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En Frases de la Vida es tiempo de hablar de Elena Garro, una escritora mexicana que incursionó como guionista, periodista, dramaturga, cuentista y novelista. Se ha llegado a comparar su obra con Juan Rulfo e incluso el mismísimo Jorge Luis Borges la llegó a llamar «La Tolstói de México». A menudo las frases de Elena Garro se les relaciona con el realismo mágico, pues se estima que su obra Los recuerdos del porvenir fue una de las principales inspiraciones de Gabriel García Márquez para escribir Cien años de soledad; sin embargo, a ella no le gustaba que la identificarán con este movimiento literario. Estudió en la UNAM coreografía y literatura, pero con sólo dieciocho años de edad abandonó sus estudios para casarse con Octavio Paz, otro célebre escritor mexicano.

En incontables ocasiones la figura de Elena Garro ha aparecido como la sombra de quien fue su esposo por alrededor de dos décadas. Desde jovencita Garro fue una persona instruida, sabía hablar diversos idiomas y realizó muchos viajes. Su obra se caracteriza por mostrar la realidad carente en el que se encontraba su país y la constante marginación a la mujer. Su creación literaria se vio interrumpida después de la represión al Movimiento estudiantil de 1968, cuando fue acusada de ser una infiltrada del gobierno federal que delató a los líderes intelectuales. La escritora se fue a Estados Unidos y nunca afirmó o renegó tales acusaciones. El legado de esta enigmática escritora quedó en su obra, así que no te puedes perder las frases de Elena Garro que hemos preparado para ti.

40 Frases de Elena Garro | La Tolstói mexicana

1. Tuve la impresión de que la muerte era sólo el paso de lo imperfecto a lo perfecto.

2. Una generación sucede a la otra, y cada una repite los actos de la anterior. Sólo un instante antes de morir descubren que era posible soñar y dibujar el mundo a su manera, para luego despertar y empezar un dibujo diferente.

3. En la profundidad de la mentira siempre hay algo perverso.

4. No todos los hombres alcanzan la perfección de morir; hay muertos y hay cadáveres, y yo seré un cadáver.

5. Sí, rica, sí, el dinero lava la sangre, no hay ideales, no hay nada, sólo hay dinero empapado de sangre.

6. Quisiera no tener memoria o convertirme en el piadoso polvo para escapar a la condena de mirarme.

7. Alguna vez te encontrarás frente a tus acciones convertidas en piedras irrevocables como ésa, me dijeron de niña al enseñarme la imagen de un dios, que ahora no recuerdo cuál era. 

8. La memoria del futuro es válida, pero me ha fastidiado, y estoy cambiando los finales de todos mis cuentos y novelas inéditos para modificar mi porvenir.

9. El pasado ofrecía el encanto de lo irrecuperable. Lo perdido se convierte en algo precioso, en algo apenas entrevisto, evocado casi a voluntad, en la esencia más pura del presente.

10. La desdicha, como el dolor físico, iguala los minutos. Los días se convierten en el mismo día, los actos en el mismo acto y las personas en un sólo personaje inútil. 

11. Era difícil sumergirse de pronto en el enigmático lenguaje marxista; se diría que hablaban un idioma cifrado.

13. La veo, me veo y me transfiguro en multitud de colores y de tiempos. Estoy y estuve en muchos ojos. De la memoria que de mí se tenga.

14. Yo, sin saber cómo ni por qué, iba a un Congreso de Intelectuales Antifascistas, aunque yo no era anti nada, ni intelectual tampoco, sólo era estudiante y coreógrafa universitaria.

15. Entramos a una casa de portón grande, jardín descuidado y aromas diluidos del reciente verano. Había hojas en el suelo y un silencio solemne.

16. Una tristeza impresionante se extendía por toda la casa: se diría abandonada o habitada por personas sin esperanzas.

17. La codicia del general es insaciable. Es un librepensador que persigue la hermosura y al misterio. 

18. El hombre se perdería en un idioma desordenado y el mundo caería convertido en cenizas.

19. Aquí estoy, sentado sobre esta piedra aparente. Sólo mi memoria sabe lo que encierra, estoy y estuve en muchos ojos, yo sólo soy memoria y la memoria que de mí se tenga.

20. Sólo le quedaba ir al encuentro del pasado remoto que estaba en su memoria. 

21. Aquí la ilusión se paga con la vida.

22. A veces la belleza de una abuela determina la muerte de sus nietos o la ruina de sus descendientes.

23. En todos los espejos de los hoteles estaba ella con cabellos rubios, en desorden y traje amarillo y arrugado… Se tiró sobre la cama y observó sus pies dorados por el sol. Sus sandalias estaban muy gastadas.

24. Mi gente es morena de piel. Viste de manta blanca y calza huaraches… Se adorna con collares de oro o se ata al cuello un pañuelito de seda rosa. 

25. Para nosotros, los indios, es el tiempo infinito de callar.

26. Él sabía que el porvenir era un retroceder veloz hacía la muerte y la muerte el estado perfecto, el momento precioso en que el hombre recuperaba plenamente su otra memoria.

27. Hay que ser pobre para entender al pobre.

28. Adelante de los pasos de un hombre siempre van los pasos de una mujer.

29. No tenía a nadie en el mundo y le era necesario buscar las huellas de la casa junto al río. Era un detective del pasado que buscaba sombras que le dieran la clave de su derrota.

30. Todo se olvida, pero se olvida sólo por un tiempo. 

31. El mundo pierde su variedad, la luz se aniquila y los milagros quedan abolidos.

32. Una mentira pesa durante generaciones y sus consecuencias son imprevistas e infinitas.

33. En ambos lados del océano era extranjera y sospechosa. Había huido a México, y después había huido de México.

34. Cruzaría el tiempo para hablar con sus abuelos muertos. Era una paria. 

35. Si lograba encontrar los restos de la casa junto al río encontraría su presente, dejaría de ser sombra flotando en ciudades sin memoria. ¡Todos habían muerto! Sólo quedaba ella, perdida entre millones de desconocidos. 

36. Enfrentarse al reflejo del pasado produce el exacto pasado y buscar el origen de la derrota produce la antigua derrota.

37. El General sería capaz de tomar una medida persecutoria contra el diccionario, y provocaría una catástrofe.

38. La piedra se solidificaba al terminar cada palabra, para quedar escrita para siempre en el tiempo.

39. Mi gente se mueve despacio, habla poco y contempla el cielo. En las tardes, al caer el sol, canta.

40. En aquel entonces también las palabras me parecieron de piedra, sólo que de una piedra fluida y cristalina.

Después de leer estas singulares frases de escritora mexicana podemos acercarnos un poco más a Elena Garro. Esperamos que hayas disfrutado el listado, cuéntanos ¿ya conocías la historia de esta mujer?, ¿has leído alguno de sus libros?, ¿qué te ha parecido estas frases de Elena Garro? No dudes en dejarnos tus comentarios, en Frases de la Vida nos complace leerlos 😊

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