y me gustaría cortárselas, embalsamarlas y llevarlas por e mundo en el bolsillo de mi saco más cercano al corazón.

82. Los inconquistables entraron como siempre: abriendo la puerta de un patadón y cantando el himno: eran los inconquistables, no sabían trabajar, sólo chupar, sólo timbear, eran los inconquistables y ahora iban a culear.

83. Que la utopía se confíen en nuestra literatura y nuestras artes o en nuestras vidas privadas, donde es siempre estimulante y provechosa.

84. Te equivocas, no estoy orgulloso para nada de mis facultades. Mi lucidez me ha jodido la vida. Me ha jodido como gay y como artista, inoculándome un paralizante sentido del ridículo. ¿Para qué me sirve la inteligencia? Para deprimirme cada día, revelándome que vivo rodeado de imbéciles.

85. Las ficciones existen por eso y para eso. Porque tenemos una sola vida y nuestros deseos y fantasías nos exigen tener mil.

86. Los que no se dejan pescar son los vivos. Para hacerse hombres, hay que correr riesgos, hay que ser audaz. Eso es el ejército, Gamboa, no sólo la disciplina.

87. Esa falta de convicción, ese pesimismo prematuro y esencial que es la enfermedad por excelencia, en el Perú, de los mejores.

88. Aunque dicen que sólo los imbéciles son felices, confieso que me sentía feliz. Compartir mis días y mis noches con la niña mala me llenaba la vida.

89. Felicidad, no sé si me importa qué es, Ricardito. De lo que sí estoy segura es que no es esa cosa romántica y huachafa que es para ti. El dinero da seguridad, te defiende, te permite gozar a fondo de la vida sin preocuparte por el mañana. La única felicidad que se puede tocar.

90. Hay, en Europa occidental, muchos periodistas que, consciente o inconscientemente, caricaturizan a América Latina y contribuyen a fraguar esa imagen, según la cual, para nuestros bárbaros países, no hay más alternativas que la dictadura militar o la revolución totalitaria. La realidad, afortunadamente, es distinta de eso estereotipos.

91. Que mi papá pudiera reñirme si me descubría haciendo poemas, rodeaba el escribir poesía de un aura peligrosa, y eso, por supuesto, me enardecía mucho.

92. Soñar vidas distintas a la que tenemos es una manera díscola de comportarse, una manera simbólica de mostrar insatisfacción con lo que somos y hacemos.

93. Fujimori, el Doctor y compañía se pudrirán en la cárcel vaya usted a saber cuántos años por culpa de esa mujer. No la hicieron matar, como muchos pensamos. Y ahí sigue. No era nadie y ahora es todo un personaje de la televisión peruana. Debe estar ganando fortunas, pese a ser, como tú dices, enanita y feúcha. ¿No te parece una historia fascinante?

94. De ese abismo entre la verdad de nuestra vidas vividas y aquella que somos capaces de fantasear y vivir de a mentiras, brota ese otro rasgo esencial de lo humano que es la inconformidad, la insatisfacción, la rebeldía, la temeridad de desacatar la vida tal como es y la voluntad de luchar por transformarla.

95. La riqueza de América Latina está en ser tantas cosas a la vez que hacen de ella un microcosmos en el que cohabitan casi todas las razas y culturas del mundo.

96. Lo que ahora necesitamos es que América Latina lleve a cabo en el ámbito político y social las mismas proezas que sus creadores han realizado en el dominio de la literatura, la música y el cine. Para ello se necesita menos delirio y más sensatez y racionalidad.

97. América Latina es, asimismo, un mundo lleno de energía y creatividad, más fecundo y exaltante que la imagen que ofrecen de él sus élites políticas, y que, en las artes y en las leras, sobre todo, ha podido salvar la limitaciones del tercermundismo y alcanzar ciudadanía universal.

98. La tendencia europea a proyectar en América los sueños de la ficción, la religión y la mitología nace con el desabrimiento de un continente en el que Cristóbal Colón se empeñó en ver lo que no tenía frente a sus ojos y bajo sus pies, sino a la India y a China, al Asia de la seda y las especias que traía en el deseo y la imaginación.

99. Y, una vez más, como tantas en su vida, Felícito recordó las palabras de su padre antes de morir: “Nunca te dejes pisotear por nadie, hijo. Este consejo es la única herencia que vas a tener”.

100. La política es una forma de la maldad. El mayor error que he cometido en mi vida.

101. Suspiró, abrumado por los niveles de imbecilidad que padecía el mundo.

102. Las amenazas a la democracia en América Latina: terrorismo, debilidad del estado de derecho y neopopulismo.

103. Sintió que su corazón se puso a latir más fuerte. Oyó que su jefe se reía. ¿Era posible? ¿Se iba a casar con su sirvienta? ¿Esas cosas no ocurrían solo en las telenovelas?

104. Cuando creí que iba a perder la razón ante tanto sufrimiento. Así descubrí que un ser humano no puede vivir sin creer.

105. La democracia y la felicidad no producen gran literatura.

106. En cierto modo, tenía derecho; todos en el colegio respetaban la venganza.

107. El nacionalismo, lo mismo el centralista que los periféricos, es una catástrofe en todas sus manifestaciones.

108. Eso era la historia, una rama de la fabulación que pretendía ser ciencia.

109. En la intimidad cómplice de la escalera, mientras regresaba al dormitorio, doña Lucrecia sintió que ardía de pies a cabeza. “Pero no es de fiebre”, se dijo aturdida. ¿Era posible que la caricia inconsciente de un niño la pusiera así? Te estás volviendo una viciosa, mujer.

110. Ni en la guerra debe haber muertos inútiles. Usted me entiende, vaya al colegio y trate en el futuro de que la muerte del cadete Arana sirva para algo.

111. Sólo la libertad le interesaba ahora para manejar su soledad a su capricho, llevarla a un cine, encerrarse con ella en cualquier parte.

112. Mi experiencia política no fue grata, pero sí muy instructiva. Aprendí mucho sobre mi país, sobre la política y sobre mí mismo. No me lamento de esa aventura.

113. Escribir lo que no se había vivido, lo que sólo se había querido vivir, era también una manera -cobarde y tímida- de vivirlo.

114. ¿Sería así toda la Historia? ¿La que se aprendía en el colegio? ¿La escrita por los historiadores? Una fabricación más o menos idílica, racional y coherente de lo que en la realidad cruda y dura había sido una caótica y arbitraria mezcla de planes, azares, intrigas, hechos fortuitos, coincidencias, intereses múltiples, que habían ido provocando cambios, trastornos, avances y retrocesos, siempre inesperados y sorprendentes respecto a lo que fue anticipado o vivido por los protagonistas.

115. Los zorros del desierto de Sechura aúllan como demonios cuando llega la noche; ¿Sabes por qué? : para quebrar el silencio que los aterroriza.

116. Es más fácil imaginar la muerte de una persona que la de cien o mil… Multiplicado, el sufrimiento se vuelve abstracto. No es fácil conmoverse por cosas abstractas.

117. En lo que se refiere a Dios hay que creer, no razonar”, decía Herbert. “Si razonas, Dios se esfuma como una bocanada de humo

118. (…) El primer día que pudo ponerse de pie a los pocos pasos se desplomó al suelo, exhausto, en un estado de debilidad que no recordaba haber sentido antes.

119. Los enfrentamientos religiosos son la más antigua forma de matanza que la historia conoce. Estamos otra vez como al principio.

120. El amor es lo peor que hay. Uno anda hecho un idiota y ya no se preocupa de sí mismo. Las cosas cambian de significado y uno es capaz de hacer las peores locuras y de fregarse para siempre en un minuto.

121. El nacionalismo es siempre fuente de crispación, de confrontación y de violencia, y eso no excluye al nacionalismo que juega a la democracia al mismo tiempo que a la exclusión. Es, sigue siendo, el gran desafío.

122. Creo que, en última instancia, el nacionalismo está reñido con la democracia. Aunque hay que diferenciar el nacionalismo de pistoleros terroristas del nacionalismo burgués. Pero si usted escarba en las raíces ideológicas del nacionalismo, éstas son un rechazo de las formas democráticas, un rechazo a la coexistencia en la diversidad, que es la esencia de la democracia. Por eso yo combato el nacionalismo en todas sus manifestaciones.

123. La literatura quizá hace a los seres humanos más aptos para la infelicidad, porque despierta unos apetitos y deseos que no pueden cumplirse, pero enriquece la sensibilidad de las personas y las da una comprensión mayor del mundo. Los hace… Sentir mucho más aptos para la libertad.

124. Cuando las cosas no tenían marcha atrás, no valía la pena perder el tiempo preguntándose si hubiera sido preferible que no ocurrieran. Mejor tratar de enrumbarlas por el buen camino.

125. Yo creo que la civilización es una buena cosa; pienso que hay que estar muy, muy sumido en la civilización para poder rechazarla y mitificar el mundo primitivo como lo hizo Paul Gauguin. Hay que estar realmente preparado para despreciar la civilización, y decir cosas como, por ejemplo, la corbata, ¡qué tontería, qué intolerable signo de opresión!

126. Allá, en el Congo, conviviendo con la injusticia y la violencia, había descubierto la gran mentira que era el colonialismo y había empezado a sentirse un “irlandés”, es decir, ciudadano de un país ocupado y explotado por un Imperio que había desangrado y desalmado a Irlanda.

127. La cultura, desgraciadamente, es, sigue siendo, un monopolio de la izquierda convencional, muy inalterable, que disfruta de privilegios y se permite satanizar a quienes no comparten sus ideales.

128. Éramos más que enamorados, Gee. Hermanos, cómplices. Las dos caras de una moneda. Así de unidos. Tú fuiste muchas cosas para mí. La madre que perdí a los nueve años. Los amigos que nunca tuve. Contigo me sentí siempre mejor que con mis propios hermanos. Me dabas confianza, seguridad en la vida, alegría.

129. Depende de nosotros que la buena literatura siga existiendo, por el goce incomparable que produce, y por lo fundamental que es si queremos tener un futuro en libertad.

130. Las raíces de un artista son profundas e inextricables, como las de los grandes árboles, y si uno se empeña en seguirlas hasta sus confines, descubre que es imposible sujetarlas dentro de una comarca, nación o continente, pues corren, libérrimas, por todos los territorios de lo humano, ese universo.

Tras leer estas frases de Mario Vargas Llosa seguro que conoces más a fondo su obra y su vida. El gran escritor latinoamericano tiene un punto de vista muy peculiar, que no duda en expresar de forma concisa. Ahora ha llegado tu turno, queremos saber tu opinión. ¿Cuál de estas frases de Mario Vargas Llosa te ha gustado más? ¿Conocías la agitada vida del escritor peruano? ¿Sabías que fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura? ¿Añadirías algunas frases de Mario Vargas Llosa a esta colección? ¡Estamos deseando leer tus opiniones! 

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